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Pickleball, las molestias del deporte de moda

Estados Unidos es el epicentro de esta mezcla de tenis, pimpón y bádminton que coloniza cualquier pista y pone de los nervios a multitud de vecinos. Su auge es imparable. Tenistas profesionales como Joh Isner o Jack Sock han anunciado que se pasan a esta disciplina

UNITED STATES -July 8: People play pickle ball in Carl Schurz Park Saturday,  July 8, in Manhattan, New York. (Photo by Barry Williams for NY Daily News via Getty Images)    ----PIEFOTO----    Partido de pickleball este verano en Nueva York.
UNITED STATES -July 8: People play pickle ball in Carl Schurz Park Saturday, July 8, in Manhattan, New York. (Photo by Barry Williams for NY Daily News via Getty Images) ----PIEFOTO---- Partido de pickleball este verano en Nueva York.New York Daily News (Getty Image

El pickleball, deporte de moda en Estados Unidos, es una mezcla entre el tenis, el pimpón y el bádminton, y se practica en una pista pequeña con una pala y una pelota de plástico. Aunque se inventó en el Estado de Washington en 1965, la cantidad de jugadores se duplicó entre 2021 y 2022, cuando llegó a los nueve millones, y se prevé que este año alcance los 22 millones, según la Sports & Fitness Industry Association. La fascinación que despierta es extraordinaria y se está extendiendo por el mundo de manera fulgurante (también en España, donde proliferan campos y sus raquetas y sus pelotas agujereadas se venden como las de pádel). Explicado así, el pickleball resulta inofensivo, placentero e incluso saludable. Dan ganas de salir a buscar un campo y ponerse a ganar sets evitando entrar en la denominada “cocina”, la zona de no volea (los juegos tienen 11 puntos y es al mejor de tres sets), pero nada es lo que parece.

Hace unas semanas, Andrew Keh, reportero especialista en deportes de The New York Times, publicó un artículo en el que alertaba de las graves consecuencias de tener cerca de casa un centro deportivo o un trozo de calle dignos de ser convertidos en campo de pickleball. El incesante toc-toc-toc que genera supone un azote a la salud mental de los vecinos. La contaminación acústica se está cobrando tímpanos afectados, guerras vecinales, peticiones de mudanza, llamadas a la policía, denuncias. El ruido que ocasionan los jugadores con sus rápidos golpes ha dado un nuevo significado a este deporte de raqueta. Bob Unetich, ingeniero y jugador de pickleball, no lo pudo describir mejor: “No se puede aguantar ese toc-toc-toc durante 12 horas todos los días y seguir cuerdo”, dijo a la NPR (National Public Radio).

Sabemos que algunos deportes producen todo tipo de sonidos desagradables: estridentes silbatos de árbitros, bocinas, petardos o esos clásicos insultos de los padres asistentes a los patios de colegios que increpan a cualquiera que no sea de su familia, ya sea árbitro, portero contrario, entrenador, poste, árbol, banco o papelera. Pero según Andrew Keh, esto es mucho más insoportable. El traqueteo que emanan los campos de pickleball es peor que un sonido chirriante y ha trastocado la cotidianidad deportiva de Estados Unidos. Las entrevistas que hizo Keh ilustran el problema en su justa medida: “Es una técnica de tortura”, dijo un entrevistado. Bob Unetich se ha propuesto buscar una solución. Ha fundado Pickleball Sound Mitigation, una empresa de consultoría y asesoramiento para reducir el ruido. Va sobrado de demandas.

Tras el saque cruzado, la paleta de plástico rígido golpea la bola de plástico duro produciendo un chasquido. Imaginemos que se multiplica por miles de golpes en miles de canchas de pickleball, todo el día y hasta bien entrada la noche. Según el propio Unetich, el ruido “crea vibraciones en un rango que puede ser extremadamente molesto para los humanos, a un nivel de decibelios similar al de algunas aspiradoras”. Algunos de los afectados han obtenido medidas cautelares temporales. ¿Eso es todo? No, también ha habido enfrentamientos, incluso peleas, con tenistas. Por el momento, Unetich ha encontrado que la instalación de barreras de sonido puede ayudar. No obstante, la solución más simple pasa por construir campos lo suficientemente lejos de la gente. Unetich ama tanto el deporte que lo que más le preocupa es que el problema del ruido frene su crecimiento. Espera, pues, que su búsqueda de soluciones y su consultoría le permitan seguir practicando. Ojo a lo que se juega. El toc-toc-toc te busca.

Sobre la firma

Use Lahoz
Es autor de las novelas 'Los Baldrich', 'La estación perdida', 'Los buenos amigos' o 'Jauja' y del libro de viajes 'París'. Su obra narrativa ha obtenido varios premios. Es profesor en la Universidad Sciences Po de París. Como periodista fue Premio Pica d´Estat 2011. Colabora en El Ojo Crítico de RNE y en EL PAÍS. 'Verso suelto' es su última novela
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