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Trump se enzarza en Twitter con un sindicalista que le acusó de mentir

El representante sindical dice que ha recibido amenazas tras denunciar que el presidente electo presumió falsamente de haber salvado 1.100 puestos de trabajo en Carrier.

El presidente electo de EEUU, Donald Trump, este 6 de diciembre de 2016.
El presidente electo de EEUU, Donald Trump, este 6 de diciembre de 2016.

Como su teléfono móvil no es un smartphone con Internet, la víctima del último ataque de Donald Trump en las redes sociales tardó un rato en enterarse de que el presidente electo le había hecho centro de sus iras digitales. Pero desde que un amigo le alertó, en la noche del miércoles, Chuck Jones no ha podido pensar en otra cosa, entre otros porque no ha parado de recibir amenazas por criticar al magnate republicano.

Jones es el presidente de United Steelworkers Local 1999, el sindicato que representa a los trabajadores de la empresa de aire acondicionado Carrier en Indiana que este mes renunció a llevarse la mitad de los empleos a México, después de que el presidente electo interviniera directamente. Trump celebró con gran fanfarria el haber salvado 1.100 empleos. Jones dijo que el presidente electo había “mentido como un bellaco” porque la cifra de puestos de trabajo salvados era menor, de 800 en total, y de ellos solo 730 de los trabajadores de esa fábrica. Otros 550 se irán todavía a México. Sus críticas al acuerdo vendido como un éxito y una promesa de la capacidad de Trump de generar empleo en cuanto se siente en el Despacho Oval, provocaron la furibunda respuesta digital de este, que le acusó de haber hecho un “trabajo espantoso” al frente de su sindicato.

Horas después del primer mensaje en Twitter, Trump escribió otro más dirigido al sindicalista, en el que, directamente, responsabilizó al sindicato de la deslocalización de esos puestos de trabajo: "Si Steelworkers 1999 fuera bueno, habría mantenido esos empleos en Indiana. Que inviertan más tiempo trabajando y menos tiempo hablando".

Tras los tuits, llegaron amenazas muy reales que han vuelto a generar preocupación por la forma en que el inminente inquilino en la Casa Blanca maneja sus mensajes y a las masas que lo siguen.

Según explicó Jones este jueves a medios como The Washington Post, desde que Trump arremetiera contra él por Twitter ha recibido varias amenazas. “Es gente diciendo: sabemos que tienes hijos, sabemos dónde vives, qué coche conduces, gente diciéndome de todo”, relató. El curtido sindicalista aseguró no estar demasiado preocupado por ello. “Llevo 30 años haciendo este trabajo y he recibido amenazas de mucha mayor magnitud que estas”, señaló. “No es gran cosa, no me preocupa demasiado, la gente tiene frustraciones porque dije algo del presidente electo y la están tomando conmigo”, insistió.

El problema en todo esto es que este nuevo incidente sucede en la misma semana en que un hombre irrumpió armado con un rifle de asalto en una popular pizzería de Washington que en las últimas semanas había sido el centro de una teoría conspiratoria completamente falsa pero alentada por esas mismas redes sociales, donde las falsas noticias eran reenviadas, entre otros, por personas muy cercanas al propio Trump.

A ello se añade la preocupación por la creciente afición del presidente electo por usar redes como Twitter para anunciar decisiones empresariales y políticas, además de realizar amenazas implícitas a empresas. Ocurrió de nuevo esta misma semana, cuando en los 140 caracteres de esta red para criticar a una empresa, Boeing, y amenazarla con cancelar un lucrativo contrato.

Días antes también había señalado digitalmente a otra empresa, Rexnord de Indiana, por trasladarse a México y llevarse consigo los 300 puestos de trabajo que ofrece. “Esto está pasando por todo nuestro país. ¡No más!”, tuiteó.

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