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“Europa ganará si no juega a la defensiva”

El exvicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, defiende el desarrollo del proyecto europeo frente al Brexit

De derecha a izquierda, Joaquín Almunia, Anna Terrón, José I. Torreblanca, Pablo Casado y Máriam M. Bascuñán.
De derecha a izquierda, Joaquín Almunia, Anna Terrón, José I. Torreblanca, Pablo Casado y Máriam M. Bascuñán.

Europa es consciente de lo que era, pero todavía no vislumbra lo que será. Al cumplir 60 años, la Unión Europea (UE) vive el primer receso de su historia con la salida de Reino Unido, se enfrenta, entre otras cosas; al desafío de restablecer el respeto de los derechos humanos de los refugiados, a la amenaza yihadista y al ascenso de las fuerzas políticas populistas. “La única salida para Europa es decidir en que ámbitos concordar una mayor integración”, afirmó este lunes el que fuera vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, durante el foro llamado Europa a los 60: ¿y ahora qué?, organizado por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), el organismo juvenil Con Copia Europa y el diario EL PAÍS. El encuentro se celebró en el CaixaForum Madrid. “La Unión ganará si no juega a la defensiva”, ha añadido.

Según Almunia, la negociación para el Brexit será dolorosa, compleja y supondrá un coste mayor para Reino Unido que para el resto de socios del club comunitario. “No van a estar [los británicos] dentro del mercado interior. Sus exportaciones van a tener barreras y van a tener problemas para atraer inversiones a su territorio”, ha explicado al hacer hincapié en que habrá consecuencias negativas también para el alrededor de tres millones de ciudadanos europeos que viven en Reino Unido y para el algo más de un millón de británicos que viven fuera de su país. Europa estima que Reino Unido tendrá que abonar unos 60.000 millones de euros tras su salida; los partidarios del Brexit recuerdan que Reino Unido aportaba supuestamente a la Unión unos 400.000 millones de euros diarios.

“Los políticos hemos hecho mal en decir que cuando iba bien era mérito los Gobiernos, y cuando iba mal era culpa de Bruselas”, ha afirmado el vicesecretario general de comunicación del Partido Popular español, Pablo Casado, al reconocer que esto ha dejado espacio al desarrollo de las fuerzas antieuropeístas y populistas. En este sentido, los ponentes han coincidido en destacar la importancia de las próximas citas electorales que marcarán el paso del futuro a seguir. “Si conseguimos superar las pruebas de las elecciones de Francia, en Europa volverá el optimismo”, ha dicho Almunia con respecto a las presidenciales del 23 de abril y el 7 de mayo. Las encuestas apuntan a que el Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, podría obtener el 25% de los votos, quedándose a menos de un punto del ahora favorito a ocupar el Elíseo, Emmanuel Macron.

Le Pen ha dejado claro ya que la prioridad de su partido es defender a los franceses de Europa y de los extranjeros: un discurso xenófobo que se sitúa en los cauces de la actuación del Ejecutivo de Hungría, en la ideología del partido de Gobierno polaco, o en el programa electoral del recién derrotado en las elecciones holandesas Geert Wilders. Sin embargo, aunque el líder xenófobo holandés no ocupó el primer puesto en los resultados, aumentó en seis puntos respecto a las elecciones anteriores. El conservador Casado ha apuntado a que estas fuerzas aprovechan el descontento de la población e incendian el miedo que se ha generado a raíz de una respuesta “blanda” por parte de Europa frente a las amenazas yihadistas: “Hemos pecado de buenísimo poniendo peluches en los balcones”. Según la ex secretaria de Estado de Inmigración y Emigración, Ana Terrón, esta tendencia, unida a la presión migratoria, está poniendo en riesgo a uno de los mayores logros de la Unión: el haber creado la mayor aérea de libre circulación del mundo.

Entre 2015 y 2016 siete países han restablecido temporalmente los controles fronterizos a raíz del flujo migratorio. Francia ha suspendido Schengen por las amenazas terroristas desde noviembre de 2015 (tras los atentados de París) hasta julio de 2017, según la Comisión Europea. “El problema viene cuando Europa se convierte en una fortaleza”, explica Máriam M. Bascuñán, profesora de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid en referencia al control de fronteras externas de la UE. La profesora ha recordado que Europa no puede prescindir de sus valores, que según Almunia la hacen más influyente de lo que podría ser. “Europa es descubridora. Ser europeo o es un ideal en sí mismo”, ha concluido Bascuñán al recordar que hay razones para mirar al futuro con optimismo, pese a la incertidumbre. “Cuando se va un planeta de las órbitas, hay que cambiar las elipsis”, ha dicho Almunia. Los acontecimientos "revulsivos" son, según el ex vice presidente, un estímulo al cambio hacía el cual no hay que tener miedo.

“Los refugiados no quieren venir a España”

D. Z

El vice secretario general de comunicación del Partido Popular, Pablo Casado, ha defendido durante el foro la labor del Gobierno en el reparto de los refugiados. “España está haciendo lo mismo que el resto de los países”, ha afirmado, “los refugiados no quieren venir a España”.

En el tira y afloja de las responsabilidades en la gestión de la emergencia entre Gobiernos nacionales e instituciones comunitarias, la Comisión Europea ha admitido hace unos días que el paradigma ideado en septiembre de 2015 llevará a repartir sólo un 25% de los 160.000 solicitantes asilo desde Italia y Grecia. Según ACNUR, España ha acogido a 706 refugiados (el 9% de las plazas pactadas). “Europa no puede garantizar que vengan todos, pero tiene que garantizar los derechos de los que vienen”, ha concluido Casado. La Organización Internacional para las Migraciones (IOM en sus siglas inglés) estima que en los campos de Grecia se encuentran más de 60.000 personas.

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