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Brabo comunica a su familia que está "físicamente bien" desde su cautiverio en Trípoli

El fotógrafo asturiano, capturado por las tropas de Gadafi a comienzos de abril, asegura que no sufre malos tratos

El fotógrafo asturiano Manu Brabo, retenido por las fuerzas leales a Muamar el Gadafi en una prisión militar en Trípoli, ha podido telefonear a su familia para tranquilizarles e informarles de que está "físicamente bien" y que "no ha sufrido ningún maltrato", según ha explicado este domingo el padre del reportero, Manuel Varela.

"Nos llamó ayer, a las nueve de la noche y estaba un poco preocupado por su situación de aislamiento y porque ignoraba como estaríamos nosotros", ha explicado Varela. "Le explicamos que no había ningún problema, intentamos animarle y cargarle las pilas", ha indicado Varela al señalar que su hijo "nos dijo que estaba físicamente bien, que no había sufrido maltratos y que estaba en compañía de otros periodistas detenidos en una prisión militar en Trípoli".

Brabo no se refirió en ningún momento a su posible liberación, de la que sus familiares siguen "sin saber nada". Al fotógrafo se le permitió hacer la llamada "para tener constancia de en poder de quién estaba y de que estaba bien", pero no pudo ofrecer ninguna otra información. "Fue una conversación de tipo personal que nos abrió la esperanza de poderlo tener aquí algún día", ha remarcado el padre de Brabo, al tiempo que ha destacado que esta llamada ha subido el ánimo a la familia. "Es un pasito, no es el resultado final, pero nos ha llenado de alegría poder hablar con él y saber que está bien".

La familia del periodista ha contactado "inmediatamente" con el Ministerio de Asuntos Exteriores para que informales de la conversación. En este sentido, Manuel Varela ha reiterado su "plena confianza" en el trabajo de las autoridades españolas para lograr su liberación.

Brabo, nacido en Gijón en 1981, fue capturado a comienzos de abril por fuerzas de Gadafi en el este de Libia junto a los periodistas estadounidenses James Foley y Clare Morgana Gillis y el también fotógrafo sudafricano Anton el Harmmel.