La crisis del coronavirus

El ranking de innovación que pone a Madrid por detrás del Algarve portugués

La “locomotora de España” se enfrenta a la crisis con muy malas notas en un examen clave para el futuro

El consejero madrileño de Ciencia, Universidades e Innovación, Eduardo Sicilia, el 5 de marzo durante su visita a la feria AULA, en Ifema.
El consejero madrileño de Ciencia, Universidades e Innovación, Eduardo Sicilia, el 5 de marzo durante su visita a la feria AULA, en Ifema.COMUNIDAD DE MADRID

La clasificación europea de innovación es una de las ligas menos conocidas en Madrid, quizás porque como pasa en los deportes se suelen ignorar las competiciones donde no hay opciones de victoria. La región ocupa el puesto 149 de 238 regiones en Europa, según el informe más reciente de la Comisión Europea. Data de 2019, el mismo año en que muchos en Madrid se congratularon por haber dado un sorpasso a Cataluña para convertirse en la “locomotora de España”, la región que más aporta al PIB nacional. El puesto de Madrid en el último Regional Innovation Scoreboard (Cuadro de indicadores de innovación regional) es un lugar mediocre que la sitúa por debajo del Algarve portugués, una de las regiones más pobres de Europa. Madrid es la cuarta región de España, pero ninguna de las que va por delante queda bien retratada: País Vasco (132), Cataluña (140) y Navarra (145).

El humor ha cambiado mucho desde el año pasado y ahora, en mitad de la zozobra causada por el coronavirus, vuelve a hablarse mucho de innovación como la mejor opción para competir en sectores avanzados que van a generar mucha riqueza en el siglo XXI, como la robótica, la biomedicina o la inteligencia artificial. El ranking europeo ha sido citado recientemente en la Asamblea regional de Madrid por el diputado socialista Juan José Moreno Navarro como una dolorosa prueba de las carencias de Madrid. La región de la capital depende demasiado del sector servicios y de las ventajas de la capitalidad; ahora está pagando las consecuencias, advierten muchos críticos. “Tengo mis dudas de que se pueda vivir toda la vida solo del turismo y el ladrillo”, le dice a este periódico Moreno Navarro.

El informe de 97 páginas arranca con un mapa de color de Europa que muestra patrones esperados. Mucho verde en el norte, (especialmente intenso en torno a los líderes: Zúrich y Ticino, en Suiza, y Helsinki, en Finlandia), y mucho rojo y naranja en el sur y este del continente. Sorprenden más los verdes y amarillos en Portugal. Lisboa ocupa el puesto más avanzado en el país vecino (94) y sus regiones pobres, como Alentejo (152) o Algarve (148) puntúan mucho mejor que las regiones atrasadas de España como Castilla La Mancha (217) o Extremadura (218).

El informe regional es una extensión de otro dedicado a países, el European Innovation Scoreboard, que la Comisión Europea publica cada año desde 2001. Su versión regional, que sale cada dos años, es el único ranking de innovación por regiones que existe. Tiene 17 indicadores y Madrid puntúa muy bien en porcentaje de población entre 30-34 años con estudios superiores y en porcentaje de empleos relacionados con la economía del conocimiento, pero tiene notas muy malas en patentes, impacto de las publicaciones científicas o inversión en I+D por parte de las empresas. Portugal destaca sobre todo porque sus Pymes son muy dinámicas porque cooperan más con las universidades o implementan procesos innovadores.

El caso de éxito de Portugal es poco conocido en España. Este verano ha recibido otra buena noticia porque en el European Innovation Scoreboard se ha clasificado al grupo de los países “innovadores fuertes”, el segundo vagón del ranking. España ha quedado estancada en el tercero de los cuatro vagones. Sus buenos resultados se deben a que las autoridades apostaron por la innovación durante la crisis financiera de 2008, según Jorge Portugal, director general de la asociación empresarial Cotec Portugal.

“No teníamos otra opción porque nuestro mercado interno es muy pequeño. Así que decidimos incrementar la calidad de nuestros productos para exportar más”, dice el director de Cotec Portugal, que en esa época era el asesor de innovación del presidente Aníbal Cavaco.

Para incentivar a las empresas, Portugal ató sus subvenciones para innovación a los resultados de estas y también creó sistemas de evaluación independientes. Gracias a ese impulso el país ha entrado en un ciclo virtuoso por el que las empresas y las universidades colaboran por iniciativa propia, explica Jorge Portugal. Esta es una de las características de los clusters de innovación más dinámicos del mundo en Israel, Corea del Sur o Estados Unidos. Sin embargo, en Madrid y España, los científicos locales se quejan frecuentemente de que las empresas no están interesadas en aplicar investigaciones del mundo académico.

El impulso a la cultura de la innovación en Portugal lo dio el norte industrial y ha permeado hasta las regiones más pobres del sur. Jorge Portugal pone el ejemplo de empresas agrícolas como Hubel Verde, en Algarve, que aplican la ciencia de datos para conseguir que sus frambuesas tengan el tamaño y forma demandado por el mercado. No conseguir esos requisitos obligaría a la empresa a venderlas como zumo a un precio inferior.

Poca industria

A Madrid le perjudica su pobre industria, el sector donde tiene lugar la innovación con más frecuencia. La industria solo representa el 11% de su economía, casi la mitad que en Cataluña y mucho menos que las regiones punteras de Europa. En el 83 % de las regiones europeas la industria y manufacturas tienen más importancia relativa que en la Comunidad de Madrid, según el Plan Industrial 2020-2025 de la Comunidad.

El diputado socialista Moreno Navarro culpa al Gobierno regional de haber hecho muy poco para estimular la innovación. Madrid es la cuarta comunidad autónoma por la cola en inversión en I+D per cápita por parte del Gobierno regional. La Comunidad tampoco tiene una agencia pública regional dedicada a promover la innovación, a diferencia del líder en España, el País Vasco, o de otras grandes capitales de Europa como Londres o Berlín. El consejero de Innovación, Eduardo Sicilia, tiene la misión de crear una agencia con ese fin, un compromiso que figura en el pacto de Gobierno de Partido Popular y Ciudadanos.

Moreno Navarro pone como ejemplo de la riqueza que generan estas inversiones el parque biomédico de Barcelona: Cataluña tiene en torno al 75% de los retornos de la industria farmacéutica y Madrid no llega al 15%. “Hicieron una apuesta clara y han ganado. Es el polo farmacéutico indiscutible. Cuando llegó Bayer a España abrió allí su sede”, dice el diputado socialista.

La Comunidad de Madrid prefiere mirar a los rankings donde sale más favorecida. Consultado, un portavoz de la consejería de Innovación señala que Madrid ocupa el puesto 98 en el informe de Competitividad de la Comisión Europea, que tiene un carácter más amplio al incluir medidores de salud, mercado laboral o macroeconomía.

Con todo, el informe de innovación ha sido muy criticado por regiones que se consideran perjudicadas, como Navarra, que en la última versión pierde posiciones. Navarra ha cuestionado los indicadores seleccionados y la mejorable transparencia. “Todos los rankings son susceptibles de críticas pero este no explica bien su metodología. Se parece más bien a un concurso de belleza”, censura Mikel Irujo, que ha redactado un proyecto de dictamen para mejorar el ranking. Lo ha presentado en julio ante el Comité de las Regiones de la Unión Europea.

El autor principal de los informes de la Comisión Europea, el economista Hugo Hollanders, le dice a este periódico que es consciente de las críticas pero replica que tratan de hacer lo mejor que pueden con los datos disponibles. Replica que no importa tanto si Madrid está en el puesto 148 o el 149, sino en cuál de los cuatro grandes grupos: líderes, fuertes, moderadas y modestas.

El ranking fue creado para estimular la competición y parece estar consiguiendo su objetivo. A los países líderes les gusta presumir de su posición, dicen las fuentes consultadas. “En Helsinki no hay conversación donde no te recuerden que son los número 1 de la Unión Europea″, dice Irujo.

“La idea de hacer estos reportes era poner la innovación en la agenda, hacerla más visible”, dice Hollanders, que destaca que gradualmente están cumpliendo ese objetivo con cada informe, aunque aún muchos en Madrid desconozcan su existencia.

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