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Los BRICS refuerzan su colaboración para afrontar la marejada económica

Los países emergentes se dicen preocupados por la "inestabilidad en los mercados"

Dilma Rousseff, Narendra Modi, Vladímir Putin, Xi Jinping y Jacob Zuma, este jueves en Ufá en la cumbre de los BRICS.
Dilma Rousseff, Narendra Modi, Vladímir Putin, Xi Jinping y Jacob Zuma, este jueves en Ufá en la cumbre de los BRICS. AP

Los países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) decidieron reforzar y ampliar sus vínculos para soportar la marejada que sacude la economía mundial. En su séptima cumbre, los líderes de la organización de potencias emergentes cerraron filas, hasta donde se lo permiten sus dispares sistemas políticos y económicos. En gran parte, los BRICS culpan del temporal a los países occidentales desarrollados, aunque dosifican las acusaciones directas contra ellos, a juzgar por la declaración final de su cita en Ufá, un texto de 43 páginas.

“Hemos hablado en detalle sobre la situación en la economía mundial. Nos preocupa la inestabilidad en los mercados, la alta volatilidad de los precios de la energía y las materias primas, la acumulación de deuda nacional en varios países importantes”, dijo el presidente Vladímir Putin al término de la cumbre. “Todos estos desequilibrios estructurales influyen directamente en la dinámica de crecimiento de nuestras economías”, continuó el líder ruso. Y concluyó: “en estas condiciones los Estados BRICS están decididos a emplear sus propios recursos y sus reservas interiores para el desarrollo”. Putin subrayó que los socios del BRICS apoyaron la propuesta rusa para incrementar el comercio mutuo y el intercambio de inversiones.

En los cuatro primeros meses de 2015, el comercio bilateral entre Rusia y China disminuyó un 29,4% y entre Rusia e India, un 17,1%. El Gobierno ruso planeó que antes de 2015 se llegaría a un volumen comercial de 100.000 millones de dólares con China, pero en 2014 el volumen fue de 88.400 millones de dólares, según las estadísticas rusas. Brasil y Rusia alcanzaron un volumen comercial de 6.300 millones de dólares en 2014 con un aumento del 15%, pero la expansión se ve frenada por dificultades en la exportación de productos agrícolas a Rusia y la no ratificación de un tratado para evitar la doble imposición, según constataron Putin y su colega brasileña Dilma Rousseff.

Los líderes de los BRICS aprobaron una estrategia de cooperación económica multilateral hasta el año 2020, un plan de acción y un memorando entre los ministerios de Exteriores para crear una página de web conjunta, un acuerdo para cooperación cultural y un memorando de entendimiento interbancario.

En su declaración conjunta, los BRICS abogan por una reforma amplia de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad. En calidad de miembros permanentes de esta entidad, Pekín y Moscú apoyan las aspiraciones de Brasil, India y Sudáfrica para desempeñar un mayor papel en la ONU. Los BRICS se manifiestan “profundamente decepcionados” por “el hecho de que EE UU siga sin ratificar el paquete de reformas del FMI de 2010, lo que continúa socavando la credibilidad, legitimidad y eficacia” del organismo al impedir la revisión de cuotas y del poder de votación a favor de los países en desarrollo. “Esperamos que EE UU ratifique las reformas de 2010 a mediados de septiembre de 2015”, señala el documento. Los BRICS aseguran estar “preocupados” por las “reestructuraciones de las deudas soberanas”, que a menudo han sido “demasiado lentas y tardías”. La recuperación global “continúa”, pero el crecimiento es “débil” y con considerables divergencias en países y regiones, siendo los mercados emergentes y países en desarrollo las locomotoras del crecimiento global. Con todo, “los riesgos de la economía global se mantienen” en relación con “la alta deuda pública, el desempleo, la pobreza, la desigualdad, la baja inversión y comercio y las tasas de intereses reales negativas, así como las señales de baja inflación prolongada en las economías avanzadas”. Las políticas monetarias de los países desarrollados pueden tener efectos de contagio y causar volatilidades que interfieran en las cotizaciones, los precios y los flujos de capital, advierten los países BRICS, que piden más coordinación para rebajar riesgos y “mitigar los impactos negativos de la divergencia de política monetaria en los países emisores de moneda de reserva”.

Los BRICS se declaran a favor de un Internet “abierto, no fragmentado y seguro”, lo que en el caso de Rusia y China contrasta con las restricciones o planes restrictivos en la web. En política internacional, los BRICS apoyan la independencia, unidad e integridad territorial de Siria, y están inquietos por el eventual contagio de la inestabilidad en Irak y Siria, que son producto de las “crecientes actividades terroristas en la región”. Los BRICS condenan los “inhumanos actos de violencia perpetrados por grupos terroristas y extremistas, tales como el Estado Islámico y, en el caso de Irán, esperan una pronta firma del Plan de Acción acordado por el grupo de los seis y Teherán, que “contribuirá al fortalecimiento de la seguridad internacional y regional”, señala el texto.

Rusia aboga por el fin del embargo a Irán

Acabada la cumbre de los emergentes en Ufá, comenzó anoche la cita de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCSH), en la que participan China y Rusia. El presidente Putin se entrevistó por la tarde con el presidente de Irán, Hasan Rohaní, y según la página del Kremlin, debatió con él sobre la ampliación de las relaciones comerciales y la cooperación energética, además del programa nuclear iraní.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo horas antes que ya está "al alcance" el acuerdo por el que Irán tendrá derecho al uso de la energía nuclear a cambio de que acepte control internacional, y apoyó levantar el embargo de la venta de armas a Irán, algo que, dijo, reforzará el papel del país contra el Estado Islámico.

Los BRICS examinan con detalle la situación en Oriente Medio, Afganistán y África en su declaración, pero pasan por alto la situación en Latinoamérica y despachan la inestable situación en Ucrania en un solo punto, en el que apoyan el diálogo político y el proceso de paz de Minsk para resolver un “conflicto" que no llegan a enunciar. En el caso de Libia (a diferencia de Ucrania), los BRICS sí reafirman “la necesidad de salvaguardar la soberanía del país y su integridad territorial”. Las causas de la “escalada del conflicto armado en Libia”, afirman, están en la “intervención militar” de 2011.

El sur de Sudán, Somalia, Malí, la República Democrática del Congo, Burundi y la República Central Africana son también motivo de preocupación para los BRICS. El grupo “lamenta la gran pérdida de vidas de emigrantes en el Mediterráneo” y exhorta a la comunidad internacional a prestarles asistencia e intensificar esfuerzos para afrontar las causas profundas del fenómeno.

Entre las iniciativas de los BRICS está coordinar e incrementar su integración energética y, para ello, los ministros de energía se reunirán a fines de este año, un encuentro que ha sido propuesto por Rusia.

Una vez acabada la cumbre de las potencias emergentes en Ufá, este jueves por la noche comienza la cita de la Organización de Cooperación de Shanjái (OCSH). La continuidad entre ambas cumbres está asegurada por la presencia de China y de Rusia. El presidente Putin se entrevistó por la tarde con el presidente de Irán, Hasán Rohaní y, según la página del Kremlin, debatió con él sobre la ampliación de las relaciones comerciales y la cooperación energética. Ambos políticos debatieron sobre la regulación del programa nuclear iraní, conflictos regionales y la oposición a la amenaza terrorista, según la página del Kremlin. Antes, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, se pronunció acerca del levantamiento del embargo en la venta de armamentos a Irán y dijo que esa medida contribuirá a reforzar el papel de Teherán en la lucha contra el terrorismo del Estado Islámico. El ministro consideró que ya está “al alcance” el acuerdo mediante el cual Teherán tendrá derecho al uso de la energía nuclear, incluido el enriquecimiento de uranio, a cambio de que acepte el control internacional.