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“El FMI siempre se equivoca y el Banco Mundial, también”

El ministro de Economía boliviano desvincula la ralentización del crecimiento del país del precio de las materias primas

De izquierda a derecha, los ministros bolivianos de Planificación del Desarrollo, René Orellana; de Economía, Luis Arce; y de Culturas y Turismo, Marko Machicao, ayer en la Casa de América de Madrid.
De izquierda a derecha, los ministros bolivianos de Planificación del Desarrollo, René Orellana; de Economía, Luis Arce; y de Culturas y Turismo, Marko Machicao, ayer en la Casa de América de Madrid. EFE

Una comitiva del Gobierno boliviano, formada por los ministros de Economía, de Culturas y Turismo y de Planificación del Desarrollo, está de visita en España. Antes han pasado por algunas de las principales potencias occidentales —Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y Francia— con el objetivo de atraer inversión extranjera. Por el camino, estos tres destacados miembros del Gabinete boliviano defienden a capa y espada la senda de crecimiento en la que la nación andina, rica en materias primas, ha logrado instalarse desde hace una década, tras la llegada de Evo Morales al Gobierno en 2006.

No obstante, ese desarrollo —que hace dos años fue calificado de "extraordinario" por el Banco Mundial— da ahora síntomas de desinflarse al son de la caída de los precios del petróleo y del gas. En sus últimas previsiones, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que la economía boliviana crezca un 3,8% este año, una cifra inferior por segundo año consecutivo a la media del 5% anual de la última década.

"El Fondo [FMI] siempre se equivoca con Bolivia y el Banco Mundial, también". Quien habla es Luis Arce Catacora, titular de Economía y artífice del crecimiento sostenido de la economía boliviana. Un éxito respaldado por los altos precios de las materias primas. "Nuestro país no depende de los precios internacionales", niega Arce. "Creció cuando estaban altos y crecerá cuando sean bajos", remacha en un encuentro organizado por la Casa de América de Madrid.

Las previsiones de crecimiento para este ejercicio son muy dispares. Mientras la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) estima que Bolivia crecerá un 8,5%, el Gobierno boliviano se queda en un 5%, en la línea de los últimos 10 años. Si simplemente alcanzara la prudente estimación del FMI, seguiría siendo el país latinoamericano que crece a un mayor ritmo. El Ejecutivo niega así cualquier indicio de recesión y alaba sus medidas de siempre: la salvaguarda de reservas internacionales, en torno a los 13.000 millones de dólares, según las estimaciones del FMI, y la redistribución de los ingresos —la pobreza extrema se ha reducido a la mitad en la última década del 38% al 18%—.  Su plan es convertir al país en el núcleo energético de América del Sur, invertir en la industrialización de las materias primas y aupar el sector alimentario y turístico.

El ministro de Economía boliviano defendió que España es "un socio estratégico y natural". Según sus datos, un tercio de la inversión directa proviene del país europeo. Del foro con más de 100 empresas celebrado ayer, el ministro de Planificación del Desarrollo destacó que tanto el presidente de Repsol, Antonio Brufau —que aseguró que la petrolera se siente "segura y protegida" en el país latinoamericano—, como el primer ejecutivo de Técnicas Reunidas, José Lladó Fernández-Urrutia, estuvieron presentes durante todo el acto. Arce destacó que en Bolivia se dan "tres condiciones que no se encuentran en ningún otro país de la región: la estabilidad económica, política y social".

Críticas políticas

Una pregunta obligada era si el presidente Evo Morales tiene pensado otro referéndum, tras la victoria del no en febrero pasado, para reformar la Constitución y así poder ser elegido por cuarta vez en los comicios de 2019. "No hay limitación ni legal ni constitucional que impida hacer dos, tres, cuatro o cinco referendos. Sin embargo, el presidente no tiene ninguna consulta prevista. No está en nuestra agenda", recalcó ayer el responsable de Economía.

Al mismo tiempo, los ministros afirmaron que Bolivia apoya sin condiciones la presidencia de Venezuela en Mercosur, debate que ha abierto una nueva brecha en el bloque económico. "Es un país hermano, que ayudó mucho a Bolivia y siempre contará con nuestro apoyo", explica Arce. También hubo palabras contra la Organización de Estados Americanos (OEA), que no logra decidir si interviene en el conflicto entre el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición. "La OEA tiene una estrategia errónea de injerencia. Por eso nosotros fortalecemos la Cepal y Unasur [Unión de Naciones Sudamericanas], uno de los proyectos más maduros de la zona", zanjó el ministro de Economía, el único, junto al canciller, David Choquehuanca, que continúa en el mismo cargo del Ejecutivo de Morales desde hace 10 años.