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Las llegadas de migrantes a Italia por el Mediterráneo se desploman en julio

11.459 personas alcanzaron las costas del país el mes pasado, la mitad que en 2016

Migrantes esperan a ser rescatados por el barco de las ONG SOS Méditerranée y Médicos sin Fronteras en el Mediterráneo el 2 de agosto.
Migrantes esperan a ser rescatados por el barco de las ONG SOS Méditerranée y Médicos sin Fronteras en el Mediterráneo el 2 de agosto. AFP

El descenso ha sido inesperado. Las llegadas de migrantes a Italia a través del Mediterráneo se han desplomado en julio en comparación con el mismo periodo del año anterior. El mes pasado, 11.459 personas alcanzaron las costas del país transalpino, la mitad respecto a las 23.552 de 2016; en lo que va de año (hasta el 10 de agosto) la disminución ha sido del 3,46%, según el Ministerio del Interior de Italia. La cifra va contra las previsiones elaboradas a inicios de año, que apuntaban a un nuevo récord para 2017 tras registrarse un inusual aumento de los desembarcos en los meses invernales. "Tendremos que esperar un tiempo para saber si se trata de un cambio de tendencia o de un caso puntual", advierte Mattia Toaldo, investigador del European Council on Foreign Affairs.

Toaldo menciona que las luchas entre traficantes de personas y el renovado papel de los guardacostas libios, que están haciendo más rescates, son algunas de las razones que pueden explicar esta disminución. “En la ciudad de Sabrata, uno de los principales centros de las mafias [en Libia], el clan que gestiona tanto el tráfico de seres humanos como a la guardia costera ha sido recientemente derrotado por un grupo rival”, explica el investigador. “Asimismo, algunos traficantes muy importantes pueden haber decidido aparcar su negocio durante un tiempo debido a la atención mediática”.

Los flujos migratorios procedentes Libia han convertido a Italia en la principal puerta de entrada de extranjeros indocumentados a Europa y al Mediterráneo en uno de los asuntos más candentes en Bruselas. En 2016 llegaron 181.436 personas a las costas del país transalpino —casi 26.000 menores de edad—, y al menos 5.079 fallecieron en la travesía, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). La presión migratoria ha crecido hasta el punto de que Roma ha amenazado con impedir los desembarcos en sus costas si el resto del club comunitario no presta su apoyo en la acogida.

Mientras, la UE promete encontrar una solución, los dos líderes visibles de Libia, el primer ministro Faiez Serraj —del Gobierno de Unidad reconocido por la ONU, que solo controla una exigua parte del territorio—, y el general Jalifa Haftar —asentado en el este del país— han entablado conversaciones tanto con Francia como con Italia en los últimos días. Hace dos semanas, Roma dio luz verde a una misión de soporte a la guardia costera libia, y envió agentes de la Marina a Trípoli para dar formación a los funcionarios locales.

Nancy Porsia, periodista y experta sobre Libia para varios centros de análisis, sugiere que la reducción en el número de llegadas podría ser uno de los primeros frutos de los acuerdos entre la Marina libia de Serraj y la UE e Italia. “Los militares libios han recibido medios y están siendo entrenados desde hace tiempo”, asegura. Además, explica que algunos centros de la guardia costera vinculados a las mafias —sobre todo en la ciudad occidental de Zauiya,“de donde sale el 90% de los barcos de migrantes”, precisa—, han empezado a colaborar con el Gobierno tras ser identificados por la ONU como traficantes. "Saben que ya no van a tener la impunidad de antes; son como los ladrones que se convierten en policías".

Otra de las razones que pueden explicar la caída en el número de llegadas, añade Toaldo, son las operaciones llevadas a cabo en la frontera entre Libia y Níger con el apoyo de algunos países europeos. “Podrían haber reducido los flujos en origen”, explica el investigador.

El número de bangladesíes que llegan a Italia por mar se ha disparado 

También ha variado la nacionalidad de los migrantes que cruzan el Mediterráneo central. El cambio más llamativo se ha registrado en el número de ciudadanos bangladesíes: en 2017 se han convertido en la segunda nacionalidad con más presencia en los desembarcos en Italia —con 8.241 personas entre enero y junio, frente a las 585 del año anterior—, solo por detrás de los nigerianos.

Flavio di Giacomo, portavoz de la OIM en Roma, explica que además de los ciudadanos bangladesíes que emigraron a Libia antes de la guerra y que ahora huyen del país, existe una nueva ruta que une Daca con Trípoli. “Muchos salen desde Bangladés con el viaje ya organizado para llegar a Italia”, asegura. “Pero el problema no es el número, sino la modalidad", subraya tras aclarar que los 180.000 migrantes que llegaron el año pasado a Italia no representan ni el 0,03% de la población de la UE. "Tenemos que crear vías seguras tanto para quien necesita refugio como para quien busca trabajo”, zanja.

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