Icomos pide a la Generalitat que evite “el impacto irreversible” en la casa La Ricarda si se amplía El Prat

El organismo vinculado a la Unesco se ofrece para valorar las posibles acciones para garantizar la adecuada conservación de la vivienda construida por Antonio Bonet en 1963

La Ricarda (Casa Gomis), obra de Antonio Bonet Castellana construida en El Prat de Llobregat, Barcelona en 1963, que se verá afectada también por la ampliación del aeropuerto de El Prat.
La Ricarda (Casa Gomis), obra de Antonio Bonet Castellana construida en El Prat de Llobregat, Barcelona en 1963, que se verá afectada también por la ampliación del aeropuerto de El Prat.Lluís Casals

El Comité Nacional Español del Icomos (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios), órgano asesor de la Unesco, ha enviado este martes una carta a la dirección general de Patrimonio Cultural de la Generalitat, manifestando su preocupación por el futuro de la Casa Gomis, el mejor ejemplo de arquitectura racionalista en Cataluña que construyó Antonio Bonet Castellana para Ricardo Gomis y su familia, entre 1953 y 1963. La conocida también como casa La Ricarda está situada en medio de un pinar, a 150 metros de la arena de la playa junto a la laguna del mismo nombre; un lugar natural protegido del Delta del Llobregat por la Red Natura 2000, amenazado por la ampliación del aeropuerto de El Prat prevista por AENA. Estos planes según Icomos, “ponen en riesgo la conservación de este excepcional inmueble, pues, entre otras cosas, se construirá una tercera pista de aterrizaje paralela al mar, cuya cabecera invadirá una parte de las marismas de La Ricarda”. Ahora, los aviones que despegan en dirección a Barcelona pasan a pocos metros de altura del techo de la casa.

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En la carta, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, el presidente de la entidad, Jordi Tresserras, recuerda a la directora general de Patrimonio Cultura, Elsa Ibar, que la vivienda es “un icónico inmueble cuyos valores patrimoniales son reconocidos tanto a nivel nacional como internacional”. Y le ruega que “tenga en cuenta los excepcionales y representativos valores de La Ricarda y realice cuantas gestiones sean necesarias para evitar el impacto irreversible que la ampliación tendría sobre el inmueble y su entorno inmediato”.

Una de las zonas interiores de La Ricarda, de Antonio Bonet (1963), para la familia Gomis. En primer plano dos sillas  Butterfly, también de Bonet.
Una de las zonas interiores de La Ricarda, de Antonio Bonet (1963), para la familia Gomis. En primer plano dos sillas Butterfly, también de Bonet.Asier Rua

En la carta de Icomos-España ofrece a la Dirección General “el asesoramiento altruista de nuestros/as especialistas para valorar las posibles acciones a emprender para garantizar la adecuada conservación de La Ricarda”.

El mes de marzo pasado el Govern acordó declarar esta vivienda Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN) en la categoría de monumento histórico, sus muebles y delimitar su entorno de protección. Desde ese momento la Generalitat es la responsable por velar por la conservación del conjunto, que mantiene intactas las estancias, la arquitectura y el mobiliario construido en los años sesenta, entre ellos la butaca Butterfly, también diseñada por Bonet.

Tresserras destaca en la carta de Icomos el “innovador lenguaje que planteó Bonet que combina un original sistema de bóvedas con técnicas de la arquitectura tradicional de la zona”. También que desde que acabó de construirse y durante el franquismo “acogió a intelectuales y artistas como John Cage, Antoni Tàpies, Joan Miró, Merce Cunningham o Joan Brossa”. Muchos de ellos y Ricardo Gomis, fundaron el Club49 con la intención de recuperar la vanguardia artística de la República que se perdió con la Guerra Civil.

La cocina de La Ricarda, casa de Antonio Bonet, 1963 para la familia Gomis.
La cocina de La Ricarda, casa de Antonio Bonet, 1963 para la familia Gomis.Asier Rua

Bonet Castellana fue un arquitecto miembro del Grupo de Arquitectos y Técnicos para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (Gatcpac), colaborador de Josep Lluís Sert y Josep Torres Clavé, además de una destacada figura de la arquitectura racionalista y del movimiento moderno. La familia Gomis pensó primero en Sert, pero al no poderse hacer cargo del proyecto contactaron con Bonet que había colaborado con el primero en la construcción del pabellón de la República de la Exposición de París de 1937 y era discípulo de Le Corbusier.

La Ricarda fue proyectada a partir de 1949 y ejecutada por Bonet a partir de 1957 por correspondencia, ya que vivía y trabajaba en Buenos Aires. Los trabajos terminaron en 1963, 13 años después de los primeros bocetos. Concebida como una casa familiar de veraneo, está formada por diferentes pabellones independientes que se unen de forma asimétrica en una sola planta. Los materiales empleados fueron las vigas de acero, el hormigón armando, el ladrillo y el cristal. Las fachadas, sin función de soporte, está formadas por celosías de cerámica y cristal.

Fachada principal de La Ricarda, de Antonio Gomis, ente los pinos y reflejada en el estanque.
Fachada principal de La Ricarda, de Antonio Gomis, ente los pinos y reflejada en el estanque.

Uno de los elementos que más identifican a esta vivienda es su cubierta en bóveda de grandes dimensiones sustentada por cuatro pilares metálicos muy finos en cada vértice; una reinterpretación histórica de la llamada “volta catalana”, pero construida con criterios modernos.

“La arquitectura de la Casa Gomis enlaza con los fundamentos y principios racionalistas europeos, tanto desde el punto de vista constructivo como por su configuración espacial, con una concepción de fluidez y dinamismo interior propios de los valores del movimiento moderno”, señaló la Generalitat en su declaración de la vivienda como BIC en marzo. También remarcó el hecho de que la casa, diáfana, está totalmente ligada con su entorno: “Se establece una relación visual con el exterior, de tal modo que el paisaje, la luz y el color mediterráneo invaden y están presentes en el interior formando parte indisoluble de la arquitectura”. Una relación que desde Icomos no quieren que se vea afectada.

Sobre la firma

José Ángel Montañés

Redactor de Cultura de EL PAÍS en Cataluña, donde hace el seguimiento de los temas de Arte y Patrimonio. Es licenciado en Prehistoria e Historia Antigua y diplomado en Restauración de Bienes Culturales y autor de libros como 'El niño secreto de los Dalí', publicado en 2020.

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