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La justicia sueca rechaza el último recurso de Assange contra su orden de detención

La prensa británica sitúa al fundador de Wikileaks en el sur del país, con contacto incluso con la policía

El Tribunal Supremo de Suecia ha rechazado admitir a trámite la apelación del fundador de Wikileaks, Julian Assange, contra la orden internacional de detención que pesa contra él. La decisión del Tribunal supone que la orden, emitida por Suecia el pasado 20 de noviembre en relación a dos acusaciones de violación y abusos sexuales que dos mujeres denunciaron el pasado verano, queda ratificada y mantiene su vigencia en todos los países miembros de Interpol, unos 200. Por tanto, Assange puede ser detenido en cualquier momento. De hecho, su abogado ha declarado esta mañana que la policía británica y las autoridades de varios países conocen su paradero, confirmando así en parte informaciones de la prensa británica que sitúan al escurridizo australiano en Reino Unido, incluso en contacto con los agentes. Si no se ha procedido a su arresto es por un defecto de forma de la orden de arresto, que Suecia va a subsanar. Contactada telefónicamente por esta redacción, la Policía Metropolitana británica (Soctland Yard), ha rechazado responder a ninguna pregunta sobre Assange.

Mark Stephens, el abogado británico de Assange, ha declarado "los servicios de seguridas de varios países saben" dónde se encuentra el devenido enemigo público número uno de EE UU. También el diario The Independent asegura hoy que Assange está en el sur de Reino Unido y que Scotland Yard tiene su teléfono y sabe dónde está.

¿Por qué, pues, no lo ha detenido ya? Dice The Independent que por problemas "técnicos" en la orden de detención, de la que necesitarían "aclaraciones". Contactada por teléfono, Scotland Yard no ha querido comentar ni ésta ni otras cuestiones relativas a Assange. En cualquier caso, las autoridades suecas han venido esta mañana a confirmar esta información: Fuentes policiales suecas han declarado a France Presse que se va a emitir una nueva orden de detención para subsanar los errores que impiden actuar a la policía británica. Según dicha fuente, la orden primera no incluía la pena máxima a la que se enfrenta Assange por cada uno de los delitos de que se le acusan. Por tanto, la orden, aunque incompleta, sigue vigente en todos los países asociados a Interpol.

El abogado Stephens quien,en conversación telefónica con The New York Times, ha reconocido que el rechazo del recurso cierra la última posibilidad de acción de Assange contra la orden de arresto en Suecia,niega por otro lado que haya una orden de detención internacional en contra de su cliente. Según Stevens, el red notice, la alerta roja, emitida ayer por la Interpol, no es un mandato de arresto internacional a pesar de que Estocolmo asegure que los problemas técnicos han sido solucionados.

Amenazado

Un portavoz de Wikileaks ha declarado que Assange, australiano de 39 años, ha recibido amenazas de muerte y, por tanto, no tiene intención de salir a la palestra. Kristinn Hrafnsson, portavoz del portal de filtración de documentos, dijo ayer noche que su jefe trabajaba en el proyecto de los cables del Departamento de Estado desde un sitio secreto. "Cuando tienes a gente que aboga por asesinarte, es mejor mantener un perfil bajo", dijo.

Además de Suecia, también EE UU busca a Assange. Washington quiere la detención de Assange y estudia juzgarlo por la ley de Espionaje de 1917. Desde EE UU, el portavoz del Departamento de Estado, P.J. Crowley, ha declarado a la BBC que han contactado con Assange este fin de semana, pero que no ha querido colaborar. "Le hemos dejado claro en una conversación este fin de semana el hecho de que está en posesión de material clasificado del Gobierno de EE UU, que es material robado y le hemos pedido que lo devuelva. Ha declinado hacerlo y estudiaremos las implicaciones".