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Despedimos el año con la mejor compañía

Fernando Colomo, Ana Milán, Luz Casal, Xuan Lan y Ojete Calor han amenizado con sus iniciativas un año negro. Despedimos el 2020 con ellos.

ACABA UN AÑO DURO. Un año de inseguridades, miedos y reflexión. Pero también de aprendizajes, complicidades y aplausos en el balcón. Este 2020 ha sido el de las videollamadas y los aperitivos virtuales a través de una pantalla. En ese contexto de distanciamiento social y soledad, las redes sociales se convirtieron en un campo de cultivo de iniciativas culturales, cómicas o personales que han ayudado a desconectar de la realidad, a huir de cifras malditas de la pandemia.

Fernando Colomo viste chaqueta de Boss, jersey de Roberto Verino, pantalón de IKKS y zapatos de Camperlab. Xuan Lan, vestido de Loewe, pulsera de cuero negra de Hermès, pulsera de plata de Agatha Paris y zapatos de Manolo Blahnik; Luz Casal, vestido de cuero de Hermès, blusa de García Madrid y zapatos de Manolo Blahnik. Ambas llevan la base de maquillaje Teint Idole Ultra Wear, de Lancôme, de larga duración. ver fotogalería
Fernando Colomo viste chaqueta de Boss, jersey de Roberto Verino, pantalón de IKKS y zapatos de Camperlab. Xuan Lan, vestido de Loewe, pulsera de cuero negra de Hermès, pulsera de plata de Agatha Paris y zapatos de Manolo Blahnik; Luz Casal, vestido de cuero de Hermès, blusa de García Madrid y zapatos de Manolo Blahnik. Ambas llevan la base de maquillaje Teint Idole Ultra Wear, de Lancôme, de larga duración.

Hay quienes encontraron ese amparo en el humor, a través de alocados vídeos como el del mítico tema Agapimú interpretado por el dúo musical Ojete Calor con la cantante Ana Belén, que hoy suma casi tres millones de visualizaciones; o en la complicidad que la actriz Ana Milán ofrecía cada tarde al compartir sus angustias y emociones a flor de piel frente a los más de 60.000 espectadores que llegó a tener. Otros hallaron consuelo en la voz amiga de una Luz Casal que llamaba por teléfono a quienes, aislados en hospitales o en sus casas, se lo pidieran. No para cantarles, sino para escuchar y hablar. Fueron más de 2.000 llamadas en las que hubo de todo: lágrimas, confesiones, risas y hasta algún incrédulo (“una señora, cuando le dije que era Luz Casal, me respondió: ‘Y yo Maria Callas’, y me colgó”). Y hay también quien descubrió el poder del ejercicio o la meditación para combatir la ansiedad. Las esterillas y máquinas de ejercicio para casa se agotaron en todo el país. Y profesoras de yoga como Xuan Lan ofrecían videoclases altruistas o con fines solidarios —en el confinamiento, recaudó 16.000 euros para Cruz Roja con una sola clase en directo—. Acaba un año agridulce. Y El País Semanal lo despide con una pequeña fiesta junto a esas personas que con sus iniciativas lo han amenizado.

Conversaciones íntimas, con Ana Milán

Ana Milán va con vestido de Purificación García, pendientes de Bulgari y, para dar luminosidad a la mirada, lleva el contorno de ojos Advanced Génifique Yeux Light Pearl Sérum, de Lancôme.
Ana Milán va con vestido de Purificación García, pendientes de Bulgari y, para dar luminosidad a la mirada, lleva el contorno de ojos Advanced Génifique Yeux Light Pearl Sérum, de Lancôme.

Ana Milán irrumpe como un torrente en la habitación. La actriz alicantina llega de Barcelona, donde está rodando una comedia dirigida por Paco Caballero. A punto estuvo de no poder acudir a esta cita, pero, al final, “los astros se alinearon”. Cuenta la protagonista de series como Amar es para siempre o Yo soy Bea que vive una etapa marcada por la nostalgia y el éxito. Cuando se decretó el estado de alarma, el encierro la estaba volviendo loca. “Yo soy muy urbanita, siempre estoy quedando con gente, teniendo ­reuniones, y de pronto eso se cortó…”, recuerda.

Pero en medio de toda la angustia y la ansiedad, encontró en sus redes sociales una vía de escape. Cada tarde, a las 18.00, conectaba en directo con sus seguidores para abrirse en canal: contaba anécdotas de su pasado, se reía de sí misma y compartía cada locura que se le cruzaba por la mente tras semanas de aislamiento. Autora de libros como Voy a llamar a las cosas por tu nombre (La Esfera, 2016), también leía para sus videoespectadores cuentos y escritos, propios y ajenos. Más de 60.000 personas acudían rigurosamente a esa cita diaria. “Fue algo mágico. Siento que cuando tenga 80 años y piense en el confinamiento, gracias a esos miles y miles de personas no me veré a mí misma sufriendo, sino teniendo un momento feliz. Me regalaron un recuerdo maravilloso”, confiesa la intérprete, de 47 años. Pero no fue el único regalo que le hicieron. Porque de esos vídeos que empezaron como una forma de “colaborar con la situación, haciendo compañía”, surgió su propia serie, By Ana Milán, de la que ya está preparando segunda temporada.

Hace algo más de una década que su rostro se coló en miles de hogares con el peculiar formato de Camera café o la atrevida apuesta adolescente de Física o química. Ahora se despide de 2020 con el estreno (hoy, 27 de diciembre) de Física o química: El reencuentro y arranca el nuevo año con el rodaje de la película Camera café. Pero más allá de los proyectos profesionales, lo tiene claro: “Yo del año que viene espero que vuelva la alegría a las calles y abrazar otra vez sin miedo”.

Aprendizajes en el salón de Fernando Colomo

Xuan Lan lleva vestido de Reveligion, colgante y anillos de la colección New Bern, de Suarez; zapatos de Manolo Blahnik, y el bálsamo de labios voluminizador L’Absolu Mademoiselle Cooling Balm, de Lancôme, en color Fancy Fuchsia. Fernando Colomo lleva camisa de Prada, pantalón de Emporio Armani y chaqueta y botines de The Kooples.
Xuan Lan lleva vestido de Reveligion, colgante y anillos de la colección New Bern, de Suarez; zapatos de Manolo Blahnik, y el bálsamo de labios voluminizador L’Absolu Mademoiselle Cooling Balm, de Lancôme, en color Fancy Fuchsia. Fernando Colomo lleva camisa de Prada, pantalón de Emporio Armani y chaqueta y botines de The Kooples.

Experto en el universo de la comedia, Fernando Colomo disfruta con cada experiencia. Llega sonriendo. Siete horas después, la sonrisa permanece intacta. “Qué divertido es esto”, dice el director madrileño, que acaba de cumplir 74 años. “Yo tengo la sensación de que aún no he llegado ni a los 50”. Tras toda una vida haciendo reír, no iba a cambiar durante el confinamiento. Apenas unos días después de empezar el encierro, en marzo, Álvaro Longoria le propuso participar como actor en Diarios de cuarentena, una serie grabada desde las casas de sus protagonistas por ellos mismos. “Queríamos hacer algo diferente, conectado a la actualidad del momento y que narrase con humor la situación por la que estaba pasando la sociedad española”. “Nos mandaron un equipo a casa para autograbarnos y cada semana nos enviaban el guion. El director se conectaba por Skype para darte indicaciones, así que hice un cursillo acelerado de tecnología”, bromea el director de películas como Bajarse al moro (1988), El efecto mariposa (1995), Cuarteto de La Habana (1999) o La tribu (2018). Cuenta que vive solo y, para poder grabarse, tenía que “hacer el trabajo de 14 personas a la vez”. “Incluso tuve que aprender a maquillarme. Creo que es de lo poco que me faltaba por hacer en una producción”, bromea.

La otra aventura del año ha sido poner en marcha el rodaje de su próxima película (Poliamor para principiantes) en plena pandemia. “En todo rodaje hay riesgos y puede pasarle algo a un actor que paralice el proyecto, pero en este caso ese riesgo era palpable”. Cada lunes les hacían la PCR y la tensión se adueñaba de todos esperando el resultado. Aun así, fue una experiencia inolvidable. “Nos recluimos en un pueblo de Extremadura y creamos una burbuja. Los sábados hacíamos una comida que se alargaba hasta las doce de la noche… La verdad es que ha sido divertido”, reconoce el también director de series como Chicas de hoy en día (1991) o filmes como Isla bonita (2015). Este mes, mientras arranca el montaje de su nueva película, una noticia ha supuesto la guinda a un año “muy especial”: acaba de ser galardonado con la medalla de oro de Egeda de los Premios José María Forqué por su trayectoria como productor. “Es emocionante porque nunca te esperas el reconocimiento a tu labor como productor”.

El abrazo telefónico de Luz Casal

Luz Casal va con vestido de Bottega Veneta y, para dar volumen a las pestañas, lleva la máscara Hypnôse, de Lancôme.
Luz Casal va con vestido de Bottega Veneta y, para dar volumen a las pestañas, lleva la máscara Hypnôse, de Lancôme.

Luz Casal camina y se mueve con delicadeza. Su aparente fragilidad se desvanece en cuanto posa frente a la cámara. Aparece entonces la mujer poderosa que conquistó al mundo ya con sus primeros éxitos: No me importa nada o Un año de amor, de la película de Almodóvar Tacones lejanos (1991). Cuando habla, la cantante gallega (criada en Asturias) escoge hacerlo en susurros. Un tono acorde a la serenidad que emana. Solo cuando canta saca la potencia desgarradora de su voz. Una voz que durante los 60 días de encierro estuvo al otro lado del teléfono para más de 2.000 desconocidos. “La gente me pedía por redes que cantara, pero eso llevo haciéndolo toda la vida”, explica la compositora, con 15 discos repletos de éxitos.

“He dado cientos de conciertos. Cualquiera puede verme actuar en Internet. Yo quería una acción de cercanía”, continúa la artista, de 62 años. Pensó que la mejor manera de ayudar era llamando por teléfono a esas personas que estaban solas. “Siempre he tenido la capacidad de ponerme en el lugar del otro, pero después de los episodios de cáncer [en 2007 y 2009] he desarrollado una sensibilidad especial”. Ahora que acaba el año, recuerda esas semanas como un “vivir sin vivir en mí”. “Hacía entre 30 y 50 llamadas al día. Se establecía una relación muy íntima con cada interlocutor y estaba tan metida en la película que es como si esos dos meses hubiera vivido a través de la vida de los demás…”. Apoyó a muchos al escuchar sus miedos, alegró a otros con el sonido amable de su voz. Pero también se ayudó a sí misma. Lo considera “una lección de vida”. Quizás escuchemos algo sobre esto en su próximo disco. Cuenta que las últimas semanas del año están siendo productivas, aunque no se aventura a dar fecha para un nuevo álbum. “Me gusta componer en el momento creativo y después dejar reposar ese tema un tiempo. A veces uno o dos años. Desde la distancia es más sencillo ser crítica”.

Xuan Lan, cuestión de calma y actitud

Xuan Lan lleva vestido de Christian Dior, pulsera y reloj Panthère, ambos de Cartier, y el corrector de larga duración Teint Idole Ultra Wear Camouflage, de Lancôme.
Xuan Lan lleva vestido de Christian Dior, pulsera y reloj Panthère, ambos de Cartier, y el corrector de larga duración Teint Idole Ultra Wear Camouflage, de Lancôme.

Ataviada con un vestido vaporoso, Xuan Lan se balancea al ritmo de la música en una danza casi hipnótica. Todo en esta profesora de yoga resulta magnético. Desde sus ojos rasgados, herencia de sus antepasados vietnamitas, hasta un suave acento francés. Nació en el país galo en 1974. Estudio finanzas y se marchó a trabajar a Nueva York, donde descubrió el yoga y el “equilibrio emocional” que aporta. “Más allá de las posturas, es una cuestión de actitud y de valores ante la vida”, explica Lan, que en 2011 dejó su trabajo en banca (“ya no me llenaba”) para dar clases de yoga en Barcelona. Sus vídeos en Internet se viralizaron (“la clave es que cuido mucho la imagen, pero sobre todo el sonido”) y en 2017 entró de profesora en la academia de Operación Triunfo. “Resulta que Noemí, la directora, seguía mis rutinas y me escribió: dijo que los chicos pasaban ansiedad”, cuenta la autora del libro Yoga para mi bienestar (Grijalbo).

En los meses del primer confinamiento, la angustia se adueñó de mucha gente. “Necesitaban encontrar vías de escape. Para unos fue la cocina; para otros, el yoga. Fue un boom brutal”. Lan empezó a dar clases en directo (en abierto) y sus seguidores se duplicaron en semanas.
Recuerda cómo las esterillas se agotaron en todo el país y le emociona sentir que aportó su granito de arena. “Era de ayuda, porque, por un lado, los obligaba a tener una rutina, y por otro, les permitía conocer los beneficios del yoga”. Reconoce que momentos como esos son los que “dan sentido” a lo que hace.

La locura transitoria de Ojete Calor

Ana Milán lleva blusa y falda de Célia Valverde, zapatos de Prada, pendientes de Joaquín Blanco en Es Fascinante y sombra de ojos Hypnôse Palette, de Lancôme, en tono 11 Terre de Sienne. Carlos Ojete va con un vestido rosa hecho por él, chaqueta de Amores Eternos, mocasines de Sebago, calcetines de Weekday y tocado de Conchitta; Aníbal Calor, con sombrero de Zara, capa de Ana Locking y mocasines de Sebago.
Ana Milán lleva blusa y falda de Célia Valverde, zapatos de Prada, pendientes de Joaquín Blanco en Es Fascinante y sombra de ojos Hypnôse Palette, de Lancôme, en tono 11 Terre de Sienne. Carlos Ojete va con un vestido rosa hecho por él, chaqueta de Amores Eternos, mocasines de Sebago, calcetines de Weekday y tocado de Conchitta; Aníbal Calor, con sombrero de Zara, capa de Ana Locking y mocasines de Sebago.

Enfundados en un vestuario inenarrable de vestidos, capas, tocados y pamelas, el dúo musical Ojete Calor posa frente a la cámara. De pronto, suena uno de sus éxitos: Mocatriz, mocatriz / modelo, cantante y actriz. Todo el mundo rompe a reír, salvo ellos. Carlos Ojete, con sus enormes dientes y sus gafas imposibles, no esboza ni media sonrisa. Aníbal Calor permanece absorto mirando la nada. Es la actitud habitual de estos dos personajes que lo único que comparten con los actores que les dan vida desde 2006 es su nombre de pila. Pero durante la sesión, no hay ni rastro de ellos (de los actores). Es como si no hubiesen venido a la fiesta. O como si sufriesen un desorden de personalidad múltiple y el dúo musical hubiese tomado el control de sus cuerpos.

La banda lleva años dando bolos por todo el país y llenando salas como La Riviera, en Madrid, con hits como Cuidado con el cíborg o La gente mala. Con su estrafalaria puesta en escena y sus hilarantes y grotescos comentarios, ridiculizan lo cotidiano y hacen al público consciente de nuestro propio patetismo. Durante el confinamiento, hicieron reír a cientos de miles de hogares con una colaboración con Ana Belén, con la que interpretaron Agapimú, de la cantante, en versión subnopop (así definen ellos su estilo musical). “Ana Belén llevaba ya mucho tiempo pidiéndonos que a ver si podíamos hacer una canción con ella y… al final como a nosotros nos gusta ayudar a la gente que está empezando, pues dijimos, venga, va, y compusimos Agapimú para ella”. Una vez más, responden los personajes, claro está. Con Ojete Calor, todo es locura y diversión.

Fernando Colomo (arriba): chaqueta de García Madrid, camiseta de Fred Perry, jersey de Sandro, pantalón de Boss y zapatillas de Converse; Carlos Ojete, torera vintage, blusa de Amores Eternos, zapatillas Converse y tocado de Conchitta; Aníbal Calor, camisa de Amores Eternos, chaqueta de Ana Locking, zapatillas Converse y bolso muñequera de Celina Martín en Es Fascinante; Ana Milán, vestido de The 2nd Skin, zapatos de Aquazzura, maxipendiente de Emporio Armani y pendiente de Wempe; Luz Casal, blusa y falda rojas de The 2nd Skin, zapatos de Miu Miu y pendientes de Suarez. Todos llevan el sérum Advanced Génifique, de Lancôme, que ilumina la piel con su fórmula enriquecida con prebióticos y probióticos.  Asistente digital: Amets Iriondo. Asistente de foto: Eduardo Pérez. Asistentes de estilismo: Aline Patiño y Lorena Obra. Peluquería y maquillaje: David Bello y José Carlos González. Producción: Vento Prod. ver fotogalería
Fernando Colomo (arriba): chaqueta de García Madrid, camiseta de Fred Perry, jersey de Sandro, pantalón de Boss y zapatillas de Converse; Carlos Ojete, torera vintage, blusa de Amores Eternos, zapatillas Converse y tocado de Conchitta; Aníbal Calor, camisa de Amores Eternos, chaqueta de Ana Locking, zapatillas Converse y bolso muñequera de Celina Martín en Es Fascinante; Ana Milán, vestido de The 2nd Skin, zapatos de Aquazzura, maxipendiente de Emporio Armani y pendiente de Wempe; Luz Casal, blusa y falda rojas de The 2nd Skin, zapatos de Miu Miu y pendientes de Suarez. Todos llevan el sérum Advanced Génifique, de Lancôme, que ilumina la piel con su fórmula enriquecida con prebióticos y probióticos. /// Asistente digital: Amets Iriondo. Asistente de foto: Eduardo Pérez. Asistentes de estilismo: Aline Patiño y Lorena Obra. Peluquería y maquillaje: David Bello y José Carlos González. Producción: Vento Prod.

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