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“Se van por la falta de expectativas y de condiciones de vida”

En el primer día de evacuación fueron trasladados a centros de acogida más de 2.000 refugiados sirios, kurdos y yazidíes

Separados por nacionalidades y por etnias, más de 2.000 refugiados e inmigrantes que malvivían en el campamento informal de Idomeni han sido evacuados este martes hacia centros oficiales situados en el norte de Grecia. El desalojo de Idomeni, que en marzo llegó a albergar a casi 14.000 migrantes y es un símbolo del fracaso de la política migratoria europea, se producirá gradualmente, a lo largo de los próximos días; la primera jornada se desarrolló en absoluta calma. La policía había evacuado previamente a voluntarios e informadores.

Un niño traslada sus pertenencias al evacuar Idomeni.

Con los accesos por carretera cortados, sin luz ni taquígrafos, y la sola presencia en el terreno de periodistas de los medios públicos griegos (la televisión ERT y la agencia estatal de noticias), unos 400 policías y militares desplegados en Idomeni en las horas previas facilitaron desde las seis de la mañana la salida del primer grupo de migrantes de los 8.500 que, según las autoridades, había en el lugar el lunes. A media tarde, un total de 2.031 refugiados (662 sirios, 1.273 kurdos y 96 yazidíes) habían dejado Idomeni a bordo de 42 autobuses. Fueron trasladados a los centros de Sindos y Derveni, cerca de Salónica, antiguas fábricas reconvertidas en centros de acogida por el Ejército y donde los refugiados, a diferencia de Idomeni, podrán pedir asilo. Los habitantes de Idomeni serán trasladados a siete instalaciones, todas ellas en el norte del país, con capacidad para unas 8.000 personas.

Dentro del campo quedaron las principales ONG, si bien mermadas en personal y funciones. “Recibimos del Gobierno y la policía la indicación de que sólo podrían quedarse cinco personas por ONG”, explicaba este martes por teléfono Katerina Goula, coordinadora de la ONG griega Praksis. “Nosotros tenemos sólo a cuatro, así que ahora debemos elegir uno de los dos programas que desarrollábamos, o la distribución de alimentos o el reparto de medicinas, porque no tenemos suficiente personal para los dos. Y hasta que se vacíe por completo el campamento quedan días; a medida que se vayan los más convencidos, aquellos que ya estaban preparados para irse por la falta de expectativas y de condiciones de vida, es probable que los más reticentes opongan cierta resistencia. Pero por el momento la tónica general de la evacuación es la más absoluta calma”, concluye.

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FOTOGALERÍA | Grecia comienza el desalojo de Idomeni

Para Vicky Markolefa, portavoz de Médicos Sin Fronteras, que ha logrado mantener dentro del campo a ocho de sus miembros en la clínica de campaña, “la gente parece que está aliviada con la evacuación”, declaró a la agencia Efe. La ONG subrayó su temor al impacto que la operación policial en curso pueda tener en servicios esenciales como la distribución de alimentos.

Voluntarios fuera

La primera señal de que la evacuación estaba en marcha fue el desalojo de voluntarios y activistas de madrugada. La gallega María Vence, que desde el 10 de mayo colaboraba con el Equipo de Rescate y Salvamento de Cataluña y la ONG G-Fire, se sorprendió al ver entrar en su tienda, “a la 1.30 de la madrugada, a varios policías de paisano”. “Nos desalojaron, pero unos 25 compañeros lograron quedarse entre los refugiados, disfrazados con pañuelos y túnicas… Todos los demás, voluntarios y periodistas, estamos ya fuera… De hecho nos escoltaron hasta la carretera fuera del campamento. Y a las 4.30 sacaron a más”, cuenta.

Desde Polykastro, a varios kilómetros de Idomeni, María veía pasar, en direcciones opuestas, los autobuses llenos de refugiados y, rumbo al campamento, “a numerosos autobuses de la policía”. “Hasta donde yo sé, la policía no ha hecho uso de la fuerza pero su propia presencia resulta intimidante para los refugiados; éstos han recogido sus cosas y entran en los autobuses con resignación”. Tras la salida de los migrantes, una fila de bulldozers fue retirando las tiendas vacías.

“Los sirios se han resignado, pero dentro del campamento quedan paquistaníes y magrebíes que pueden reaccionar peor, porque les espera la expulsión. Al menos los sirios pueden pedir asilo”, relata Vence. En cuanto a la presencia de ONG en el campo, la voluntaria explica que a algunas, como Bomberos en Acción, “no les dejan entrar desde hace días”. Lo más preocupante es que “hoy [este martes] no habrá reparto de comida, ni siquiera leche maternizada para los bebés, una distribución que ya se había interrumpido en los últimos días… Todo ello empuja también a los refugiados a subirse a los autobuses como ovejas”.

Más dinero para tramitar solicitudes de asilo

La Comisión Europea concedió ayer 25 millones de euros a la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO, en sus siglas inglesas) para mejorar su capacidad de ayudar a Grecia, donde las peticiones de asilo crean un cuello de botella.

Desde el 20 de marzo, cuando entró en vigor el pacto migratorio UE-Turquía, las autoridades griegas han recibido más de 10.000 solicitudes.

Más de 54.000 migrantes se hallan varados en Grecia. La mayoría (unos 30.000, incluidos los de Idomeni) se concentra en el norte. En las islas del noreste del Egeo hay más de 8.000, casi todos llegados a partir del 20 de marzo.

EASO también agilizará la 'repesca' de los refugiados llegados a Grecia con anterioridad que quieran solicitar asilo.

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