Trump aprovecha su discurso del estado de la Unión para aumentar la presión sobre Irán
El presidente estadounidense alardea del “dominio” de su país en el continente americano, en una alocución llena de elogios a sí mismo


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó su largo, muy largo, discurso sobre el estado de la Unión ante el Capitolio este martes para hacer un repaso hagiográfico a su política exterior, alardear de lo que considera uno de sus grandes logros —“estamos restableciendo el dominio y la seguridad de Estados Unidos en el hemisferio occidental”— y lanzar una nueva advertencia a Irán: el mandatario acusó al país asiático de querer desarrollar misiles intercontinentales para atacar a los estadounidenses. La andanada llega en un momento en el que se disparan los rumores sobre un ataque militar inminente de la Casa Blanca contra la República Islámica.
En un discurso grandilocuente, tan lleno de elogios a sí mismo como de críticas e insultos a sus enemigos reales y supuestos, y plagado de inexactitudes y exageraciones, Trump se concedió en el hemiciclo de la Cámara de Representantes una matrícula de honor en política exterior, con el “cum laude” de la operación militar del pasado 3 de enero que capturó en Caracas al presidente venezolano, Nicolás Maduro.
La alocución, entre aplausos de los republicanos y abucheos de los demócratas, tuvo también omisiones: para alivio de los aliados europeos, Trump no hizo mención alguna a Groenlandia —la isla danesa que se quiere anexionar—, como sí había hecho el año pasado en su discurso ante ambas cámaras del Congreso estadounidense.
Todos los ojos estaban pendientes de lo que pudiera decir acerca de Irán. A lo largo del día se habían multiplicado las conjeturas en los pasillos del poder en Washington sobre la posibilidad de un ataque inminente, pese a que la delegación iraní que encabeza el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, y el equipo estadounidense, presidido por los negociadores Steve Witkoff y Jared Kushner —yerno de Trump—, tienen prevista una nueva ronda de contactos el jueves en Ginebra.

Se espera que en esas conversaciones Irán presente a los mediadores de Omán una oferta a Estados Unidos, que según la cadena CNN incluiría el derecho de Teherán a enriquecer uranio pero aceptando límites a los niveles de enriquecimiento. A cambio, la República Islámica quiere la retirada de sanciones.
Según el periódico The Washington Post, un tercio de los buques de guerra estadounidenses movilizados en todo el mundo están concentrados en este momento en aguas de Oriente Próximo, en el mayor despliegue militar del país desde la invasión de Irak en 2003.
Trump no ofreció pistas sobre sus planes. Pero dio una nueva vuelta de tuerca a su presión sobre la República Islámica, una presión que incrementa casi a diario con comentarios amenazantes. Y por primera vez empezó a ofrecer un argumento para justificar un hipotético ataque a Irán, asegurando que ese país ya puede alcanzar Europa con sus misiles de largo alcance y trata de desarrollar proyectiles intercontinentales que puedan atacar Estados Unidos.
Fue una de sus afirmaciones de dudosa base, porque sus servicios de inteligencia consideran que Teherán está aún al menos a una década de conseguir esos cohetes. También remarcó el mandatario que, pese a las repetidas advertencias, Irán mantiene su programa nuclear.
“Patrocinadores del terrorismo”
Aunque subrayó que sigue prefiriendo una solución diplomática y lanzó un saludo a sus negociadores Witkoff y Kushner —ambos presentes entre los invitados en el hemiciclo—, Trump insistió en el mensaje que repite una y otra vez en los últimos dos meses: “Jamás permitiré que el Estado principal patrocinador del terrorismo en el mundo, que lo es con diferencia, posea un arma nuclear. No puede ser”, dijo.

Horas antes de la alocución del republicano, y dos días antes de la cita en Ginebra, el ministro iraní, Araghchi, dejó escrito explícitamente en la red social X que “Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia un arma nuclear”, aunque también aseveró que su país no renunciará a desarrollar un programa nuclear civil.
Trump hizo caso omiso de sus palabras. Irán, insistió el mandatario, “sigue persiguiendo sus siniestras ambiciones” de desarrollar un arma nuclear. “Se les advirtió de que no intentaran reconstruir su programa de armas, en particular de armas nucleares. Pero siguen relanzándolo”, afirmó.
Fin del aislacionismo
El presidente, que regresó el año pasado a la Casa Blanca con un mensaje aislacionista, el lema “Estados Unidos primero” y la promesa explícita de no implicar al país en guerras en el exterior, dejó claro en su discurso de 108 minutos este martes hasta qué punto la política internacional ha jugado un papel en sus primeros 13 meses de mandato, desde su intervención en Venezuela al frágil acuerdo de paz en Gaza.
Sacó pecho, mucho pecho. Alardeó, como le gusta hacer, de los conflictos que presume de haber detenido, desde las diferencias fronterizas entre Camboya y Tailandia a la disputa entre Ruanda y la República Democrática del Congo. Pero donde más se regodeó fue en lo relativo a su política hacia América —o el Hemisferio Occidental, como Washington se refiere al continente—, declarada gran prioridad de su política exterior: “Estamos restableciendo el dominio y la seguridad de Estados Unidos” en la región, sostuvo.
En una alusión a la intervención de su país en Venezuela, el presidente estadounidense añadió: “Actuamos para garantizar nuestros intereses nacionales y para defender a nuestro país de la violencia, las drogas, el terrorismo y la injerencia extranjera”. Y continuó: “Durante años, grandes extensiones de territorio en nuestra región, incluidas amplias partes de México, han estado controladas por carteles de la droga asesinos”.

Sus palabras llegaban dos días después de que las fuerzas de seguridad de México mataran al narcotraficante más poderoso del país, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. “También hemos eliminado a uno de los más siniestros líderes de los carteles, como todos vieron ayer [sic]”, dijo Trump, arrogándose esa operación del Gobierno mexicano con la que Estados Unidos colaboró.
Las menciones a la situación en Venezuela —“nuestro nuevo amigo y socio”, según la describió Trump— generaron uno de los momentos más emotivos de la noche: la comparecencia por sorpresa del ex preso político y dirigente del partido Centrados Enrique Márquez, abrazado a su sobrina.
“Ya nadie quiere ir de pesca”
El presidente también aludió a la campaña militar de bombardeos en el Caribe y el Pacífico a supuestas narcolanchas, que ya ha matado a más de 150 personas y que muchos expertos consideran ilegal: “Con nuestra nueva campaña militar hemos detenido cantidades récord de drogas que entraban a nuestro país. Y lo hemos detenido completamente por agua; se habrán dado cuenta de eso”, dijo. Y bromeó: “Ya nadie quiere ir de pesca”, ante las risas de los congresistas republicanos.
Menos atención recibió Europa, a la que Trump solo aludió para ponerse otra medalla: el compromiso de los países miembros de la OTAN para aumentar su gasto militar al 5% de su PIB para 2035.
Y, en el día en el que se cumplía el cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania, Trump pasó casi de puntillas por esa guerra, el conflicto que no ha conseguido acabar pese a sus promesas de campaña de que conseguiría ponerle fin en 24 horas. “Trabajamos muy duro para ponerle fin”, se limitó a asegurar. Pero incluso el fracaso en ponerle fin le dio ocasión para atribuirse otro mérito: “Todo lo que enviamos a Ucrania es a través de la OTAN, y ellos nos pagan la factura completa”, presumió.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.




























































