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Obama acusa a la oposición de utilizar el presupuesto para “extorsionarle”

El presidente califica el debate sobre el presupuesto y la reforma sanitaria como “ideológico”

El presidente Obama este miércoles en Washington.
El presidente Obama este miércoles en Washington. AFP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acusó este miércoles al Partido Republicano de utilizar el debate sobre la ampliación del presupuesto para “extorsionar” a la Casa Blanca. Si las negociaciones entre demócratas y republicanos no llegan a un acuerdo sobre la financiación para el próximo año, el Gobierno podría suspender sus operaciones a partir del día 1 de octubre.

“Nunca en la historia de este país hemos visto que se utilice la negociación sobre el techo de la deuda para extorsionar a un presidente o al partido en el Gobierno”, afirmó Obama este miércoles durante un encuentro con un círculo de empresarios. “Tampoco que se emplee este asunto para forzar asuntos políticos que nada tienen que ver con la deuda”.

Las duras palabras de Obama responden al último de los varios desencuentros en materia económica con la oposición. Como ya ocurriera durante las intensas negociaciones de 2011, la Casa Blanca, demócratas y republicanos deben ponerse de acuerdo en dos aspectos: el aumento del techo de la deuda -el nivel al que EE UU puede endeudarse para financiar programas públicos y otras inversiones- y los presupuestos federales. El pacto debe producirse antes del próximo 1 de octubre.

No crearé una nueva tendencia en la que la credibilidad de EE UU se convierta en moneda de cambio para implementar políticas que cambien fundamentalmente cómo funciona el gobierno”

Sin embargo, esta última batalla incluye un elemento ausente hasta ahora en las negociaciones presupuestarias. La Cámara de Representantes, dominada por los republicanos, ha votado en 40 ocasiones en los últimos tres años para revocar la ley de reforma sanitaria de Obama. Ahora proponen aumentar el techo de deuda por el plazo de un año a condición de que se retrase la entrada en vigor de la ley por el mismo período.

El planteamiento del Partido Republicano responde a la presión de legisladores pertenecientes al Tea Party y comprometidos con retirar toda la financiación federal del nuevo sistema de salud. Este viernes está programada otra votación para aumentar el presupuesto del Gobierno que eliminaría esos recursos. Aunque tiene posibilidad de salir adelante en la Cámara de Representantes, la mayoría demócrata en el Senado impediría allí cualquier ratificación.

El presidente calificó este debate de “ideológico” durante sus declaraciones ante los empresarios. “Estoy preparado para trabajar con demócratas y republicanos y estudiar sus prioridades, pero no crearé una nueva tendencia en la que la credibilidad de EE UU se convierta en moneda de cambio para implementar políticas que cambien fundamentalmente cómo funciona el gobierno”.

“El presidente Obama lleva demasiado tiempo protegiendo los intereses de las grandes empresas”, aseguró el portavoz de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, en el Capitolio. “Es el momento de que protejamos a las familias estadounidenses de los efectos de esta legislación inaplicable”.

Tanto Boehner como Obama defendieron este miércoles su versión de los efectos de la reforma sanitaria en la economía. Mientras que el republicano la calificó de “descarrilamiento” y responsabilizó a la reforma de aumentar la deuda pública en 6 billones de dólares, para el presidente, ha contribuido a que el coste de la sanidad crezca a su ritmo más lento de los últimos 50 años y a que cerca de 7 millones de estadounidenses se hayan ahorrado 1.200 millones de dólares en la contratación de pólizas médicas.

La Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca ha solicitado a las agencias federales que se preparen de cara al“cierre” del Gobierno, ante la posibilidad de que la falta de financiación obligue a interrumpir determinadas actividades federales. Según el Departamento del Tesoro, es imprescindible que se amplíe el límite de la deuda en el plazo de un mes para que EE UU pueda garantizar sus pagos.