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ANÁLISIS

La caída de la economía brasileña aún no ha tocado fondo

Brasil sigue en recesión en este trimestre, según los datos de la industria

Los datos del PIB publicados este martes en Brasil no dejan margen a la mínima complacencia. Es la radiografía de una economía en profunda recesión, en la que la combinación de una elevada tasa de desempleo (8%) y alta inflación (9,9%) están minando la renta de los hogares y han hundido la demanda interna. Todo en un entorno de precios a la baja de las materias primas y de elevada dependencia del capital exterior, por no mencionar la crisis política que ha acabado con todo atisbo de confianza en la economía. Un cuadro digno de la “casa de los horrores” sentencian los analistas de Schroeders. “Una salida anticipada de la presidenta [Dilma Rousseff] puede ser la mejor solución”, defienden.

La economía brasileña es hoy un 5% más pequeña de lo que era a comienzos de 2014. Ya acumula tres trimestres consecutivos de caídas y lo peor es que no hay señales que permitan entrever que la economía ha tocado fondo. El índice PMI de la industria se anotó este martes un nuevo descenso “consistente con una contracción de la producción industrial del 8% anual”, apunta el economista jefe para mercados emergentes de Capital Economics, Neil Shearing.

“Hay posibilidades razonables de que Brasil esté sufriendo la peor recesión desde los años treinta”, remata Shearing. La maldición que indefectiblemente recae sobre las economías que acogen la celebración de unos Juegos Olímpicos se está cumpliendo por adelantado en esta ocasión.

La necesidad de enderezar las finanzas públicas deja escaso margen a los planes de gasto. El escándalo de corrupción Lava Jato ha forzado recortes de casi el 50% en los planes de inversión de Petrobras, con importantes reverberaciones sobre muchas industrias auxiliares. Los elevados tipos de interés, al 14,25%, hacen del crédito una alternativa de financiación poco realista y la falta de confianza empresarial queda en evidencia con el desplome de la inversión extranjera.

Brasil ya ha pasado otras veces por crisis parecidas, en las que en no pocos casos ha contagiado, o se ha visto arrastrado, por su vecino del sur, que también afronta serios problemas económicos. Y no suelen acabar bien. Un reciente informe de Bridgewater, el mayor fondo de alto riesgo del mundo, sostenía que a Brasil le aqueja una crisis clásica de balanza de pagos. “Dada la naturaleza de estos ciclos, nunca suelen acabar hasta que entra en escena un prestamista de último recurso, esto es el Fondo Monetario Internacional”.

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