Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LOS PAPELES DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO | El acoso a Julian Assange

EE UU cierra el cerco sobre Wikileaks

El presidente Obama nombra un 'zar' antifiltraciones - La policía británica busca al fundador del portal

Definitivamente, no se trata de un simple problema de relaciones públicas. Tras días de ajustarse al guión de "todo está bajo control aunque parezca lo contrario", la Casa Blanca muestra que está tocada por el cablegate y anoche nombraba un zar antifiltraciones para que no se vuelva a producir un robo de información como el que ha propiciado la diseminación de los 250.000 documentos secretos. Casi a renglón seguido, la empresa estadounidense Amazon expulsaba a la página web Wikileaks de sus servidores, en los que se alojaba desde el lunes ante los numerosos ataques informáticos recibidos desde que comenzó a filtrar cables diplomáticos clasificados. La presión de EE UU se ha puesto en marcha.

Amazon expulsa a la organización de Assange de sus servidores, donde se refugiaba

La de Interpol también. La mayor organización de policía internacional ha aumentado la presión para el arresto de Julian Assange, fundador de Wikileaks, acusado de violación y acoso sexual en Suecia y que se halla en paradero desconocido. Interpol anunció ayer que había emitido lo que denomina alerta roja, una petición internacional de búsqueda y detención contra Assange, de 39 años, buscado por la Justicia sueca desde el pasado verano por dos demandas presentadas por sendas mujeres que le han acusado de acoso sexual y violación. La orden se emitió el pasado 20 de noviembre, antes de la filtración de los documentos, y sigue vigente en todos los países miembros de Interpol (casi 200). Entre ellos se cuenta Gran Bretaña, el último país en el que se vio a Assange. En Londres, Scotland Yard ha confirmado que, si sus agentes dan con Assange, le detendrán y le extraditarán a Suecia.

El diario británico The Guardian, que junto con EL PAÍS está publicando los documentos secretos, asegura en su página web que Assange se halla en "un lugar secreto, fuera de Londres, con otros hackers y entusiastas de Wikileaks".

EE UU ha puesto su maquinaria a trabajar y estrecha el cerco contra Assange y su organización. El Departamento de Justicia ha asumido una investigación y evalúa si podría llevar a Assange a juicio en el país bajo la Ley de Espionaje de 1917. Desde el Senado, el independiente Joe Liebermann, que preside el Comité de Seguridad Nacional, forzaba ayer que la empresa online Amazon expulsase a Wikileaks de sus servidores, obligando a sus gestores a regresar a proveedores de servicio suecos, algo a lo que han recurrido tradicionalmente. Después de sufrir numerosos ataques de denegación de servicio tras la filtración del pasado fin de semana, Wikileaks optó por adquirir el alojamiento de la empresa Amazon, que, aparte de ser un gran supermercado online, ofrece también espacio para páginas web. Al enterarse de que Wikileaks había mudado sus documentos a un servidor norteamericano, Lieberman indicó a sus asistentes que inquirieran sobre ello a la dirección de Amazon.

En menos de dos días, han expulsado a la organización de Assange de sus servidores, donde estaban publicados, hasta el momento, 500 de los 250.000 documentos clasificados. Consultado por este diario, el senador Liebermann envió un comunicado escrito: "Las actividades ilegales, escandalosas e imprudentes de Wikileaks han puesto en peligro nuestra seguridad nacional y han puesto en riesgo muchas vidas en todo el mundo. No debería haber empresa responsable, sea estadounidense o extranjera, que ayude a Wikileaks en esos esfuerzos para diseminar material robado". "La decisión de Amazon es adecuada", añadió.

Con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de viaje oficial en Asia Central y un gabinete de guerra instalado en los sótanos del Departamento de Estado, el presidente Barack Obama ordenó anoche la creación de un nuevo puesto en su Administración que se dedicará exclusivamente a la investigación de la filtración, que depure responsabilidades y que recomiende cambios en el sistema de transmisión y almacenamiento de información clasificada. El elegido para ocupar ese cargo es Russell Travers, hasta la fecha subdirector del Centro Nacional Antiterrorista. Travers "liderará un esfuerzo integral para identificar y desarrollar las reformas estructurales que se necesitan tras las infracciones de Wikileaks", según dijo la Casa Blanca en un comunicado.

Con él colaborará la comisión de asesoramiento en materia de inteligencia del presidente, un órgano de consulta del comandante en jefe de EE UU que hasta la fecha se ha limitado a evaluar cuestiones de espionaje. "Aunque esa Comisión se ha encargado tradicionalmente de analizar cuestiones de inteligencia tradicional, la confianza demostrada por sus miembros, su conocimiento de las misiones de seguridad nacional del Gobierno de EE UU y su entendimiento del alcance y la complejidad de las redes clasificadas del Gobierno, le confieren los medios necesarios para asumir una revisión integral en el seno del Gobierno de EE UU", añadió la Casa Blanca.

El Pentágono y el FBI están investigando cómo se realizó esta filtración, de la que tuvo conocimiento el pasado mes de mayo, cuando el hacker Adrián Lamo delató al soldado Bradley Manning, destinado en Bagdad. Manning admitió en un chat con Lamo que tenía acceso a dos redes clasificadas como analista del Ejército: SIPRNet y JWCIS. De ellas se descargó informes militares de las guerras de Afganistán e Irak y, según dijo a Lamo, un paquete de "un cuarto de millón de documentos" del Departamento de Estado. "Hillary Clinton y varios miles de diplomáticos de todo el mundo van a tener un ataque al corazón cuando se despierten una mañana y encuentren un catálogo de documentos clasificados disponibles al público en formato de búsqueda online", dijo Manning, según confirmó Lamo a EL PAÍS el pasado verano.

El Ejército puso entonces en alerta al Departamento de Estado y a la Casa Blanca, que esperaban ya la revelación de estos documentos. Ya el 12 de agosto, el Secretario de Defensa, Robert Gates, ordenó una revisión integral de las redes de seguridad del Pentágono a las que tenía acceso el soldado Manning. Entonces, Wikileaks ya había publicado 70.000 documentos secretos sobre la gestión del frente de guerra afgano y Gates y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, habían acusado a Assange de tener "las manos manchadas de sangre" por haber difundido una información valiosa para los enemigos de EE UU. Hoy, Manning sigue arrestado en una prisión de máxima seguridad en Quantico (Virginia).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de diciembre de 2010