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Alemania y Francia piden a la UE medidas comunes con los refugiados

Solo Merkel y Hollande han desgranado medidas concretas para abordar la tragedia

Afganos duerme en un parque Morahalom (Hungría).
Afganos duerme en un parque Morahalom (Hungría).

La peor crisis de refugiados que vive Europa desde la II Guerra Mundial origina de nuevo divisiones y tensiones entre los Veintiocho. Lejos de vislumbrarse una respuesta común, los socios de la UE se enredan en acusaciones de insolidaridad, mientras discrepan hasta de convocar una cumbre extraordinaria para poner fin a una sangría que está costando miles de vidas. Solo Francia y Alemania han puesto sobre la mesa propuestas y reclaman un trato “digno” para quienes huyen de la guerra y la persecución, rechazando la violencia empleada por Hungría, “que no respeta los valores de la UE”, acusa París.

Ante “la hecatombe”, en palabras de este domingo del primer ministro francés, Manuel Valls, “ningún país europeo podrá enfrentarse solo; Europa debe estar a la altura”. Y no lo está, entre otras razones porque las reacciones son nacionales, no comunitarias. Bajo el mandato del conservador Víktor Orban, Hungría concluyó este domingo el muro de alambradas de 175 kilómetros en su frontera con Serbia, por la que han cruzado entre 1.000 y 3.000 migrantes cada día.

“No se respetan los valores de la UE poniendo alambradas”, dijo a Europe 1 el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius. Ni hacinándolos en descampados o centros sin condiciones, como se hace sobre todo en países del Este. “Deben ser tratados dignamente, alojados, cuidados”, señaló Valls.

La actitud de algunos Gobiernos escandaliza a otros. “Se habla del tema como si se tratara de productos, de mercancías. Son hombres, mujeres, niños, con sus sufrimientos, sus esperanzas”, recalcó Fabius. Hace meses que la UE debate la opción de repartir a los solicitantes de asilo entre los Estados miembros, pero varios, como Hungría o España, lo rechazan. “Encuentro escandaloso que cierto número de países de Europa no acepten contingentes”, denunció Fabius.

Berlín también reclamó una respuesta conjunta. “Alemania y un puñado de otros países están recibiendo el mayor número de refugiados”, dijo el portavoz de la Cancillería, Steffen Seibert. “Con 28 Estados europeos miembros, esto no puede seguir y tiene que haber una distribución equitativa de refugiados y mayor solidaridad”, añadió, informa Enrique Müller desde Berlín. Son escasos los países que han tomado iniciativas. Ni siquiera el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, cree necesaria una cumbre extraordinaria. El presidente francés, François Hollande, por el contrario, sostiene que debe consagrarse una cumbre al problema. Él y la canciller Angela Merkel han sido los únicos mandatarios que han propuesto fórmulas concretas. Hollande las ha pormenorizado esta semana en París.

Son siete. Crear centros de acogida en Grecia e Italia para diferenciar entre quienes tienen derecho a pedir asilo y quienes no lo tienen y, por tanto, pueden ser legalmente expulsados. Proceder a “un reparto equitativo” de esos refugiados entre países. “Acompañar con dignidad a quienes han entrado de forma ilegal” y “proteger a los refugiados”. Establecer reglas armonizadas para un sistema europeo de asilo. Elaborar una lista de “países seguros” cuyos nacionales no tendrán derecho a asilo. Luchar más contra los traficantes de seres humanos. Y crear un cuerpo europeo de policías de fronteras.

Cuotas de asilados

Mientras, Alemania anunció que estima que recibirá a 800.000 solicitantes de asilo, a la vez que renunciaba a expulsar al país europeo de entrada a los llegados de forma ilegal. Francia, opuesta inicialmente a las cuotas de asilados, ha abierto la mano, mientras rebaja las tensiones en sus dos puntos más calientes: la frontera con Italia y Calais —que hoy visitará Valls—, donde se agolpan unos 3.000 migrantes para pasar a Reino Unido.

Si no se aceptan fórmulas de ese tipo, existe el peligro de que se originen “graves riesgos y tensiones” a nivel nacional y europeo, avisa Hollande.

Esos riesgos han estallado ya en Alemania, donde organizaciones filonazis han protagonizado violentos incidentes contra refugiados en Sajonia. O en Francia, donde el ultraderechista Frente Nacional reclama más que nunca el restablecimiento de fronteras y el fin de la migración “tanto legal como ilegal”.

Alertas como estas apenas se traducen en iniciativas de los dirigentes para afrontar el problema. A Francia y Alemania se ha sumado tímidamente este fin de semana Reino Unido, cuya ministra del Interior, Theresa May, ha aceptado reunirse con sus homólogos francés y alemán para pedir una reunión urgente de los ministros de Justicia e Interior de la UE. Entre otras razones, porque la política migratoria europea está “rota”, sostuvo ayer en un artículo en The Times la ministra, que aprovecha para pedir límites al sagrado principio comunitario de libre circulación entre países.

La grave situación de estas semanas ha venido para durar en el tiempo. Incluso puede augurar crisis mucho más dramáticas. Así lo previene Fabius si, como los expertos temen, no se frenan los efectos del cambio climático: “Ya no serían cientos de miles, sino cientos de millones”.