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La ley sobre la presencia de mujeres en los consejos no avanza en Europa

“Depende de Merkel que la norma de mujeres en consejos vea la luz”, dice una diputada

La Eurocámara ya aprobó la iniciativa, que está bloqueada en el Consejo

Solo un 17,8% de los miembros de los consejos de administración son mujeres.
Solo un 17,8% de los miembros de los consejos de administración son mujeres.

Sólo el 17,8% de los miembros de los consejos de administración de las principales compañías europeas que cotizan en Bolsa son mujeres. Son datos de la Comisión Europea de octubre de 2013. A pesar de la evolución desde hace 10 años, cuando la presencia femenina en los consejos de las empresas de los Estados miembros apenas suponía el 8,5%, aún es largo el camino que la Unión debe recorrer en materia de igualdad. A finales de 2012, el Ejecutivo comunitario propuso fijar un objetivo del 40% para 2020. El Parlamento Europeo dio su visto bueno a la iniciativa en noviembre del año pasado. Desde entonces, la normativa está bloqueada en el Consejo, órgano en el que están representados los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. "Alemania es la clave. Ha aprobado legislación nacional, pero Merkel se niega a avanzar a nivel europeo. Si cambia de opinión, arrastrará al resto de países y la directiva podrá salir adelante. Es tremendo que una sola persona tenga tanto poder", explica la socialdemócrata austriaca Evelyn Regner, ponente de la normativa en la Eurocámara.

De 2003 a 2010, el porcentaje de mujeres en consejos de administración aumentó en poco más del 3%. Sin medidas vinculantes, habría llevado más de medio siglo alcanzar el objetivo del 40% del sexo menos representado en los consejos de administración, indica la Comisión Europea. Sólo en cinco países de la UE —Finlandia, Francia, Letonia, Suecia y Holanda— las mujeres suponen al menos un 25% en los consejos de administración. Los mayores avances se han registrado en donde ya se ha adoptado legislación —como en Francia, Holanda e Italia— o ha habido un extenso debate en la opinión pública —como es el caso de Alemania—.

"Estoy convencida de que es necesario que haya medidas vinculantes", afirma Regner. Las sanciones supusieron un punto espinoso en las negociaciones en la Eurocámara. "Fue uno de los asuntos en los que más nos costó alcanzar el consenso. Pero creo que una directiva que no contemple multas es una mera declaración de intenciones. Así que planteamos que las empresas que no acaten la directiva tengan que cumplir sanciones efectivas, proporcionales y disuasorias que establecerán los Estados miembros. Modificamos el texto de la Comisión e incluimos, entre otras propuestas, que estas compañías sean excluidas a la hora de la concesión de licitaciones públicas", añade Iratxe García Pérez (PSOE), presidenta de la comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género en el Parlamento.

Tanto Regner como ella reiteran que la Eurocámara pondrá este asunto sobre la mesa en sus conversaciones con la nueva Comisión. Después de las elecciones a la Eurocámara, celebradas el pasado mayo, ahora se retoman las negociaciones. "La presidencia italiana nos ha comunicado su intención de avanzar. Y ha habido contactos informales entre la ponente del Parlamento y el Consejo, pero no hay nada definitivo. En el Parlamento hemos dicho que, si es preciso, podríamos revisar el apartado sobre las sanciones, aunque seguimos defendiendo que los castigos son fundamentales", continúa García Pérez.

A pesar de que el 60% de los titulados universitarios europeos son mujeres y de que varios estudios apuntan los beneficios de que exista pluralidad en los órganos de dirección empresariales, las deficiencias en materia de igualdad persisten. La presencia femenina tiende a limitarse a los cargos menos influyentes y con menos posibilidades de ascender. Un estudio en 3.000 empresas de 40 países elaborado por Credit Suisse sitúa el porcentaje de mujeres en servicios centrales en el 18,9%, frente al 3,9% con un puesto en la dirección ejecutiva. E indica que las compañías en las que hay presencia femenina en los altos cargos y la dirección ejecutiva tienen mayor rentabilidad financiera: "Hay varias opciones: o las mujeres hacen a las empresas mejores, o las mejores compañías contratan a mujeres como directoras ejecutivas; o ambas".

Ni siquiera las instituciones europeas, que promueven esta directiva, cumplen con la paridad con la que predican. En el nuevo equipo propuesto por Jean-Claude Juncker para presidir la Comisión únicamente hay nueve mujeres de entre 28 miembros, el mismo número que en la anterior legislatura, aunque el nuevo Ejecutivo comunitario cuenta con un comisario más (tras la incorporación de Croacia en la UE). El Parlamento Europeo surgido tras los comicios de mayo es quien más se acerca al objetivo del 40%, con un 36,8% de eurodiputadas. 

"Las cuotas son necesarias. En mi opinión, la directiva europea es muy débil. Sólo se aplica en los consejos de administración no ejecutivos de las empresas que cotizan en Bolsa", expone Serap Altinisik, del European Women's Lobby, principal organización europea de defensa de los derechos de las mujeres. El nivel de representación femenina en la dirección ejecutiva de las compañías cotizadas se sitúa en apenas el 2,8% y este porcentaje casi no ha variado en los últimos años.

Altinisik critica que Viviane Reding, vicepresidenta de la Comisión que impulsó esta normativa, "suavizara" la directiva: "El primer borrador era más duro. Se dio cuenta de que carecería de apoyos y matizó la propuesta. Ahora cada Estado miembro puede elegir cómo interpretar las sanciones que propone la directiva. No hay nada que garantice que las multas vayan a ser efectivas". Lamenta que algunos jefes de Estado y de Gobierno se nieguen a aceptar un 40% de mujeres en los consejos de administración. "Como ahora, en las negociaciones con el Consejo, el Parlamento rebaje aún más la normativa, ya lo único que se me ocurre que pueden hacer es bajar el porcentaje desde el 40% al 30% o ampliar el plazo de actuación a más allá de 2020. Hay que esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos", añade. Tanto ella como las demás fuentes consultadas descartan que la directiva pueda ver la luz antes de final de año, aunque confían en que sí será aprobada durante esta legislatura.

España no obliga, sólo recomienda

En España las empresas no están obligadas a incorporar un determinado porcentaje de mujeres en sus consejos de administración. La Ley de Igualdad recomienda que las compañías busquen un equilibrio y plantea que en 2015 al menos el 40% de los miembros de estos órganos sean mujeres. Pero las compañías no son penalizadas si incumplen este precepto.

"De los 478 consejeros de las empresas del Ibex 35, solo 81 son mujeres, lo que supone un 16,95% de presencia femenina en sus consejos de administración", explica Ana Lamas, presidenta de Womenceo, asociación de mujeres empresarias y directivas. Conviene puntualizar que la mayoría de las consejeras no participan en la toma de decisiones del día a día, sino que son independientes o dominicales. Y hay tres empresas que siguen sin contar con presencia femenina en su consejo administrador: Gas Natural, Sacyr y Técnicas Reunidas.

"Estoy a favor de las cuotas. Creo que es una medida temporal absolutamente necesaria. En España hay muchísimas, excelentes profesionales", afirma Lamas, quien apunta la conveniencia de contar con consejos de administración en los que haya representación femenina. "La diversidad siempre funciona, a todos los niveles". 

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