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Tocaban juntos y quemaban iglesias hasta que uno mató al otro: el grotesco crimen que marcó el ‘black metal’

La noche del 10 de agosto de 1993, el neonazi noruego Varg Vikernes asesinó con 23 puñaladas a Euronymous, su compañero y guitarrista en la banda Mayhem. Antes, habían desencadenado una espiral de extremismo y locura

Varg Vikernes en 1994, durante su juicio por asesinato y atentados.
Varg Vikernes en 1994, durante su juicio por asesinato y atentados.Getty

Si se busca “black metal” entre los gifs de WhatsApp, uno de los primeros resultados que aparece es la imagen de un joven veinteañero de ojos azules y larga melena rubia volviendo la mirada a cámara y esbozando lentamente una sonrisa. Parecería la expresión de alguien que ha cometido una travesura si no se tratase, realmente, de su reacción a la lectura de la sentencia que en 1994 le condenó a 21 años de prisión por uno de los asesinatos más famosos de la escena del metal extremo: un panorama complejo en su cuna noruega, marcado por un sonido duro de ritmo hiperacelerado y las temáticas anticristianas de sus letras, así como fértil en violencia.

El criminal en cuestión es Varg Vikernes, nacido Kristian, y también conocido como Conde Grishnackh, nombre de un orco de El Señor de los Anillos. Y la víctima era el líder de la banda Mayhem, el guitarrista Øystein Aarseth, Euronymous, figura de referencia para el nacimiento y establecimiento del black metal en el país escandinavo. Entre ambos había surgido una afinidad musical basada en el desprecio hacia lo que consideraban la sociedad moderna. Juntos, pasaron de compartir grupo de música a grupo terrorista dedicado a la quema de iglesias. Después, esa rabia escaló hasta un odio mutuo irreparable.

“En 1991, la mayoría de los músicos de metal de Noruega creían que Euronymous era, digamos, un tío guay, pero a mediados o finales de 1992 la mayoría nos dimos cuenta de que no era así”, escribe Vikernes en su sitio web. Necrobutcher (en español, ‘necrocarnicero’), uno de los fundadores y actual bajista de Mayhem, fue de los primeros en distanciarse del guitarrista, molesto por cómo reaccionó al suicidio de su cantante Per Yngve Ohlin, Dead (Ohlin, que padecía síndrome de Cotard, delirio de negación de la existencia, usaba el apodo porque se consideraba a sí mismo un muerto viviente).

El guitarrista Euronymous y el cantante Dead posan con el EP de Mayhem 'Deathcrush' (1987).
El guitarrista Euronymous y el cantante Dead posan con el EP de Mayhem 'Deathcrush' (1987).Courtesy of TTMC

El cantante había cambiado radicalmente la imagen de Mayhem y del black metal: fue uno de los que introdujeron la pintura facial y llevó sus conciertos a otro nivel, por ejemplo, rajándose los brazos con un cuchillo y una botella rota en directo. El primer batería de la banda acusó a Euronymous de aprovechar la condición psiquiátrica de Dead para llevarle al suicidio, que se produjo el 8 de abril de 1991. Ese día, el cantante se cortó la garganta y las venas de las muñecas, y se pegó un tiro en la cabeza, dejando una nota con el mensaje “Perdón por la sangre” y la letra de la futura canción de Mayhem Life Eternal. Al llegar al lugar, antes de avisar a la policía, Euronymous decidió tomar fotos de la escena. Una se convirtió en la portada del directo Dawn Of The Black Hearts (1995). Trozos de su cráneo se distribuyeron como reliquias a otros músicos o se utilizaron para collares.

“Me hubiera gustado superarlo matando yo mismo a ese cobarde de Euronymous, pero el karma llegó primero”, dijo Necrobutcher en 2019. El episodio contribuyó a alimentar la fama del grupo y a radicalizar el movimiento. Euronymous era también propietario de un sello, Deathlike Silence Productions, hogar de las nuevas promesas del black metal. Entre ellas estaba Burzum, nombre del proyecto de Vikernes, que a principios de 1991 envió dos maquetas que le valieron una invitación a Oslo y un contrato discográfico. Poco después, hizo realidad la mayor aspiración de un fan del género en aquella época: sustituir a Necrobutcher y grabar el bajo para la obra maestra de Mayhem, De Mysteriis Dom Sathanas (1994).

Helvete (“infierno”)

Entre mayo y junio de 1991, Euronymous abrió la tienda de discos Helvete (en español, ‘Infierno’) en el barrio de Gamlebyen, en Oslo. Algunos de los mayores exponentes de la escena black metal se reunían a menudo en el sótano, como era el caso de Snorre Ruch, Blackthorn, Bård Eithun, Faust, o el propio Varg Vikernes. En este contexto tomó forma el Inner Circle, al que la prensa se refería como la Black Metal Mafia, que quemaba iglesias y profanaba cementerios.

Varg Vikernes, Euronymous y el todavía baterista de Mayhem, Jan Axel Blomberg, 'Hellhammer'.
Varg Vikernes, Euronymous y el todavía baterista de Mayhem, Jan Axel Blomberg, 'Hellhammer'.Facebook: Music Report

Vikernes, que siempre negó su existencia, consideraba legítimos estos actos por motivos diferentes a los de sus compañeros. Su fe se orientaba hacia el culto odalista, credo neopagano caracterizado por la combinación de religión y raza, y se declaraba satanista solo por estética. Las iglesias, desde su punto de vista, tenían que ser destruidas por erigirse sobre antiguos templos paganos y porque el cristianismo había desarraigado la antigua religión de los vikingos. En 1992 fueron quemados 52 lugares de culto y profanadas 15.000 tumbas, cuyos restos adornaron las paredes de Helvete. De las estructuras destruidas, la más famosa fue la stavkirke (iglesia medieval de madera) de Fantoft, cerca de Bergen. Para ese atentado, planearon asesinar a un transeúnte, pero, por la hora tardía, optaron por dejar en el lugar un conejo decapitado. La víctima llegó en otro incendio, el de Sarpsborg, donde un bombero murió intentando apagar el fuego.

Grupos de heavy metal considerados por Inner Circle como súbditos de las modas también acabaron en su punto de mira. En julio de 1992, una militante llamada Maria roció con acetona la puerta y ventanas de la casa del sueco Christopher Johnsson, líder de la banda Therion, con un mensaje en la puerta principal: “El Conde [como firmaba Vikernes] ha estado aquí y volverá”. Johnsson se salvó, pero recibió una carta aparentemente escrita por Vikernes: “¡Hola, víctimas! Soy el conde Grishnackh. Acabo de volver de un viajecito a Suecia y creo que he perdido una cerilla y un disco firmado por Burzum, ¡ja, ja! Volveré muy pronto y quizá, esta vez, no te despiertes en mitad de la noche”.

Por aquel entonces, las relaciones entre Euronymous y Vikernes empezaron a agriarse. El segundo tenía nuevo material propio para publicar, pero el mánager le daba largas y no le devolvía los cerca de 5.000 euros adelantados por su primer álbum, el homónimo Burzum (1992). Euronymous, según Vikernes, estaba utilizando los beneficios para pagar sus deudas. “Lo único que hacía Euronymous era sentarse en su culo gordo, beber Coca-Cola y comer kebabs todo el día”, escribe.

Euronymous, guitarra en mano.
Euronymous, guitarra en mano.Instagram @ihearttransylvania_

La ruptura se hizo definitiva con un artículo publicado en el diario Bergens Tidende, en enero de 1993. Se trataba de una entrevista a Varg Vikernes, en su alter ego de Conde Grishnackh, donde se declaraba autor de las quemas de iglesias y del asesinato de un hombre homosexual en Lillehammer. Por aquel homicidio, otro miembro del Inner Circle, Faust, fue condenado a 14 años de cárcel. El periodista alertó a la policía antes de la publicación en portada, con el titular “Nosotros encendimos los fuegos” y una foto de Vikernes con dos puñales en la mano y la cara casi totalmente cubierta por el pelo. “Exageré mucho y cuando el periodista se fue me eché a reír, porque parecía no entender que me estaba burlando de él”, cuenta en su página. La policía le localizó dos días después y pasó seis meses en prisión preventiva, hasta ser liberado por falta de pruebas.

Vikernes concedió la entrevista con el objetivo de resucitar Helvete. Sin embargo, el revuelo causado llevó a Euronymous a cerrar la tienda: “¡Lo interesante es que cuando me detuvieron, en lugar de aprovechar la situación, cerró la tienda porque sus padres no aprobaban toda esa atención! Bastante patético, desde luego”, dice en su blog, antes de tildarlo de “idiota y pelele”.

La muerte

Para algunos, hubo móvil político en el asesinato de Euronymous: el líder de Mayhem tenía ideas comunistas y creía en el satanismo, mientras que Varg Vikernes seguía postulados neonazis y creencias religiosas racistas. Otra teoría es que odiaba a su víctima porque era de origen lapón y no lo consideraba verdaderamente noruego. Semanas antes del crimen, afirmó que Euronymous era homosexual.

Para Vikernes, en cambio, el asesinato fue legítima defensa. Según él, Euronymous conspiraba para matarle, por considerarle responsable de su pérdida de popularidad. “Por un bien mayor, Varg debe desaparecer”, habría dicho, presuntamente, el líder de Mayhem a Snorre Ruch, Blackthorne, antes de detallarle un plan para aturdirle con un táser, atarle y torturarle hasta la muerte.

A las 21:00 del 9 de agosto de 1993, Varg Vikernes salió de Bergen con la supuesta intención de presentarse en casa de Euronymous y “entregarle el contrato [de grabación] firmado y, básicamente, mandarle a la mierda”. Le acompañaba el propio Blackthorn, que había preparado algunos riffs para que los escuchara su colega de Mayhem. Una vez allí, Blackthorn se quedó fumando en el ático y Vikernes entró en el apartamento de Euronymous. En ese momento, siempre según su reconstrucción, le dijo: “¿Qué quieres de mí, comunista lapón? ¿Por qué quieres matarme?”.

Euronymous le dio una patada y corrió hacia la cocina presumiblemente para armarse con un cuchillo. Vikernes sacó una hoja de ocho centímetros sin afilar y se la clavó en la espalda, lo que provocó que su víctima intentase pedir ayuda a los vecinos. Recibió 23 puñaladas, una de ellas mortal en el cráneo, aunque el homicida sostiene que algunas heridas se las produjo al caer sobre los fragmentos de una lámpara rota. El cuerpo de Euronymous quedó en la escalera en calzoncillos.

Vikernes se deshizo de las ropas ensangrentadas atándolas a piedras y arrojándolas a un lago. Se procuró una coartada implicando a su amigo Andreas Nagelsett, que alquiló películas con la tarjeta de crédito de Blackthorn para que pareciera que el dúo nunca había salido de Bergen. Pero Blackthorn se derrumbó y contó todo a la policía. A partir de ahí, la historia se vuelve confusa. El criminal afirma que, por alguna razón, Blackthorn se inventó que habían planeado todo desde el principio. Luego señala a algunos de los miembros del jurado, dos por “masones”, uno por “veterano de Auschwitz” y un psiquiatra del tribunal por “extremista de izquierdas”.

Varg Vikernes, con una sudadera de su grupo Burzum, fotografiado en su celda en 1998.
Varg Vikernes, con una sudadera de su grupo Burzum, fotografiado en su celda en 1998.Mick Hutson (Redferns)

Sostuvo que no había salido con intención de matar. Sin embargo, en el interior de su coche se encontraron tres cuchillos, un bate de béisbol, una bayoneta y un hacha. Se le impusieron 21 años de prisión, pena máxima en Noruega, por el asesinato de Euronymous, el incendio de tres iglesias y la posesión de 150 kilos de explosivos. Blackthorn, pese a no haber desempeñado ningún papel en el homicidio según Vikernes, fue condenado a ocho años como cómplice. Tras el incidente, la madre del antiguo líder de Mayhem pidió al batería del grupo, Hellhammer, que eliminara las partes de bajo que el asesino de su hijo había grabado para De Mysteriis Dom Sathanas. Él, no obstante, dice que solo eliminaron su nombre de los créditos.

Después del asesinato

En la cárcel, Vikernes siguió componiendo música para Burzum, pero nadie estaba dispuesto a publicar los discos de un asesino y nazi convencido. Fue la periodista musical alemana Tiziana Stupia quien dio a conocer su trabajo con el sello Mysanthropy Records. Desde entonces, además de varios discos, Vikernes ha publicado libros donde abunda en su visión sobre la vida, la segregación racial, el paganismo y la política. En 2003 no se presentó en la cárcel tras un permiso y fue encontrado en una autopista de Oslo conduciendo un coche robado y amenazando a una familia. La fuga, según él, empezó porque alguien quería matarle. Su salida estaba prevista para 2006, pero no quedó en libertad condicional hasta 2009.

Dos años después, fue uno de los 530 simpatizantes que recibieron el manifiesto del terrorista Anders Breivik antes de las matanzas de Oslo y Utoya, donde fueron asesinadas 77 personas. En su página web, Vikernes criticó al terrorista por no haber atentado contra “el verdadero objetivo”, los judíos, y humilló a los asesinados: “¿Cómo pueden ser tan sumamente cobardes e impotentes? Cualquier persona cuerda en una situación así intentaría al menos reaccionar. Incluso después de siete puñaladas y con los pulmones perforados, [Euronymous] se defendió”.

En 2013 fue detenido junto a su mujer en Francia por supuestamente planear otra masacre. Aunque fue exonerado, le condenaron a seis meses de libertad condicional y a pagar una multa de 8.000 euros por incitar al odio y difundir material racista y antisemita. Estas ideas formaban parte integral de sus vídeos en YouTube, que eliminó su cuenta en 2019. El director y batería sueco Jonas Åkerlund contó la historia de Euronymous, Vikernes y el Inner Circle en la película Lords of Chaos (2018), basada en el libro homónimo de Michael Moynihan y Didrik Søderlind. Vikernes la calificó de “basura” sin verla, molesto por la ascendencia judía del actor que lo interpretaba, Emory Cohen. Hoy, sigue en libertad. Mayhem, por su parte, continúa en activo con dos de los miembros históricos de la banda, Hellhammer y Necrobutcher.

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