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Panamá advierte de que las cargas sin declarar amenazan al comercio marítimo

El equipo de la ONU que inspeccionará la nave que transportaba armas cubanas a Corea del Norte pospone su llegada al 12 de agosto

El ministro panameño de Seguridad, José Raúl Mulino, en el buque. Ampliar foto
El ministro panameño de Seguridad, José Raúl Mulino, en el buque.

El Gobierno panameño dio un aviso este miércoles a los países usuarios del Canal: la decisión de eludir la responsabilidad de declarar la carga de los barcos amenaza la seguridad de la vía interoceánica y la del comercio marítimo mundial. En una declaración enviada por escrito a EL PAÍS, instó a respetar los protocolos sobre la neutralidad perpetua de la ruta, tras el hallazgo de un cargamento de armas no declarado, propiedad de Cuba y transportado en un buque de Corea del Norte. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá afirmó que “espera” que una comisión multinacional del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) que inspeccionará la embarcación “determine si hubo violaciones” al embargo de armas impuesto en 2006 a Corea del Norte “y, en caso de que lo amerite, aplique las sanciones correspondientes”.

“Panamá espera que las naciones que tienen que usar el Canal para transportar cualquier tipo de carga cumplan con su responsabilidad de declararla, porque al no hacerlo ponen en peligro la seguridad del Canal y la seguridad del comercio marítimo mundial que emplea esa ruta abierta al mundo”, aseguró la declaración de la cancillería panameña. “Además espera que respeten los protocolos del Tratado de Neutralidad que está en vigencia desde la firma de los tratados Torrijos/Carter en 1977. Una vez que la ONU determine su agenda de trabajo, el Ministerio de Relaciones Exteriores se hará cargo de todo el proceso”, agregó.

Panamá espera que las naciones que tienen que usar el Canal para transportar cualquier tipo de carga, cumplan con su responsabilidad de declararla

El Tratado establece la neutralidad del Canal para que, “en tiempo de paz como en tiempo de guerra”, permanezca seguro y abierto al tránsito pacífico de naves de todas las naciones “en términos de entera igualdad”, sin discriminación contra ningún país ni sus ciudadanos o súbditos en condiciones o costos del tránsito. La meta es garantizar que la vía tampoco sea objetivo de represalias en ningún conflicto bélico entre otras naciones del mundo.

El buque, que se aprestaba a cruzar el Canal para llegar al Océano Pacífico y seguir viaje hacia Corea del Norte, fue retenido inicialmente porque se sospechaba que transportaba sustancias ilícitas. Aunque la comitiva del Consejo inicialmente planeaba llegar el 5 de agosto a Panamá, pospuso su arribo para el 12 de ese mes a solicitud del gobierno panameño, ya que las tareas de descarga de azúcar y armas son lentas aunque intensas.

“Panamá espera que la comisión haga su trabajo de inspección y que determine si hubo violaciones a las resoluciones del consejo de seguridad y, en caso de que lo amerite, aplique las sanciones correspondientes”, recalcó el Gobierno.

La misión internacional evaluará si el transporte de la carga bélico en el barco Chong Chon Gang, que zarpó de Cuba con 240 toneladas de armamento oculto no declarado y oculto en 10.000 toneladas de azúcar, violó el embargo internacional de armas impuesto en 2006 por el Consejo al régimen norcoreano como sanción a su programa de desarrollo nuclear.

En una labor convertida en rutina desde el pasado 15 de julio, cuando estalló un conflicto político internacional, grandes cantidades de sacos repletos de azúcar cubana siguen saliendo en los hombros de un contingente de operarios panameños de las bodegas de la nave norcoreana retenida en un muelle del sector caribeño de Panamá, mientras continúa apareciendo armamento “no declarado” y supuestamente obsoleto que Cuba admitió que le pertenece.

Panamá planteó el caso ante el Consejo, que a partir de 2006 dictó una serie de resoluciones para prohibirle a Pyongyang exportar o importar armas, en represalia por su programa de desarrollo nuclear. Los especialistas de la ONU verificarán si Cuba y Corea del Norte violaron las resoluciones. En un comunicado que emitió el 16 de julio, Cuba admitió que en la nave “se transportaban 240 toneladas métricas de armamento defensivo obsoleto -dos complejos coheteriles antiaéreos Volga y Pechora, nueve cohetes en partes y piezas, dos aviones Mig-21 Bis y 15 motores de este tipo de avión, todo ello fabricado a mediados del siglo pasado-, para ser reparado y devuelto a nuestro país”.

Sin referirse específicamente al incidente, el expresidente de Cuba, Fidel Castro, aseguró en un artículo que publicó el 28 de julio en la prensa cubana que “en días recientes se intentó calumniar a nuestra Revolución, tratando de presentar al Jefe de Estado y Gobierno de Cuba” engañando a la ONU y a otros jefes de Estado e imputándole una doble conducta. “No vacilo en asegurar que aunque durante años nos negamos a suscribir acuerdos sobre la prohibición de tales armas porque no estábamos de acuerdo en otorgar esas prerrogativas a ningún Estado, nunca trataríamos de fabricar un arma nuclear”, recalcó. Mientras las labores de descarga prosiguen, en los últimos días ha continuado apareciendo parte del armamento descrito por La Habana.