Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La crisis climática resucita a los mamuts

El deshielo del permafrost en Siberia está provocando una fiebre del oro en busca del marfil de esta especie prehistórica

Un grabado prehistórico de un mamut en la cueva francesa de Cussac.
Un grabado prehistórico de un mamut en la cueva francesa de Cussac. Reuters

Una de las sensaciones más extrañas y emocionantes que produce la visita a una cueva prehistórica decorada es contemplar animales que se extinguieron hace miles de años que, sin embargo, sí convivieron con seres humanos como nosotros. Rinocerontes lanudos, leones de las cavernas, uros y, de vez en cuando, mamuts aparecen en las paredes de las cavernas sobre las que dibujaron nuestros antepasados. Pese a que este inmenso abuelo de los elefantes ocupa un lugar enorme en nuestra imaginaria reconstrucción del pasado, no es muy habitual en el arte prehistórico. Como explica la especialista Marylène Patou-Mathis en su libro Histoires de mammouth (Fayard) aparece solo en 40 cuevas sobre unas 300 descubiertas hasta ahora.

La excepción que confirma la regla es la gruta de Roufignac, en Perigord, que cuenta 160 representaciones de mamuts, realizadas en carboncillo, que ofrecen un espectáculo impresionante, un despliegue de la relación de los primeros europeos con estos poderosos animales. "Ahora como en el pasado los mamuts nos fascinan. Pertenecen a la cultura popular como queda claro por la cantidad de libros, documentales, películas e incluso vídeojuegos en los que aparecen", escribe Patou-Mathis. Se extinguieron al final de la última glaciación, entre 14.000 y 10.000 años atrás, aunque algunos sobrevieron mucho más, población aisladas en islas que poco a poco fueron desapareciendo.

La extinción de la megafauna prehistórica es un misterio sobre el que científicos siguen debatiendo. Fue producto sin duda de un brutal cambio en el clima, pero también es muy posible que su caza por parte de los seres humanos fuese un factor importante: en cualquier caso, provocado por nosotros o por otras causas, un cambio en el planeta les borró de la faz de la tierra. Lo inquietante es que ahora están volviendo a causa de la crisis climática. El diario británico The Guardian narraba recientemente que el deshielo del permafrost en Siberia está provocando una fiebre del oro en busca de colmillos de mamuts, porque están emergiendo del barro numerosos restos de estos animales. Se trata de un comercio en alza que actualmente mueve 45 millones de euros.

La desaparición de los mamuts hace miles de años y su reaparición en un planeta que sufre un radical cambio en su clima simboliza la fragilidad de los ecosistemas que nos rodean. Su presencia en las cuevas nos recuerda que todos los seres vivos pueden esfumarse algún día.

Puedes seguir EL PAÍS Opinión en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >