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“Hemos multiplicado por cuatro la agroexportación”

Magali Silva, la ministra de Comercio Exterior y Turismo

Magali Silva, ministra de Comercio Exterior y Turismo. Ampliar foto
Magali Silva, ministra de Comercio Exterior y Turismo.

La economista Magali Silva (Lima, 1966) lidera desde hace casi dos años el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) de Perú y prevé que en el futuro tres ciudades peruanas se robustecerán como sede de convenciones internacionales, y que el país incrementará las exportaciones de productos frescos. Silva ha sido también, durante el Gobierno de Ollanta Humala, viceministra de mediana y pequeña empresa, y funcionaria del Banco Central de Reserva durante casi 20 años.

Pregunta. ¿Qué tendencias proyecta Perú en turismo?

Respuesta. En septiembre, Lima será sede del Congreso Interamericano de Ministros y Altas Autoridades de Turismo y el tema será el turismo rural comunitario, conocido en España como vivencial. Esa es nuestra forma de proyectarnos hacia el futuro, trabajando esas líneas que logran conectar con lo que el viajero busca: experiencias, convivir con otras culturas. En el segmento de convenciones y eventos, esperamos en octubre 12.000 personas por las asambleas del Banco Mundial y el FMI; el próximo año seremos sede de la Cumbre de APEC (Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico); luego continuamos en 2019 con los Juegos Panamericanos.

P. ¿Cómo afrontan la organización de eventos cuando Lima tiene problemas de transporte?

R. No podemos negarlo, es algo con lo que se vive y se sufre, pero está siendo resuelto con la construcción de las líneas del Metro. Este Gobierno va a dejar muy avanzada la construcción y la licitación de la línea 4, que conectará el aeropuerto con Lurín (al sur de Lima), el nuevo polo de desarrollo industrial, porque hay un centro logístico alrededor. Eso es la construcción de una Lima a futuro. Ahora no podemos asegurarles a los participantes que no van a encontrar tráfico en la capital. Pero, en el ranking ICCA, Lima ha subido 15 posiciones en el último año, como ciudad que más atrae sedes para eventos. Cuzco aparece por segundo año consecutivo en la lista y Arequipa, por primera vez.

Nuestra principal función es diversificar la oferta turística. Encontrar polos de atracción que compitan con Machu Picchu

P. ¿Qué precauciones tiene el Ministerio para la sostenibilidad de los sitios turísticos de Perú saturados de visitas?

R. Machu Picchu. Nuestra principal función es la diversificación de la oferta turística: Queremos encontrar otros polos de atracción que compitan en demanda. Por el número de visitantes, Machu Picchu prácticamente ha llegado al máximo de su capacidad y estamos desarrollando nuevos productos turísticos con las regiones. En ellos, por cada dos soles que aporta el Ministerio, los Gobiernos regionales tienen que aportar uno. Al finalizar este Gobierno habremos dejado 75 nuevos productos turísticos. Además, Lima, por la gastronomía, también se está convirtiendo en una gran competencia para Machu Picchu. El restaurante Central es el número cuatro en el mundo y tiene reservas hasta noviembre.

P. ¿Perú tendrá que aliarse con otros países para convertirse en proveedor de las grandes economías o se mantendrá exportando bienes primarios y en menor medida agroexportación y productos orgánicos?

R. Los países que concentran sus exportaciones en productos primarios tienen que mirar su futuro con mayor valor añadido. Pero eso no ocurre de la noche a la mañana, aunque, al final, son los mercados los que demandan los productos. Estamos sentando las bases para cambiar la estructura y tenemos un plan de diversificación productiva. Perú ha entendido que siendo miembro de las 21 economías más dinámicas del mundo (APEC), nos estamos poniendo de acuerdo para mirar a Asia-Pacífico como un gran mercado. Pero también, en la Alianza del Pacífico (con Colombia, Chile y México) hemos encontrado la fórmula de abastecernos entre nosotros, en la medida en que producimos en diferentes épocas del año. Por ejemplo, en determinados momentos el consumo de aguacates en México es tan alto que podemos exportar allí. Con los acuerdos bilaterales, el aguacate estaba prohibido, al igual que el cacao y café. Podemos proveernos entre nosotros, o mirar a un mayor mercado como Asia-Pacífico o EE UU. En diez años hemos multiplicado por cuatro la exportación no convencional, y las pequeñas y medianas empresas exportadoras han pasado de 4.000 a 6.000.

P. ¿Por qué Perú ve ventajas en el acuerdo TransPacífico (TPP)?

R. Perú va a consolidar su presencia en Asia-Pacífico negociando acuerdos de última generación. Con un solo tratado negociamos con cinco países (Malasia, Vietnam Australia, Nueva Zelanda y Brunei) y estamos ganando un mercado inmenso, de 5.200 millones de dólares en total. Perú tiene 17 tratados de libre comercio (TLC) firmados y ratificados, prácticamente toda nuestra canasta está liberalizada y el arancel promedio es del 2,5%. De todos los países que están allí, Perú es el que tiene el TLC con EEUU más moderno. El haberlo firmado nos ha permitido reestructurar nuestra legislación para competir con los demás países del mundo y elevar el estándar al cual estábamos acostumbrados en transparencia, en información, en facilitación del comercio.

P. Sin embargo, hace un par de años, cuando ya estaba el TLC firmado, una investigación demostró que una empresa exportó a EEUU madera extraída ilegalmente y no hubo sanciones.

R. Suscribimos el TLC y nos comprometimos a cumplir las normas, hoy ya tenemos un reglamento aprobado de la ley forestal y eso obliga a la trazabilidad, es decir, a saber de qué árbol ha salido la madera. Y con el TPP también estamos preocupados por lo que entra a Perú. Estamos viendo cómo encontrar las condiciones para que lo que salga y lo que entre sea legal. Como país firmante de la Declaración de Lima en la Cumbre del Cambio Climático (COP20), proponemos cuidar nuestra Amazonía y nuestra biodiversidad.

P. ¿El sector textil, que ha estado en crisis debido al tipo de cambio del dólar y a la llegada de prendas chinas, recuperará su fuerza exportadora?

R. El campo textil está pasando por transformaciones, exige usar más fibras artificiales en la confección de un buen producto, porque el mercado exige que las prendas no se arruguen o que sean antitranspirantes. Este cambio mundial deriva en nuevas preferencias de los consumidores. Pero también hay cambios geopolíticos: EE UU le da ciertas preferencias a Vietnam para que sus textiles entren. Nuestro principal mercado era EE UU y, si otros países son más competitivos, perdemos ese mercado, y uno tiene que reinventarse, diversificar mercados o haber hecho innovación, investigación y tecnología, más promoción. Muchas veces el empresario es tímido o conformista.

P. ¿Algún producto se proyecta como líder en el comercio peruano a futuro?

R. Hemos tenido la década del espárrago – la estrella que abrió camino para que el mundo se fijara en Perú–, después la alcachofa, el pimiento piquillo, luego el mango, la uva que ha entrado al mercado chino y se ha rendido a la calidad de la fruta peruana. Ahora vienen los cítricos, el arándano, la granada, el aguacate… Teniendo en cuenta los factores de la naturaleza este Gobierno ha duplicado las áreas para la producción de agroexportación, pasamos de 200.000 a 350.000 hectáreas que van a entrar a producción en los próximos dos, tres o cuatro próximos años. Creo que Perú va a ser una potencia mundial en la producción de alimentos frescos. Muchas personas creen que eso es un producto primario, pero es muy distinto exportar una roca que un mango fresco, porque tiene una cantidad de trabajo, estudio, investigación y desarrollo, instrumentos científicos y precisión, etcétera. ¿Qué tiene más tecnología, un mango fresco que un coreano va a comer a las diez de la mañana en su oficina o una pila?

P. ¿Qué pasará con el cacao peruano en unos años, es un cultivo sostenible?

R. Nuestras oficinas comerciales de Italia, Bélgica, Alemania y Francia han logrado buenas ventas de cacao peruano para ser trabajado en fábricas de chocolate europeas. El segundo paso es que lleguen a Perú con joint ventures y logren instalar las fábricas para que el país pueda exportar tabletas de chocolate. En el caso del café también es importante. Somos de los primeros en el mundo en exportación de cafés especiales.