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La ONU pide 1.700 millones de euros para hacer frente a la emergencia de refugiados en Uganda

El recrudecimiento del conflicto en Sudán del Sur ha hecho duplicar en un año la población refugiada en el país africano

Una refugiada lleva una jarra de agua en el campamento de Palabek en Lamwo, en el norte de Uganda el pasado viernes.
Una refugiada lleva una jarra de agua en el campamento de Palabek en Lamwo, en el norte de Uganda el pasado viernes. JAMES AKENA (REUTERS)

La población refugiada presente en Uganda se ha doblado en menos de un año. En julio de 2016 los refugiados eran algo menos de 500.000, ahora son más de 1,2 millones. Un flujo diario de unas 2.000 personas que ingresan en el país, una avalancha que no ha parado de crecer. Tan solo los refugiados procedentes de Sudán del Sur han llegado a ser más de 170.000 en los primeros meses de 2017, según ACNUR. Para hacer frente a los desafíos del “mayor éxodo en África desde el genocidio de Ruanda”, así como lo ha definido el Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, durante su visita oficial a Kampala, la capital ugandesa, con ocasión de la cumbre Solidaridad con los Refugiados, ACNUR y el Gobierno de Uganda han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar 2.000 millones de dólares (más de 1.700 millones de euros).

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La llegada de refugiados ha causado que las raciones de comida ofrecidas por el Banco Mundial de Alimentos se hayan reducido en un 50%, según ACNUR. “La situación se ha deteriorado gravemente” afirma la coordinadora de proyecto de Médicos sin Fronteras (MSF) Diana Manilla en conversación telefónica desde el campamento de Rhino en el norte del país, donde se encuentran más de 86.000 personas, según MSF. Manilla detalla que entre las alarmas más preocupantes se encuentran los problemas de abastecimiento de agua que llega a Rhino a través de camiones cisterna: las fuentes están alejadas y las lluvias dificultan su llegada. MSF considera que cada persona necesita un mínimo de 20 litros de agua al día, y denuncia que de momento los refugiados tienen acceso a siete.

Con una población de unos 40 millones de habitantes y unos ingresos per cápita que el Banco Mundial sitúa en unos 600 euros anuales, Uganda es el país africano que ha acogido el mayor número de refugiados en 2016, y se encuentra solo por detrás de Turquía, Pakistán, Líbano e Irán a nivel mundial. El alto comisionado para los Refugiados, Filippo Grandi, ha destacado la solidaridad del Gobierno ugandés que no ha cerrado las fronteras pese a la emergencia. La falta de agua ha conllevado un empeoramiento progresivo de las condiciones sanitarias. Manilla explica que en Rhino se han incrementado las infecciones respiratorias, de la piel y los casos de grave diarrea, sobre todo en los más pequeños. Debido a la escasez de las telas de protección, que normalmente se reparten entre los refugiados, los casos de malaria se han multiplicado. En la zona de actividad de MSF el campamento donde ofrecen asistencia a unas 40.000 personas, este abril hubo 2.889 casos, en mayo fueron casi 5.000. Entre los niños el incremento fue aún mayor: de 112 casos, a los 2.131 en mayo.

Uganda forma parte de los ocho países que han brindado su apoyo a la puesta en marcha de lo que se considera el Marco Integral de Respuesta a los Refugiados (CRRF, es sus siglas inglés) resultado de la conocida como convención de Nueva York para los refugiados firmada por 193 países en septiembre de 2016. Como otros líderes presentes en la cumbre, Grandi ha alabado la labor del Gobierno por ser un modelo de país de acogida que permite a los desplazados "vivir en paz hasta que sea la hora de volver a sus casas".

La mayoría de los refugiados presentes en Uganda (un 68%) proceden de Sudán del Sur, un país que consiguió la independencia en 2011, después de más de dos décadas de guerra civil, y que desde 2013 está azotado por un recrudecimiento del conflicto entre las milicias opositoras y el Gobierno del presidente Salva Kiir. El tercio restante de refugiados en Uganda procede principalmente de República Democrática del Congo, Burundi y Somalia. La crisis de refugiados sursudaneses ha sido la que ha vivido el más rápido crecimiento a lo largo de 2016. La ONU realizó anteriormente un llamamiento a la comunidad internacional para recaudar 1.200 millones de dólares (algo más de 1.000 millones de euros), este consiguió ser cumplido solo hasta un 14%.

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