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Xabi Alonso y Hacienda, la historia de un triunfo a medias

El donostiarra decidió no pactar y ha ganado su juicio, pero su caso podría terminar con una sanción aún mayor por parte de la Agencia Tributaria

Xabi Alonso, el pasado enero, en Madrid. En vídeo, el exfutbolista defiende su inocencia ante los medios el 9 de octubre. FOTO: PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

Ha sido el único futbolista que decidió pelear. Otros como Messi o Cristiano Ronaldo también fueron acusados de fraude fiscal, pero optaron por un acuerdo con Hacienda y pagaron la multa millonaria correspondiente. Xabi Alonso defendió desde el principio su inocencia y decidió ir a juicio. El pasado martes, la sección 30 de la Audiencia Provincial de Madrid absolvió al exfutbolista y actual entrenador del filial de la Real Sociedad, de los tres delitos fiscales que se le imputaban, por presuntamente haber tratado de ocultar ingresos a través de una sociedad con sede en Madeira. Los jueces han descartado el delito para los tres ejercicios fiscales en cuestión, los de 2010, 2011 y 2012, y también han declarado inocentes a los otros dos acusados, el asesor fiscal del donostiarra y el administrador de la empresa en la isla portuguesa. Ellos y el exjugador del Real Madrid se han librado de unas penas que, entre los tres, sumaban cinco años de cárcel y una sanción de cuatro millones de euros, que era lo que pedía la acusación. Sin embargo, la pesadilla podría no haber terminado. La sentencia es recurrible y al dar por probado que Alonso tenía un sistema complejo para pagar menos impuestos, se abre una vía para una inspección de la Agencia Tributaria que podría concluir con una sanción incluso mayor.

El caso Alonso es único, y no solo por el hecho de que haya decidido plantar cara. Hay dos claras diferencias respecto a futbolistas imputados anteriormente. Por un lado, la sociedad que Xabi estableció en Madeira, Kardzali, no solo se dedicaba a gestionar los derechos de imagen, por lo que no se ha podido demostrar que su actividad fuese una simulación y, por tanto, se tratase de una empresa fantasma. El otro aspecto era la ubicación de la misma, en un territorio con un régimen fiscal beneficioso pero no inexistente, al estar en Portugal, un país de la Unión Europea, y no en un paraíso fiscal. Estos han sido los principales argumentos por los que ha sido absuelto, pero las singularidades de su proceso también han hecho que no haya quedado zanjado del todo. Ahora mismo la sentencia es recurrible, pero incluso si Hacienda o la Fiscalía General del Estado decidieran no hacerlo, el expediente podría volver a la Agencia Tributaria.

Alonso declaró en el juicio que jamás había ocultado nada “ni en el impuesto de patrimonio ni en la declaración de la renta, ya que creía que estaba bien hecho en función de lo recomendado por su asesor fiscal”, y los jueces le han dado la razón al no haberse podido demostrar la comisión de delito. No obstante, en la sentencia los jueces califican su fórmula contributiva de “llamativa” e “inhabitual” para tratar de tributar lo menos posible, aunque sea dentro de lo legal. Es ahí donde Hacienda puede entrar con una inspección que concluya con una fuerte sanción administrativa. El erario público no comparte esa opinión y considera que se deben pagar impuestos de esos derechos de imagen cedidos a esa sociedad cuyo capital fue después adquirido íntegramente por el donostiarra.

A favor suyo juega una baza que invita a que Hacienda se olvide del tema, y es que esos ingresos estarían exentos de IRPF al haber sido cedidos. De no ser así, la multa podría ser más del doble de la que hubiera tenido que pagar si hubiera pactado. Una cifra que ronda el 40 por ciento, y que en caso de sanción ahora podría ser la totalidad de los cuatro millones que le pedían. En un artículo publicado esta semana en Nueva Tribuna, el presidente de los técnicos del Ministerio de Hacienda, Carlos Cruzado, cree que se debería recurrir la sentencia. Cruzado considera incongruente que en la sentencia no se atribuya al IRPF del donostiarra los ingresos por imagen al mismo tiempo que se reconoce que la sociedad Kardzali no tiene trabajadores o estructura y por tanto capacidad para gestionar esos derechos. Por ello pide el pronunciamiento de instancias superiores, la primera de ellas el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

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A la espera de cerrar el que ha sido uno de los episodios más complicados de su vida, Xabi Alonso disfruta de su nueva vida tras regresar a su tierra. El tolosarra vive en San Sebastián, a donde se trasladó desde Madrid antes del verano para entrenar al segundo equipo de la Real Sociedad. Con él, su mujer Nagore Aranburu y los tres hijos del matrimonio. En la capital guipuzcoana tiene parte de su extenso patrimonio, reunido durante una exitosa carrera deportiva y como gran reclamo publicitario de todo tipo de marcas. Una fortuna que solo en propiedades supera los 12 millones, y que en base a la sentencia no ha quedado totalmente libre de sospechas. Él de momento ha cumplido su primer objetivo, no ver su nombre en la lista de jugadores condenados por fraude fiscal. Con el fisco todavía acechando, también se ha convertido en todo un experto en aquello de que, con Hacienda, mejor no toparse.

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