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OPINIÓN i

Paraguay y la deforestación

Alrededor del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero son causadas por la agricultura y la pérdida de bosques. Los esfuerzos para mitigar el cambio climático dependen pues de la conservación y restauración de los mismos

Juan Antonio Secchia recibió 600 hectáreas de tierra de su abuelo en Caazapá, un departamento ubicado en la región oriental de Paraguay.
Juan Antonio Secchia recibió 600 hectáreas de tierra de su abuelo en Caazapá, un departamento ubicado en la región oriental de Paraguay.

Las estadísticas son alarmantes. Para 2050, el mundo requerirá un crecimiento estimado del 60% en la producción agrícola para satisfacer la demanda de alimentos de una población de cerca de 9.000 millones de personas. Si bien aumentamos la producción para garantizar la seguridad alimentaria, es crucial que este incremento tenga un impacto mínimo en el medio ambiente y los bosques. Esto es vital para preservar la selva tropical y para cumplir con los objetivos climáticos del Acuerdo de París.

El reciente reporte del Panel Intergubernamental sobre Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Ecosistemas (IPBES) reveló que entre 1980 y 2000, más de 100 millones de hectáreas de bosques tropicales fueron devastadas a nivel mundial. Más del 40% de esta pérdida ocurrió en América Latina, principalmente debido a la expansión de la ganadería.

Entonces, lo que hagamos en un sector sin duda afectará al otro. Alrededor del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ahora son causadas por la agricultura y la deforestación, y aproximadamente el 33% de los esfuerzos para mitigar el cambio climático dependen de la conservación de los bosques y la restauración de los ecosistemas.

Paraguay está en el corazón de esta historia. Es el hogar de grandes franjas de humedales y bosques. El país es el cuarto mayor exportador mundial de soja y el octavo de carne vacuna. Ambos sectores contribuyen a más del 30% del Producto Interno Bruto (PIB).

Paraguay es el cuarto mayor exportador mundial de soja y el octavo de carne vacuna

Ahora, en un esfuerzo por enfrentar esos desafíos, Paraguay está liderando el camino en la región para abordar las causas de la deforestación. Está presentando una estrategia de Bosques para el crecimiento sostenible y está promoviendo nuevas alternativas para la producción sostenible de soja y carne vacuna que se han diseñado junto a los actores clave. El objetivo general es colaborar para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 12: Producción y consume responsables, y el Objetivo 15: Vida de ecosistemas terrestres.

Para avanzar en este frente, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) ha implementado la iniciativa Paisajes de Producción Verde, en asociación con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), a través de su Green Commodities Programme, desde el 2015. El mismo tiene como objetivo proteger el Bosque Atlántico de Alto Paraná en la región oriental del país mediante la promoción de la sostenibilidad en la cadena productiva de los productos básicos como soja y carne.

Esta iniciativa financiada por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), cofinanciada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Instituto Forestal Nacional, la Mesa de Finanzas Sostenibles, ADM Paraguay SRL, Louis Dreyfus Company y Cargill, tiene como objetivo apoyar a agricultores como Juan Antonio Secchia.

En 1990, Secchia recibió 600 hectáreas de tierra de su abuelo en Caazapá, un departamento ubicado en la región oriental, donde se encuentra el Bosque Atlántico de Alto Paraná. Cuando comenzó a trabajar en su finca, llamada San Isidro, tenía alrededor de 300 cabezas de ganado que producían leche. En el 2012, en un esfuerzo por aumentar su productividad, decidió innovar, para optimizar el uso de su tierra invirtiendo en el sistema silvopastoril. Este sistema de producción alternativa combina árboles, pastura y animales para preservar el medio ambiente.

En 2018, el sector privado y el gobierno nacional lo apoyaron para que pudiera expandir el sistema silvopastoril en otras 40 hectáreas de su establecimiento. Ahora, ha duplicado sus cabezas de ganado de 300 a 600, aumentando la producción de leche en 100 litros por día.

Más del 40% de esta pérdida de bosques a novel global entre 1980 y 2000 ocurrió en América Latina, principalmente debido a la expansión de la ganadería.
Más del 40% de esta pérdida de bosques a novel global entre 1980 y 2000 ocurrió en América Latina, principalmente debido a la expansión de la ganadería.

Además de Secchia, otras tres fincas han recibido apoyo para adoptar el sistema silvopastoril. Más de 133.000 plantines fueron donados para plantar árboles, proteger el suelo y proporcionar un mejor ambiente para la cría de ganado. El éxito del sistema ha llevado a un nuevo objetivo: duplicar el área silvopastoril a 400 hectáreas, este año, para avanzar en la conservación de los recursos naturales y mejorar la producción de carne vacuna.

El gobierno, junto con el PNUD, ha creado una Plataforma Nacional de Commodities Sustentables, un espacio de diálogo que reúne a las partes interesadas por primera vez para discutir necesidades y acciones, y así lograr la sostenibilidad en la cadena productiva de los productos básicos y proteger el medio ambiente.

Estos esfuerzos se expandieron a la región occidental a través del Proyecto Green Chaco. El Chaco es el segundo ecosistema forestal más grande de América Latina, con una rica biodiversidad, que representa aproximadamente el 60% del territorio paraguayo, donde vive menos del 3% de la población. Sin embargo, alberga el 45% de la producción nacional de leche y una gran parte de las fincas ganaderas del país.

Estas iniciativas han llevado a la difusión de las mejores prácticas, y las discusiones sobre la plataforma están generando nuevas ideas. Las sugerencias para soluciones concretas se incluirán en un Plan de Acción Nacional de Soja Sustentable y en un Plan de Acción Regional de Carne Sustentable. Estas soluciones son importantes porque el trabajo conjunto conducen a mejores políticas.

Para el gobierno paraguayo, abordar la deforestación promete múltiples ganancias para combatir el cambio climático, para favorecer el desarrollo sostenible inclusivo y el crecimiento económico, también para los productores. Pero el éxito vendrá solo si actuamos todos juntos. Ahora.

Silvia Morimoto es representante residente del PNUD Paraguay.

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