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Tailandia rechaza extraditar a EE UU al 'Mercader de la Muerte'

El ruso Víktor Bout está acusado de terrorismo por haber suministrado misiles a la guerrilla colombiana

El tribunal que en Bangkok veía la causa del ruso Víktor Bout ha rechazado extraditar a este traficante de armamento a EE UU. La medida ha sido una desagradable sorpresa para Washington, pues Tailandia es su aliado fiel. Moscú, que ha tratado por todos los medios de evitar que Bout sea entregado a los estadounidenses, ha dicho estar "satisfecha" por la sentencia judicial.

Bout, de 42 años de edad, había sido arrestado el año pasado en la capital tailandesa después de haber accedido a suministrar misiles tierra-aire a agentes estadounidenses que se hicieron pasar por miembros del movimiento guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). De ser extraditado, Bout seguramente hubiera sido condenado a decenas de años de cárcel en EE UU.

El juez tailandés ha motivado su decisión explicando que el tribunal "no tiene autoridad para castigar acciones hechas por extranjeros contra otros extranjeros en otro país". Las FARC, ha señalado el juez, no han sido calificadas de organización terrorista en Tailandia, aunque sí son consideradas como tal por Washington.

EE UU -por boca del vicejefe de la misión norteamericana en Bangkok, James Entwistle- se ha mostrado desilusionado por la negativa a extraditar a Bout y ha expresado su confianza en que las autoridades tailandesas apelen la decisión.

Bout es un personaje legendario, literalmente de película -se dice que inspiró el filme El señor de la guerra (Lord of War, 2005) de Andrew Niccol con Nicolas Cage como protagonista-, conocido con el apodo de el Mercader de la Muerte y del que se cree que ha sido agente del KGB soviético.

Nacido en Dushambé, capital del hoy independiente Tayikistán, Bout se diplomó a finales de los años ochenta en el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras de Moscú y hasta 1991 -el año en que se desintegró la Unión Soviética- sirvió en Angola en el contingente de la ONU. Al año siguiente se instaló en Sudáfrica.

Su carrera en el mundo de los negocios la comenzó, según fuentes rusas, con varios aviones y helicópteros de transporte que habría obtenido ilegalmente de empresas rusas. Al principio se dedicaba a transportar flores y productos alimenticios pero a mediados de los años noventa se ganó fama como traficante de armamento.

Entre los clientes de Bout la prensa ha nombrado a gobiernos y movimientos guerrilleros de países de Asia y África, particularmente Afganistán, Angola, Togo, Rwanda, Liberia, Sierra Leona, los talibanes y Al-Qaida.

En 1995 Bout se trasladó a Bélgica, pero tres años más tarde, cuando la policía comenzó a interesarse por las fuentes de sus ingresos, se mudó a los Emiratos Árabes. Allí se encuentra la oficina de su compañía aérea -Air Cess Liberia- que cuenta con más de 50 aviones.

Bout ha figurado como uno de los principales traficantes de armamento del mundo en los informes del Consejo de Seguridad de la ONU (diciembre de 2000), de Amnistía Internacional (julio de 2005 y mayo de 2006) y, por supuesto, en los del Departamento de Estado de EE UU. En ellos se le acusaba, entre otras cosas, de haber realizado por lo menos 38 contratos de suministro de armas a los rebeldes en el sur de África, en particular a los del movimiento UNITA. De acuerdo con el informe de la ONU, vende armas fabricadas en Bulgaria, Moldavia y Ucrania.

Rusia ha hecho todo lo posible para conseguir que Bout no sea extraditado a EE UU, lo que motivó, el año pasado, una carta dirigida al primer ministro de Tailandia y firmada por 35 parlamentarios estadounidenses en la que expresaban su preocupación por los intentos del Kremlin de obstaculizar la entrega de Bout.

La defensa de Bout por parte de Moscú plantea la pregunta de si el traficante de armas continúa trabajando para los servicios secretos rusos. Pocos dudan que, como la gran mayoría de los que terminaron el Instituto Militar de Lenguas Extranjeras y que después fueron enviados a otros países, Bout fuera un agente del KGB soviético. La incógnita es si después de que montara su negocio de tráfico ilegal de armas siguió colaborando con el sucesor ruso del KGB.

De este ex piloto soviético se dice que sabe seis idiomas y usa por lo menos siete pasaportes con nombres diferentes. Si, como desean los rusos, Bout es puesto en libertad, no se descarta que en un primer tiempo decida regresar a Moscú antes de continuar sus turbios y peligrosos negocios con una nueva identidad y en otro país. De momento Bout continuará en la cárcel y si dentro de dos días no hay apelación a la sentencia judicial, podrá abandonar la prisión y Tailandia.