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Consejos de expertos que vivieron otras epidemias

La gripe aviar y el ébola dejaron sufrimiento y víctimas, pero también aprendizaje que se ha aplicado en la crisis del coronavirus. Tres implicados lo cuentan

Material descontaminado de un equipo médico en República Democrática del Congo el pasado agosto.
Material descontaminado de un equipo médico en República Democrática del Congo el pasado agosto.

¿Cómo puede entender alguien que no pueda abrazar a su madre cuando se está muriendo? Durante la epidemia de ébola de 2014, los mensajes que llegaban a los ciudadanos se basaban en prohibiciones y obligaciones. Nadie se molestaba en explicar a una población aterrorizada qué era eso que estaba matando a vecinos y familiares. Y por qué no podían tocarse, quedarse con pertenencias de los fallecidos como recuerdo ni por qué había que modificar las tradiciones asociadas a los funerales.

Beth Ann Plowman trabaja en Unicef y se dedica a evaluar cómo ha sido la labor de lucha contra las epidemias. Estudió qué se hizo bien y qué mal en la respuesta al brote de ébola en África. "Nos dimos cuenta de que había que hablar con la gente, que la comunicación debía ir en las dos direcciones o no serviría de nada que nosotros lanzáramos campañas sin escuchar", descata. Solo así, sería posible que los ciudadanos formaran parte de la respuesta contra el virus. A raíz de aquella experiencia, antropólogos y sociólogos se involucraron en el batallón de especialistas que trata de contener los brotes de enfermedades. Incluso se creó una plataforma específica para asesorar a los profesionales médicos sobre cómo conseguir la colaboración de la población. En la respuesta contra la covid-19, estos especialistas han estado involucrados en algunos de los proyectos en terreno para concienciar a los ciudadanos.

Otras dos personas que vivieron de cerca una epidemia acompañaron hace unos días a Plowman en un diálogo virtual organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Stephen Hutton fue el encargado de analizar las acciones contra la gripe aviar para el Banco Mundial y Maya Vijayaraghavan, del Banco Asiático de Desarrollo, ha vivido la crisis del coronavirus desde sus primeros pasos. El encuentro estuvo moderado por Ivory Yong quien aseguró que "viendo el aumento de las crisis y el impacto que tienen, es necesario aprender lecciones".

"Con la gripe aviar tuvimos miedo, pero al final fue menos de lo que se esperaba. Con la covid-19, la pesadilla se ha hecho realidad", aseguró Hutton. Para este experto, la clave está en la continuidad de los proyectos. "Las labores de vigilancia de epidemias deben ser estables, no limitarse a momentos álgidos. En anteriores crisis se han destinado recursos para fabricar laboratorios o comprar material y cinco años después, cuando todo se ha calmado, se quedan abandonados", señala. Vijayaraghavan apoya esta lección: "Ahora hay muchos fondos volcados en esta crisis. Pero ese apoyo debe seguir más allá. Hay que continuar haciendo tests y diagnósticos, entrenar a más técnicos de laboratorio".

Ahora hay muchos fondos volcados en esta crisis. Pero ese apoyo debe seguir más allá. Hay que continuar haciendo tests y diagnósticos, entrenar a más técnicos de laboratorio

La Unión Africana creó en 2017, tras la crisis del ébola, la red de Centros de Control y Prevención de Enfermedades. La experta del Banco Asiático de Desarrollo propone la creación de un centro hermano en la región para contribuir al intercambio de conocimiento entre países. "La cooperación es fundamental. Recuerdo que cuando comenzaron a llegar noticias del nuevo coronavirus, en seguida nos pusimos en contacto con la Unión Africana para que nos explicaran qué les había sido más útil a la hora de afrontar el ébola", detalla Vijayaraghavan. Asia es uno de los focos de enfermedades emergentes debido a su enorme comercio de especies salvajes. "Hay diferencias entre una epidemia y una pandemia, eso ha quedado claro con la globalización, pero a la vez cobran especial importancia los centros regionales de conocimiento", apuntó Yong, del BID.

Móviles y comida

No contagiarse es importante, pero también lo es que la gente tenga algo que comer durante los brotes. "Otro de los aprendizajes fue que no solo debíamos prestar atención a la parte médica, sino también prestar apoyo social", destaca Plowman, de Unicef. La experta detalló la red de ayuda asistencial que se ha puesto en marcha en esta crisis para que los ciudadanos reciban apoyo más allá de lo sanitario. "También se ha tenido en cuenta la educación. En este tiempo se han creado aplicaciones móviles para los directores de escuela de algunos países africanos para poder organizar la vuelta al colegio y poder pedir de forma ágil suministros como jabón o termómetros", explica.

Plowman afirmó que, según su análisis, uno de los métodos de comunicación más eficaces es explicar a los niños en las aulas nociones sobre cómo protegerse de las enfermedades. "Después van a casa y son ellos mismos los que instruyen a su familia", puntualizó.

También hubo espacio para la autocrítica. Stephen Hutton reconoció que en crisis anteriores uno de los grandes problemas fue la lentitud con la que operan los grandes organismos. "Normalmente hay muchos trámites que sirven para garantizar que todo se hace de forma justa y transparente, pero que en situaciones de emergencia pueden resultar poco útiles", admitió.

Ensayo y error. No solo tras la crisis, sino también durante ella. Los tres ponentes coincidieron en que hay que evaluar constantemente las acciones, a medida que se van implementando. "Si te proponer analizarlo todo a posteriori, es imposible que veas el escenario completo. Si no estudias y corriges ciertas cosas sobre la marcha, no se mejorarán los procedimientos", destacó Plowman. Yong remarcó: "El aprendizaje debe comenzar ya desde las primeras etapas".

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