Collboni marca perfil con las políticas económicas para disputar la alcaldía a Colau

El socialista hace bandera de su gestión para atraer inversiones y reclama civismo y grandes acuerdos

jAUME Collboni aplaude tras intervenir el miércoles la inauguración de las jornadas React.
jAUME Collboni aplaude tras intervenir el miércoles la inauguración de las jornadas React.David Zorrakino (Europa Press)

“Barcelona necesitaba un electroshock de noticias positivas para salir adelante”. Tras un aplauso del público —que no había recibido la alcaldesa unos minutos antes— el socialista Jaume Collboni, socio de Ada Colau en el Gobierno de Barcelona, y responsable de la cartera de economía, comenzó así el pasado miércoles su discurso de apertura de las jornadas React, dedicadas a la hoja de ruta económica de la ciudad hasta 2030. “Barcelona green deal” lo llama el concejal.

Collboni cerró el viernes las jornadas y su particular semana grande: de la mano de los empresarios de la ciudad agrupados en Barcelona Global ha trabajado para que Barcelona sea la sede de la Copa del América en 2024. La semana anterior consiguió el aval del Círculo de Economía para reabrir el debate sobre la ampliación del aeropuerto de El Prat, que los comunes rechazan.

“La gente tenía ganas de emprender, salir, tenían proyectos en el cajón y querían ver como sus responsables políticos se ponían delante”, presumió en el escenario del React, donde el área de municipal de economía puso toda la carne en el asador. Hubo tres ministras entre los ponentes: Diana Morant (Ciencia e Innovación), Raquel Sánchez (Transportes y Agenda Urbana) y Teresa Ribera (Transición Ecológica). El día de la inauguración, la presencia de cargos socialistas de todas las administraciones y niveles técnicos era abrumadora.

Y es que Collboni ha hecho de la gestión al frente del área de promoción económica económica su bandera para marcar perfil a poco más de un año de las elecciones y disputar la alcaldía a Colau. Defendió, “superar el pesimismo que se había instalado y mandar mensajes de que comienzan a pasar cosas y a llegar inversiones que tendrán retorno”.

En realidad, el socialista no ha sido designado oficialmente el candidato del PSC. Pero tiene el aval del primer secretario, Salvador Illa. Se refiere a él como “el futuro alcalde de Barcelona”. Y ante las voces que aseguran que quieren moverle la silla al concejal, hace diez días, en un acto de la federación de Barcelona del partido, dejó claro que, si alguien quiere disputarle el puesto de alcaldable, se presentará a primarias.

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En la conferencia del PSC lanzó varios mensajes clave. “El reto es contar nuestra alternativa, porque queremos gobernar y yo quiero ser alcalde”, avisó. También hará bandera del civismo (el paquete “convivencia, orden público, seguridad y limpieza”, dijo). En las filas socialistas recuerdan que, tras los disturbios de la plaza de Urquinaona después de la sentencia del procés, “aprovechó que la alcaldesa se ponía de perfil y salió contundente, y ante televisiones de toda España, a pedir el fin de la violencia”.

Collboni presume también de la política “de grandes pactos”. “Hemos perdido la cultura de grandes acuerdos, el nivel de judicialización de los proyectos del Ayuntamiento no se explica”, lamentaba en referencia a los proyectos que patronales o colectivos han recurrido a la justicia, como el plan de hoteles o la Zona de Bajas Emisiones. Collboni precisa que en los “grandes acuerdos de ciudad” y la “colaboración público-privada” se refiere a los empresarios y a “los agentes económicos en general, también los sindicatos, con quienes hemos acordado la apertura de los comercios en festivo de mayo a septiembre”. “Es la seña de identidad de cómo gobernaremos, las grandes transformaciones, o se hacen con grandes pactos o Barcelona se encalla”, mantiene e incluye a los centros de investigación y universidades en la ecuación.

Mientras, en los despachos municipales, la tensión crece a medida que se acercan las elecciones. Pero no hay peligro de ruptura del gobierno, coinciden los socios. En un ejercicio de pragmatismo, comunes (10 concejales) y socialistas (ocho concejales) acordaron en 2019 un reparto de carteras en el que los dos se sintieran cómodos. Urbanismo, vivienda, emergencia climática o servicios sociales, para Barcelona en comú. Promoción económica, turismo o seguridad, para el PSC.

Las fricciones están habladas y afrontan el final de mandato trabajando con normalidad (se mantiene el almuerzo de tenientes de alcalde de los lunes, por ejemplo)… pero con mayor nerviosismo, aseguran ediles de los dos partidos. Han acordado que los distritos (cinco cada uno) dispongan de un millón de euros extraordinario: así cada partido podrá decidir en qué los gasta en el territorio que ha gestionado. Es “la bolsa del regidor”.

En realidad, las últimas declaraciones y actuaciones de Collboni aprietan el acelerador de un posicionamiento que viene de meses atrás, cuando los socialistas decidieron no esconder las diferencias: Hermitage, ampliación del aeropuerto, Juegos Olímpicos de Invierno, horarios comerciales, atracción de grandes eventos internacionales...

Hace tres semanas hubo otro salto de escala en la actitud de los de Collboni: se aliaron con Junts para flexibilizar el Plan de Usos del Eixample. El plan que fija las reglas sobre qué negocios se pueden abrir en el futuro contemplaba el mismo escenario para todo el distrito y Junts y PSC creen que debería restringirse a las calles que se convertirán en ejes verdes.

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Sobre la firma

Clara Blanchar

Centrada en la información sobre Barcelona, la política municipal, la ciudad y sus conflictos son su materia prima. Especializada en temas de urbanismo, movilidad, movimientos sociales y vivienda, ha trabajado en las secciones de economía, política y deportes. Es licenciada por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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