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Estados Unidos revoca el pasaporte del fugitivo Snowden

Washington tratará de que detengan a Snowden en el país al que viaje

Una pantalla informativa muestra los vuelos en la terminal de salidas en el aeropuerto de Sheremetyevo en Moscú.
Una pantalla informativa muestra los vuelos en la terminal de salidas en el aeropuerto de Sheremetyevo en Moscú. EFE

Las autoridades de Estados Unidos no están dispuestas a dejar escapar a Edward Snowden, el analista subcontratado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en sus siglas inglesas) que filtró a la prensa los programas de vigilancia masiva del Gobierno estadounidense. Washington revocó el sábado el pasaporte de Edward Snowden en un intento de frenar la huida del filtrador cuya extradición ha solicitado EE UU. El departamento de Estado indicó que a Snowden “no se le debe permitir viajar”, “más allá de permitir su regreso a EE UU”, a modo de advertencia a los países cómplices de su escapada.

En un comunicado emitido el sábado tras conocerse que Snowden había abandonado Hong Kong rumbo a un país desconocido, el Departamento de Justicia aseguró que iba a tratar de que fuera detenido por los Estados a los que arribara. “Vamos a continuar solicitando la colaboración de la justicia de aquellos países a los que Snowden pretenda viajar”, decía la nota escrita por la portavoz del Departamento de Justicia, Nanda Chitre. El destino final en el que el analista de 30 años pretende refugiarse todavía no está claro, pero las opciones de Cuba, Venezuela y, sobre todo, Ecuador parecen las más viables. El ministro de Relaciones Exteriores de Ecuador, Ricardo Patiño, confirmó que el Gobierno que preside Rafael Correa había recibido una solicitud formal de asilo por parte de Snowden.

El acuerdo de extradición entre EE UU y Ecuador data de 1872 y contempla, entre sus excepciones, los delitos políticos, entre los que suelen encajar las acusaciones por espionaje, uno de los crímenes que el Departamento de Justicia imputa a Snowden.

Otro de los posibles destinos a los que podría volar el analista es Venezuela. El país sudamericano también tiene un acuerdo de extradición con EE UU que entró en vigor en 1923 y que, como en el caso de Ecuador, contempla la excepción de los delitos políticos. Ecuador y Venezuela son, con permiso de Bolivia, los dos países del ALBA que más se han significado en su discurso beligerante y antiimperialista contra EE UU. La relación entre este país con el Gobierno de Correa es bastante más fluida que la que mantiene con Venezuela, cuya tensión se remonta a la época de Hugo Chávez.

EE UU no ha reconocido formalmente a Nicolás Maduro, el actual presidente venezolano tras las controvertidas elecciones del 14 de abril, pero la reunión entre el secretario de Estado, John Kerry, y su homólogo venezolano, Elías Jaua, durante la pasada Asamblea General de la OEA en Guatemala fue interpretada como el primer acercamiento directo desde que los dos países retiraran a sus respectivos embajadores en 2010. Si Venezuela accediera a dar asilo a Snowden, en el caso de que este lo solicitara, comprometería esa incipiente relación en un momento en el que Maduro persigue la legitimidad de su Gobierno.

A Cuba, con quien EE UU tampoco tiene tratado de extradición, tampoco le convendría otorgar refugio al analista, máxime cuando en las últimas semanas se ha retomado el diálogo entre ambos Estados en asuntos de cierta trascendencia como los acuerdos migratorios o el servicio postal directo.

La Casa Blanca todavía no se ha manifestado sobre el nuevo pulso de Snowden, que tras poner en jaque la credibilidad del presidente y la seguridad nacional del país, ha cuestionado el poder diplomático de EE UU burlando la petición de extradición realizada a Hong Kong, que se cursó un día antes de que se conociera el abandono del analista rumbo a Rusia.

Quienes no han guardado silencio son varios influyentes senadores estadounidenses. El demócrata Chuck Schumer atacó directamente al presidente rudo, Vladímir Putin, de quien insinuó “parecer estar deseando poner el dedo en el ojo de EE UU, ya sea con Siria, con Irán y ahora con Snowden. Así no es como se comporta un aliado”, declaró a la cadena de televisión CNN tras censurar que la conducta del autor de las filtraciones queriendo refugiarse en países como Venezuela o Ecuador no se corresponde con la defensa de la libertad de expresión que había alegado como razón para desvelar los programas de espionaje.