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Interrogado el tesorero del partido de Dilma Rousseff por corrupción

El responsable de las finanzas del PT de la presidenta brasileña fue acusado de participar en el desvío de fondos de Petrobras

El tesorero del PT, tras prestar declaración.
El tesorero del PT, tras prestar declaración. EFE

Mientras Petrobras busca un nuevo presidente y una nueva dirección, tras haberse hecho pública la destitución el pasado miércoles de toda su cúpula por parte de la presidenta brasileña Dilma Rousseff, la Policía Federal y la Fiscalía de Brasil tienen ya en su punto de mira al Partido de los Trabajadores (PT) de la misma Rousseff y de su antecesor Lula da Silva. 

Agentes policiales y fiscales interrogaron ayer por sorpresa a João Vaccari Neto, tesorero nacional del partido gobernante, tras conducirlo forzosamente desde su casa en São Paulo, cuyos muros tuvieron que escalar ante la negativa del propietario a abrir la puerta, a la comisaría. Vaccari es el cargo político más alto interrogado hasta ahora.

El juez de Curitiba responsable de la instrucción del caso Petrolão, Sergio Moro, lanzó en la madrugada de ayer la novena fase de la Operación Lava Jato, (Operación Lavacoches) que ha desmantelado una gigantesca red de corrupción en el corazón de la empresa pública Petrobras, la mayor de América Latina, y va a marcar el segundo mandato de Rousseff.

Unos doscientos policías federales y 25 agentes fiscales cumplieron a lo largo de la mañana 62 órdenes judiciales: una detención preventiva, tres temporales, 40 de búsqueda y captura (con allanamientos) y 18 de interrogatorio forzoso en los Estados de São Paulo, Río de Janeiro, Bahía y Santa Catarina. Durante el interrogatorio, que duró tres horas y tras el que quedó en libertad, Vaccari afirmó a la Policía Federal que no hizo “nada fuera de la ley”.

No han sido divulgados más nombres de sospechosos, que serán conocidos a medida que haya denuncias formales. El objetivo fundamental de la operación, según la policía y la fiscalía, es “reunir pruebas” que confirmen las revelaciones surgidas tras el análisis de documentos aprehendidos desde el estallido del caso, y en especial de las informaciones proporcionadas por Pedro Barusco, ex gerente ejecutivo de Servicios de Petrobras.

Barusco, que rubricó un acuerdo de delación premiada (rebaja de la pena a cambio de denunciar al resto) con la justicia en octubre, confiesa haber recibido desde la década de 1990 sobornos por valor de casi 100 millones de dólares (unos 87 millones de euros). Barusco testificó que Vaccari ha recaudado hasta 200 millones de dólares en sobornos para el partido, extremo que su abogado defensor desmintió con vehemencia después del interrogatorio. “Jamás ha recibido dinero en especie como secretario de Finanzas del PT”, dijo Luiz Flávio Borges D'Urso sobre su cliente.
Tesorero nacional del PT desde 2010, Vaccari está en todas las quinielas desde que el exdirector de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa (detenido en marzo pasado), llegó a un acuerdo de colaboración con el juez y reveló que el administrador del partido en el Gobierno era intermediario entre la red corrupta y el propio PT, la persona que recibía el porcentaje de sobornos de las grandes constructoras a cambio de obtener contratos con Petrobras.

El tesorero asegura que las cantidades recibidas por el PT han sido declaradas ante los órganos correspondientes. “Queremos saber qué donaciones ha solicitado, sean legales o ilegales, a las personas que tenían contratos con Petrobras”, afirmó ayer el fiscal Carlos Fernando dos Santos Lima. Vaccari, de 55 años, fue uno de los fundadores de la Central Única de los Trabajadores (CUT) y presidió el Sindicato Bancario en la década de los noventa. Poco después de que Lula, su compañero de filas, llegase al poder, accedió en 2004 a la presidencia de un banco cooperativo, Bancoop, donde fue formalmente acusado de desviar fondos a cuentas bancarias de sus directores y de financiar campañas electorales del PT (incluida la reelección de Lula). También se le relaciona con el célebre caso Mensalão (mensualidades o compra ilegal de votos en el Congreso durante el primer gobierno de Lula). Discreto y de bajo perfil, el exbanquero suele evitar a la prensa y cuenta con la máxima confianza de Rousseff y Lula da Silva.

En esta nueva fase del Petrolão se investiga a 26 nuevas empresas “pantalla” (según informaciones policiales). El operativo ha sido bautizado como My Way, en alusión a la canción popularizada por Frank Sinatra, que es el término utilizado por el propio Barusco para referirse a otro de los protagonistas de esta trama: su antiguo jefe, el exdirector de Servicios, Renato Duque, excarcelado en diciembre.

Informes internos de Petrobras responsabilizan a Barusco y Duque de diversas irregularidades en varias obras, como el incremento bestial de los costes de la Refinería de Abreu e Lima, en Pernambuco (inaugurada en 2005), cuyo presupuesto se multiplicó por ocho y nutrió numerosas cuentas privadas ilegalmente.

A fecha de hoy siguen en prisión preventiva 11 de los 21 empresarios detenidos el pasado 14 de noviembre. La policía sostiene que algunas de las mayores constructoras del país formaron un club que se repartía los contratos de la petrolera (por valor de 22.000 millones de dólares) y pactaba incluso los sobornos.

Ya han sido procesadas 39 personas por lavado de dinero, corrupción y formación de organización criminal. De los contratos millonarios se desviaba sistemáticamente un porcentaje mínimo del 3% para empresarios y políticos, mediante empresas falsas. Al menos siete partidos (entre ellos el PT, PDMB y PP) están afectados por las investigaciones. La policía calcula que la cantidad total desviada entre 2004 y 2012 alcanza los 4.000 millones de dólares: el mayor escándalo de corrupción de la democracia brasileña.

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