LUIS GUILLERMO SOLÍS | Presidente de Costa Rica

“La beligerancia del secretario de la OEA ha limitado su mediación en la crisis de Venezuela”

El mandatario costarricense llama a que haya una solución negociada del conflicto en el país bolivariano

El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, este martes en Madrid.
El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, este martes en Madrid.CASA DE AMÉRICA

Latinoamérica camina con un ojo puesto en la crisis venezolana y otro en la política sobre la región del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El mandatario de Costa Rica, Luis Guillermo Solís (San José, 1958), defendió este martes en un encuentro con un grupo de medios en Madrid que la solución a la deriva institucional de Venezuela “no puede ser otra que la negociación” entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición. “Lo único que va a generar la violencia es más violencia, más muertes, más violaciones de los derechos humanos”, advirtió en referencia a la represión de las manifestaciones que desde hace más de un mes sacuden al país tras el intento del régimen de despojar de sus facultades al Parlamento, de mayoría opositora.

Una vía natural para promover ese diálogo era la Organización de Estados Americanos (OEA), pero Caracas dio un portazo hace dos semanas con el inicio de los trámites para su salida del organismo. El régimen bolivariano considera que la insistencia de la organización en discutir la situación del país representa una injerencia en su política interna. Costa Rica pertenece al grupo de países que ha votado a favor del debate sobre la crisis venezolana en la OEA, pero el presidente Solís no concuerda del todo con la forma en que la institución ha llevado el proceso. “La OEA tiene un espacio muy limitado en esta crisis. Sin duda, la posición que el secretario general [Luis Almagro] ha asumido, de mucha beligerancia en el tema venezolano, limita el espacio de esa instancia superior”, reprochó, aunque precisó que su país “no quiere desautorizar las gestiones” del representante. Almagro ha sido uno de los principales críticos del Gobierno chavista y promovía, hasta que Maduro le salió al paso con su retiro, la activación de la carta democrática, que hubiera abierto el proceso de suspensión del país de la OEA.

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La región, pese a todo, intenta actuar de forma multilateral. Los Gobiernos de ocho países, entre estos México, Brasil, Argentina y Costa Rica, criticaron la semana pasada en un comunicado “el uso excesivo de la fuerza contra la población civil que marcha para protestar” en el país bolivariano. El fantasma de una posible guerra civil inquieta a la diplomacia regional. “El escenario de un conflicto militar interno o una intervención externa —que no creo que ocurra— acarrearía más males al pueblo venezolano, que ya suficiente sufrimiento está teniendo”, remarcó Solís.

El proyecto de Maduro de convocar una Asamblea Constituyente ha taponado aún más la posibilidad del diálogo, minado ya por los encarcelamientos políticos (186, según la organización Foro Penal Venezolano), la inhabilitación de dos gobernadores opositores y el retraso de unos comicios regionales que debían haberse celebrado en diciembre. La oposición rechaza de lleno la Constituyente por considerarla la segunda fase del llamado “autogolpe de Estado”, el intento del Tribunal Supremo, controlado por el chavismo, de arrogarse los poderes del Parlamento a finales de marzo. Tras haber dado marcha atrás, el Gobierno prepara la convocatoria de la nueva asamblea, en la que la mitad de los 500 delegados que redactarán la Carta Magna será elegida entre organizaciones de base del chavismo como los consejos comunales y de trabajadores.

El otro extremo de la atención regional, la política de Donald Trump, empieza para Costa Rica por el Acuerdo de París sobre el cambio climático. “Debemos ser exigentes con el mundo en lo que toca al cambio climático. Sabemos que la circunstancia no es tal vez la más favorable, hay cambios en algunos países con respecto a esa agenda, especialmente en el Gobierno de Estados Unidos”. La Administración Trump ha amenazado con dejar el acuerdo, en el que Washington se comprometía a reducir un 14% las emisiones contaminantes para 2025. El país centroamericano padece ya los efectos del calentamiento global. “Por cuestiones de cambio climático, sequías, etcétera, nuestros ríos y fuentes hidrológicas para la producción de energía se han reducido”, señaló Solís.

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“Las relaciones de Estados Unidos con América Latina todavía no terminan de aclararse”, observó el presidente costarricense. “Me parece que hay una relación país por país, que es lo que ha prevalecido desde antes de la llegada de Trump. EE UU carece de una perspectiva regional única como en algún momento existió”. La política migratoria de la Casa Blanca, que incluye la construcción de un muro en la frontera con México, ha generado no obstante un rechazo general, pese a que las voces críticas no han sido tan airadas. “Hemos insistido mucho en que los fenómenos migratorios no se resuelven poniendo barreras, sino atendiendo a las causas estructurales que motivan esos flujos”, sentenció.

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