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10 días de Assange en Suecia

Un documento de la fiscalía revela que Assange tenía que ver al fiscal en Suecia el 14 de octubre y no se presentó.- Documentos policiales a los que ha tenido acceso 'The Guardian' aportan los detalles de las supuestas violaciones y abusos de los que se le acusa al fundador de Wikileaks

Documentos de la policía sueca a los que ha tenido acceso el diario The Guardian revelan todos los detalles de las acusaciones de los delitos de violación, abusos sexuales y coacción que condujeron a la orden de captura emitida por Interpol contra Julian Assange. El fundador Wikileaks, que el jueves salió de prisión bajo fianza, siempre negó los cargos y estas denuncias han sido desde el primer momento señaladas como falsas por los partidarios de Assange, que solo ven en estas inculpaciones una conspiración mucho más amplia con las dos mujeres que le han denunciado. Las describen como "dulces trampas".

El diario añade, además, pistas para entender la orden internacional de detención del fundador de Wikileaks: tenía una cita con el fiscal a la que no acudió, según los documentos: The Guardian asegura que "la reciente decision de Suecia de pedir una orden de arresto internacional siguió a la de Assange de dejar Suecia a finales de septiembre y no volver para una vista con el fiscal. Los partidarios del fundador de Wikileaks han negado este extremo, pero Assange dijo a varios amigos en Londres que estaba previsto que volviera a Estocolmo para un encuentro con la policía durante la semana del 11 de octubre, y que había decidido no acudir. En los documentos de la Fiscalía que ha revisado este diario figura que debía haber declarado el 14 de octubre".

Este es un relato cronológico de los hechos que ocurrieron en Estocolmo entre Assange y las llamadas señorita A y señorita W, según consta en los documentos policiales a los que ha tenido acceso The Guardian.

Viernes 13 de agosto

Las acusaciones se centran en los 10 días que pasó en Estocolmo Julian Assange, quien voló el 11 de agosto a Suecia. Una de las mujeres, la señorita A, dijo a la policía que organizó el viaje del fundador de Wikileaks y le dejó quedarse en su piso, dado que ella no iba a estar. Pero regresó pronto, el viernes 13 de agosto. Ambos salieron a cenar y volvieron a la casa. El relato de la mujer ante la policía, que niega Assange, mantiene que él comenzó a "acariciarle la pierna en su apartamento, mientras bebían té" y que acto seguido le quitó la ropa y le rompió un collar.

Según expresó, ella "trató de ponerse de nuevo algunas de las prendas", ya que la situación le pareció "incómoda", pero Assange se "las arrancó de nuevo". Ella "no quería ir más allá", continua, "pero ya era demasiado tarde", y finalmente permitió que la desvistiera. La señorita A, prosigue, se dio cuenta de que Assange estaba tratando de mantener relaciones sexuales sin protección y "en repetidas ocasiones" intentó conseguir un preservativo. Assange la "agarró de los brazos y las piernas". Posteriomente él "aceptó utilizar un condón", pero, explica, en algún momento "hizo algo" con el preservativo de tal manera que se rompió y eyaculó sin retirar su pene del interior del cuerpo de ella.

Cuando Assange fue interrogado por la policía, reconoció que había tenido relaciones sexuales con la señorita A, pero insistió en que no intentó romper el condón, y que él no era consciente de que se había rasgado. Añadió que tanto esa noche como la semana siguiente ambos durmieron juntos y que ella nunca mencionó nada sobre un preservativo roto.

Sábado 14 de agosto

A la mañana siguiente, sábado 14 de agosto, Assange habló en un seminario organizado por la señorita A. Una segunda mujer, la señorita W, se había puesto en contacto con ella para preguntar si podía asistir, cosa que hizo. Durante el almuerzo posterior, ambas se unieron a Assange, junto al coordinador de Wikileaks en Suecia (que The Guardian bautiza con el nombre supuesto de Harold), y varias personas más. Después de almorzar, relata la señorita W, ambos visitaron el lugar de trabajo de ella y después se fueron al cine. Se sentaron en la última fila. Él, cuenta "la besó y deslizó sus manos bajo su ropa".

Por la noche, la señorita A celebró una fiesta en su apartamento. Una de sus amigas, Mónica, afirmó posteriormente a la policía que, durante la celebración, la señorita A le había hablado acerca del condón roto y las relaciones sexuales sin protección. Otra amiga declaró a la policía que esa noche la señorita A le contó que había tenido con Assange "la peor relación sexual de su vida", y añadió: "No sólo fue el peor polvo del mundo, sino que además fue violento."

Los partidarios de Assange mantienen que pese a estas protestas, la señorita A organizó una fiesta en su casa para él y le permitió dormir en su apartamento toda la semana.

Domingo 15 de agosto

Mónica declaró después a la policía que aquel domingo 15 de agosto la señorita A le confesó que pensaba que Assange había roto el condón a propósito. También le explicó que, aunque él continuaba en su piso, no tendrían sexo porque él "había excedido los límites de lo que ella sentía que podía aceptar".

Al día siguiente, la señorita W telefoneó a Assange dispuesta a reunirse con él por la noche y, de acuerdo con su declaración, ambos fueron a su apartamento en Enkoping, cerca de Estocolmo. La señorita W declaró que comenzaron a tener relaciones sexuales, pero que ella le detuvo porque Assange no quería usar preservativo. Ante ello, afirmó, él perdió el interés y se quedó dormido. Sin embargo, durante la noche los dos se despertaron y, dado que en ese momento sí que accedió a utilizar condón, tuvieron relaciones sexuales "al menos una vez".

Lunes 16 de agosto

A la mañana siguiente, la señorita W, según declaró a la policía, fue a comprar el desayuno, volvió a la cama y se quedó dormida al lado de Assange. Se despertó cuando él estaba penetrándola. Cuando le preguntó si llevaba condón, él le contestó que no. Según el testimonio de ella ante los agentes, le espetó: "Espero que no tengas el HIV" . Y él contestó: "Por supuesto que no". Ella declaró que no se molestó en insistir porque había estado presionando sobre el uso del preservativo toda la noche. "Nunca había practicado sexo sin protección antes", añadió.

Assange y sus abogados niegan cualquier mala conducta con la señorita W. Es más, han sostenido ante el juzgado que ella tomó la iniciativa para conocer a Assange, que voluntariamente mantuvo relaciones sexuales con él en el cine, que le llevó hasta su casa y que allí, de nuevo voluntariamente, tuvieron sexo consentido. Y que nunca le dijo a Assange que no quería tener sexo con él y, que en un mensaje de texto a un amigo nunca sugirió que había sido violada, sino que todo ocurrió cuando ella estaba "medio dormida".

Según el ex novio de la señorita W, con el que se puso en contacto la policía, en dos años y medio la pareja nunca había mantenido relaciones sexuales sin protección porque esto era "impensable" para ella.

Martes 17 de agosto

La señorita W declaró a la policía que fue a la farmacia a comprar la píldora del día siguiente y que acudió al hospital a realizarse una prueba para saber si había contraído alguna enfermedad de transmisión sexual. En los documentos policiales consta que ella contactó con Assange para pedirle que se hiciera pruebas y que él se negó alegando que no tenía tiempo.

Miércoles 18 de agosto

El miércoles 18 de agosto, de acuerdo a los registros, la señorita A le dijo al coordinador de Wikileaks en Suecia, identificado como Harold, que Assange seguía en su piso y dormía en su cama, aunque no tenían relaciones sexuales y él pasaba la mayor parte de la noche sentado con su ordenador. Harold le dijo a la policía que preguntó a Assange por qué se negaba a dejar el piso, a lo que él, muy sorprendido, respondió que porque la señorita A no le había invitado a marcharse. La señorita A dice que ella pasó la noche del miércoles en un colchón y que después se mudó a casa de un amigo para no tener que estar cerca de Assange. Dijo a la policía que él había seguido acosándola cada día después de haber tenido relaciones y que esa noche se había acercado, "desnudo de cintura para abajo y se había frotado contra ella".

Jueves 19 de agosto

Según declaró Harold a la policía, la señorita A le llamó y, tras escuchar todas las quejas que esgrimía sobre Assange, a este le parecieron "muy, muy creíbles" y decidió hablar con el fundador de Wikileaks. Él, explicó, se mostró "completamente sorprendido" y negó todas las acusaciones vertidas por la señorita A.

Viernes 20 de agosto

El viernes 20 de agosto, la señorita W le envió un mensaje de texto a la señorita A para que le ayudara a encontrar a Assange. Las dos se reunieron y hablaron de sus respectivas experiencias con el fundador de Wikileaks. Harold explicó a The Guardian que la señorita A le había llamado varias veces para que persuadiera a Assange de que se hiciese una prueba para comprobar que no tenía ninguna enfermedad venerea y así tranquilizar a la señorita W y que Assange se negó. La señorita A advirtió que si Assange no se sometía al test, la señorita W iría a la policía. Assange se negó y calificó esas presiones de chantaje, según el relato de Harold a la policía.

A última hora de la tarde del viernes, Harold dijo a la policía que Assange accedió a realizarse una prueba, pero las clínicas se encontrarían cerradas durante el fin de semana. La señorita A llamó a Harold para contarle que ella y la señorita W habían acudido a la policía y que los agentes les dijeron que no bastaba con insistir en que Assange se hiciera un test. Que sus declaraciones debían ser examinadas por un fiscal. Esa noche, la historia se filtró al diario sueco Expressen.

Sábado 21 de agosto

La mañana del sábado 21 de agosto, los periodistas intentaban recoger alguna reacción de Assange. A las 9.15, escribió este en su Twitter: "Estábamos advertidos de que nos esperarían 'sucios trucos'. Aquí está el primero." Al día siguiente, twiteó: "Recordad: la inteligencia de EE UU ya planeaba destruir Wikileaks allá por 2008."

Un redactor del tabloide sueco Aftonbladet le preguntó si había tenido relaciones sexuales con las dos mujeres que le acusaban. Él respondió: "Sus identidades son anónimas, por lo que no tengo idea de quiénes son." Y agregó: "Se nos había advertido de que el Pentágono, por ejemplo, pensaba en desplegar trucos sucios."

The Guardian no había obtenido anoche ninguna declaración de Assange.

El abogado de Julian Assange, Mark Stephens se ha quejado de que su defendido no ha sido autorizado a ver todas las acusaciones contra él, pero se entiende, según mantiene The Guardian, que su equipo de defensores en Suecia ha obtenido copias de los documentos a los que ha tenido acceso el medio británico. Stephens asegura que otras pruebas exculpatorias no han sido puestas a su disposición.

El coordinador de Wikileaks en Estocolmo, muy próximo a Assange y conocedor de las dos mujeres, declaró al medio británico: "Esta es una investigación policial normal. Dejad a la policía que averigue lo que pasó exactamente. Seguro, los enemigos de Wikileaks pueden usar esto, pero todo comienza con dos mujeres y Julian. No es la CIA enviando a una mujer en minifalda".

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