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Santos hace cambios en su gabinete para acelerar la paz con las FARC

El ministro de Defensa pasará a ser el embajador en Estados Unidos

Proceso de paz en Colombia
El presidente Santos con el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón en febrero pasado. AFP

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha intercambiado las funciones de dos puntales de su Gobierno para impulsar su principal apuesta, el proceso de paz con la guerrilla de las FARC. El actual ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, pasará a ser el nuevo embajador colombiano en Washington, y este ocupará el cargo del primero. Los analistas consideran que con tal movimiento estratégico Santos busca apuntalar el diálogo, que está llegando a su fin y durante el que Pinzón empleó un tono muy duro contra la guerrilla.

A estos cambios se ha sumado este miércoles que el equipo negociador del Gobierno en La Habana tendrá dos nuevos integrantes para reforzar el proceso de paz. Se trata de la canciller María Ángela Holguín, una de las funcionarias que más tiempo lleva en el Gobierno, y del empresario Gonzalo Restrepo, quien actualmente es el presidente de la junta directiva de la estatal Ecopetrol. 

Holguín, que seguirá ocupando su cargo diplomático, y Restrepo no estarán permanentemente en La Habana, pero sí irán con frecuencia para ayudar al equipo negociador. "Llegó el momento de las decisiones, el momento de trabajar más intensamente. No dejemos que pase el tren de la historia. El tiempo se volvió enemigo de la confianza en el proceso", agregó el mandatario en alusión a que el diálogo necesita avanzar más rápidamente porque la paciencia de los colombianos, añadió, "no es infinita"

Pinzón, un hombre de familia militar y defensor del estamento castrense, llevaba cerca de cuatro años en el Gobierno de Santos

El que será nuevo embajador en EE UU, Juan Carlos Pinzón, es uno de sus hombres más cercanos y leales al presidente, pero también quien le ha hablado a las FARC con un tono más duro desde que se iniciaron los diálogos de paz, en septiembre de 2012, pasará a ser el embajador en Estados Unidos. A su turno, Luis Carlos Villegas, quien llegó a Washington después de haber sido negociador en los diálogos con la guerrilla, ocupará la cartera de Defensa y con seguridad utilizará un tono más conciliador y más en clave del posconflicto.

Pinzón, un hombre de familia militar y defensor del estamento castrense, llevaba cerca de cuatro años en el Gobierno de Santos, incluso fue su segundo cuando el mandatario era ministro de Defensa. Sin embargo, sus duros y polémicos calificativos contra las FARC, como llamarles terroristas, decir que su “lógica era cobarde” o que “viven como reyes” en Cuba, e incluso llegar a contradecir a Santos en más de una ocasión, molestaba a los más afines al proceso de paz y algunos pensaban que se trataba de una rueda suelta dentro del Gobierno. Sin embargo, nombrarlo embajador en Washington está lejos de ser un castigo y es, por el contrario, un voto de confianza de Santos.

“Creo que el papel de mano dura que tuvo Pinzón fue con el aval de Santos para aplacar no solo a la oposición uribista sino a las FARC en sus pretensiones”, dice el analista Juan Carlos Palou, quien cree que esa estrategia ha perdido su eficacia ya que el proceso de paz está llegando a su fin. “Pinzón no va a llegar a Washington a sabotear el proceso de paz, eso sí sería muy grave”, dice; además se conocen sus buenas relaciones con EE UU. Para este analista, Santos se la juega todo por la paz y por eso trae a su embajador, otro de sus hombres más cercanos, para que siga adelante.

Luis Carlos Villegas fue desde finales de 2013 el embajador en Washington, un cargo que ejerció después de haber sido negociador en la primera parte del proceso de paz. Es bien conocido porque durante muchos años fue presidente de la principal asociación de industriales del país, la ANDI. “Fue nombrado para tranquilizar a los dos grandes factores de poder que hay en Colombia: los militares y los empresarios, y también a Estados Unidos”, dice María Victoria Llorente, directora de la Fundación Ideas para la Paz, y de seguro pensará más en el posconflicto.

Este exdirigente gremial fue uno de los primeros en advertir de la lentitud del proceso de paz. “Me preocupa el problema de los tiempos, es lo que hace viable políticamente los acuerdos, esto quiere decir: velocidad, velocidad, velocidad”, dijo Villegas cuando era negociador. Sin embargo, así sea también un hombre de la total confianza de Santos, su entrada al Ministerio de Defensa puede que no sea tan sencilla porque no maneja los temas de seguridad. “La apuesta es por la paz. No importa tanto que Villegas no maneje la seguridad ciudadana y el control del orden público, pero si sabe del proceso de paz es útil para que aclimate con los militares los avances del proceso de paz”, agrega Palou. Son bien conocidas las prevenciones y temores que tienen los militares sobre su futuro.

El mensaje de Pinzón a su salida ha sido contundente: “El presidente Santos quiere a sus Fuerzas Armadas y estoy seguro de que las va a cuidar y proteger para que tengan un futuro digno y efectivo para bien del desarrollo de la nación”, indicó Pinzón a los medios locales.

La oposición critica el canje

Algunos uribistas, principales opositores del diálogo con las FARC, han criticado el intercambio entre Pinzón y Villegas. De Pinzón, el senador uribista Alfredo Rangel dijo en Twitter: “Pinzón deja saldo negativo en seguridad: crecieron atentados, extorsión, retenes ilegales, terrorismo, ataques. Lo compensó con dura retórica”. Otros lo ven como una jugada política pensando en una futura candidatura presidencial. De Villegas, este grupo dijo a la revista Semana: “Como embajador lo único que hizo fue gastar 40 millones de dólares en un edificio, y como ministro lo único que hará será bajarle la moral al país”.

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