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¿Inmigrantes o refugiados? Qué los distingue

Quien huye de la guerra o es perseguido tiene derecho a una protección legal

Inmigrantes esperan en el paso fronterizo de Macedonia y Grecia cerca de Gevgelijam, el 28 de agosto de 2015.
Inmigrantes esperan en el paso fronterizo de Macedonia y Grecia cerca de Gevgelijam, el 28 de agosto de 2015.

Cuando hablamos de migrantes no siempre distinguimos entre los que huyen de una guerra o los que emigran en búsqueda de un trabajo o de una vida mejor. La diferencia no es semántica, puesto que de eso depende la condición que permite a un migrante ser considerado jurídicamente un refugiado, y de ahí poder obtener el asilo. Solo los que respondan a una serie de condiciones pueden conseguir la protección deseada en países de acogida.

Los refugiados

El Comisionado de Naciones Unidas para los refugiados (ACNUR) define los refugiados como aquellas personas que huyen “para salvar sus vidas o preservar su libertad”. Los refugiados, a diferencia de los migrantes por razones económicas, tienen derecho a pedir asilo siempre y cuando puedan demostrar que provienen de un país en conflicto donde las circunstancias le obligan a buscar refugio fuera de sus fronteras, o donde existen “fundados temores de ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas”, según afirma el Estatuto del Refugiado de la ONU de 1951, modificado en 1967. Los que van en búsqueda de un trabajo en el exterior no pueden, por lo tanto, considerarse refugiados. 

Los migrantes

Pese a la falta de una definición de migrante aceptada internacionalmente, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) califica como migrante todas aquellas personas que se mueven de sus países por “conveniencia personal” y como resultado de una decisión tomada libremente. La OIM distingue entre migrantes documentados e indocumentados. Los primeros son inmigrantes cualificados, que se mueven con un contrato laboral bajo el brazo o que tienen derecho a reunirse con un familiar. El migrante irregular, en cambio, es quien entra de forma ilegal o que, al vencer el término de su asilo, no deja el país de acogida. Ellos son los que se suelen llamar “clandestinos” o “sin papeles”, y que la OIM define como “migrante indocumentado” o “migrante en situación irregular”.

El migrante económico es quien busca una mejora de sus condiciones de vida en otro país. Para la OIM son inmigrantes económicos tanto los que intentan entrar en un país sin permisos legales o intentando falsificar sus expedientes para obtener asilo, como los trabajadores que se desplazan de estancia fuera de su país a través de contratos laborales temporales.

El derecho de asilo

Las personas que demuestran ser refugiados pueden solicitar el derecho de asilo. Según explica ACNUR, cuando se realizan huidas masivas de países en guerra a los migrantes se les considera refugiados de prima facie (a primera vista), a la espera de que cada petición de asilo sea analizado adecuadamente. Este caso puede darse, por ejemplo, a los sirios que están viendo su país devastado por una guerra civil, o los eritreos, que pueden declarar que se enfrentan a uno de los regímenes más represivos del mundo. La agencia de la ONU para los refugiados calcula que cada año hay alrededor de un millón de personas que pide asilo. En 2014, los que solicitaron asilo fueron un 54% más que en 2013, y el 60% de las solicitudes del año pasado se concentraron en cinco países: Alemania, Estados Unidos, Turquía, Suecia e Italia. Los últimos datos de ACNUR sitúan a Siria como el principal país emisor de personas refugiadas (3,5 millones) y con más desplazamientos internos (6,5 millones).

El asilo en la Unión Europea

La Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, promulgada en 2007, garantiza el derecho de asilo dentro del respeto de las normas de la ONU. Pese a estos esfuerzos de armonización, no existe un modelo de procedimiento común a todos los países de la UE. Sirva de ejemplo la aceptación de refugiados iraquíes, que va desde el 0% en Grecia hasta el 81% en Suecia, según un informe de ACNUR. La Comisión española de ayuda al refugiado declaró en su último informe que en 2013 había 51,2 millones de personas vivían fuera de sus hogares a causa de la persecución, las guerras y las violaciones de los derechos humanos (de los que 33,3 millones eran víctimas de desplazamiento interno). Se trata de la cifra más elevada desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, señala la entidad. En 2014, la Unión Europea concedió 185.000 asilos, un 50% más que el año anterior, según datos de Eurostat. España atendió al 0,95% de las 625.000 personas que solicitaron asilo en la UE en 2014.

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