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Irán rechaza compromisos adicionales al acuerdo nuclear como plantea la UE

El ministro Dastis lleva a Teherán un mensaje europeo para "pedir comedimiento" ante la amenaza de EEUU de dejar el pacto. El régimen se niega a tocar el documento de 2015

El presidente iraní, Hassan Rohaní (derecha), y el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, este miércoles en Teherán.
El presidente iraní, Hassan Rohaní (derecha), y el ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, este miércoles en Teherán. AP

"El acuerdo nuclear es una línea roja que no se prestan a tocar en todos los sentidos". Esa fue la conclusión de la delegación española en Irán, encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, tras mantener este miércoles varias reuniones con representantes de la cúpula política, de seguridad y religiosa iraní. Dastis es el primer ministro de un país de la Unión Europea que visita a Teherán tras el ultimátum de 120 días lanzado por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, a la UE el pasado 12 de enero para que renegocie ese pacto firmado en 2015 y que el estadounidense considera ahora insuficiente. La UE pretendía ahora explorar si Irán estaría a favor de añadir más aspectos a ese acuerdo sin pedir oficialmente su reapertura. Irán no se presta.

La UE y España no quieren derogar el acuerdo actual pero sí verían bien que Irán accediera a completarlo con compromisos adicionales. "Habría que pensar en el futuro y en si se podían tomar medidas que contribuyeran a crear confianza en aras de la paz y la estabilidad", afirmó Dastis al final de la jornada. El ministro precisó que por ahora "no se trata de reabrir el acuerdo nuclear, que es algo difícil, sino en pensar en algo adicional, aunque los acuerdos siempre deben poder ser revisados, pero ahora sí se podrían incluir elementos que no se incluyeron en el acuerdo que son fuente de preocupación, como el programa de misiles o la situación en la región".

Dastis acudió a Teherán sobre todo con un mensaje de "comedimiento y contención" de la Unión Europea hacia Irán con el objetivo de ayudar en la presión que se pretende para que Trump olvide su exigencia y no se marche del pacto. La UE sostiene que se mantendrá el acuerdo en vigor aunque EE UU lo deje en mayo porque, aunque con problemas, es al menos un terreno de mínimos.

Antes de viajar a Irán, en una gira de tres días que ya se aplazó dos veces por culpa de la situación interna en Cataluña, Dastis conversó primero con Federica Mogherini, la alta representante de la UE en política exterior, y con el ministro francés de exteriores, Jean-Yves Le Drian, que también tiene pendiente ese viaje y cuyo país es uno de los firmantes del acuerdo nuclear junto a los otros cuatro miembros del Consejo de seguridad, Alemania y la UE. Más ministros de la UE harán el mismo desplazamiento con el mismo objetivo: convencer a Irán de que abra algún resquicio que permita ofrecer a Estados Unidos la posibilidad de un aplazamiento de su ultimátum. En la UE han constatado que Trump, por ahora, no está dispuesto a ceder nada pero Dastis comprobó en persona que Teherán tampoco.

El ministro español estuvo a primera hora del miércoles con Ali Akbar Velayati, consejero de exteriores del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, luego con el presidente, Hasan Rohaní, y más tarde con su homólogo, Javad Zarif, y por la tarde con un miembro del Consejo de Seguridad Nacional. A todos les repitió la misma idea. En la UE son plenamente "conscientes de la situación de tensión" que se vive en toda la zona y agradecerían que Irán "contribuyese a reducirla con más moderación y contención". Dastis aceptó que "a veces con las acciones y la retórica se corre el riesgo de que la situación se vaya de las manos".

Velayati agradeció la labor de mediación que siempre ha mantenido la UE, y en particular España en este conflicto, "y el intercambio de opiniones entre países influyentes", pero dejó varios avisos de su oposición frontal a la actitud de los Estados Unidos de Trump: "Los que no conocen bien la sensibilidad de la región hacen cosas que solo les perjudican a ellos mismos". Y remachó que la solución a esta crisis solo puede proceder de actores políticos y no militares y en cualquier caso de la propia zona: "Hay que dejar el destino de los pueblos de la región dentro de los pueblos de esta región y no de extranjeros". El ministro español compartió el concepto de dejar trabajar a los protagonistas de la región pero "sin carreras armamentísticas ni soluciones militares".

Cuando tiene una idea clara o un mandato tan evidente, Dastis no se permite ninguna improvisación o variación. Tras las distintas entrevistas reiteró: "Irán es un país clave, influyente y con un enfoque constructivo que con diálogo contribuirá a estabilizar esta región que sufre un estado de agitación que no beneficia a nadie". El ministro español aludió así en todo momento a dar una salida a la vigencia del acuerdo nuclear pero fuentes oficiales de Exteriores aseguran que también le remarcó a sus interlocutores que sería bueno para favorecer esa estabilidad que Irán fuese más moderado y abierto en general en sus políticas de respeto a los derechos humanos y a las situaciones humanitarias. Y sostienen que Dastis habló de ello con Rohaní. En los últimos días, semanas y meses se han producido detenciones, manifestaciones y protestas en Teherán por la falta de libertad especialmente para las mujeres y otros colectivos discriminados.

La respuesta que España transmitirá ahora a sus socios no es demasiado optimista. Las más relevantes autoridades iraníes les han comunicado que no están en disposición de renegociar un acuerdo nuclear que ya costó mucho asumir en su día, que gran parte de la población local tampoco aceptó entonces porque lo consideró muy negativo y porque defienden que ellos han cumplido su parte en ese compromiso y la otra no. Desde la presidencia iraní se les comunicó incluso que asumir esa cesión les acarrearía costes electorales que no pueden ni quieren digerir.

Los firmantes europeos del acuerdo, la Unión Europea y también España defienden que el acuerdo nuclear fue un buen acuerdo, que es mejor que nada y han expresado sus posiciones a la administración norteamericana pero también conceden que puedan existir "dudas y temores" en el equipo de Trump sobre que el plazo de vigencia suscrito de 10 años puede ser escaso. "¿Y después qué?”, se preguntan. Entre los socios europeos se concluye también que será muy difícil que Trump no cumpla su amenaza cuando llegue el 12 de mayo pero reafirman que la UE seguirá en el acuerdo nuclear haga lo que haga Estados Unidos.