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Los hombres leen los mapas mejor que las mujeres por culpa de la educación, según sugiere un estudio

Un nuevo metaanálisis concluye que hay una brecha de género en el desarrollo del razonamiento espacial que se produce durante la infancia

Cuando guardan la ropa en un cajón o hacen la maleta para un viaje, algunas personas consiguen meter el doble de ropa que otras en el mismo espacio. Pueden darles las gracias a su mayor capacidad de razonamiento espacial, especialmente a la rotación mental, que es la habilidad de visualizar objetos de varias dimensiones desde diferentes perspectivas. Como con casi todas las capacidades humanas, los científicos se han parado a estudiar esta y, puestos a comparar, han llegado a una polémica conclusión: todo parece apuntar a que los hombres la dominan mejor que las mujeres (sí, Marie Kondo parece ser una excepción). O sea, que han validado el clásico estereotipo que dice que ellos leen los mapas mejor. Sin embargo, a diferencia de lo que se pensaba hasta ahora, no se trata de un conocimiento innato, sino de uno aprendido.

Es la principal conclusión de un reciente metaanálisis publicado en la revista de la Asociación Americana de Psicología The Psychological Bulletin. La investigación, liderada por Jillian Lauer, de la Universidad Emory, en Atlanta (EE UU), recopila un total de 128 estudios en los que participaron más de 30.000 menores de edad entre los tres y los 18 años. El análisis ha revelado diferencias significativas en las capacidades de razonamiento espacial entre géneros, y sus resultados son claros: la brecha se abre durante la infancia y aumenta en la adolescencia.

"Algunos investigadores han apuntado a que existe una diferencia innata en el racionamiento espacial entre género, que los niños son mejores que las niñas. Aunque nuestros resultados no excluyen que la posibilidad de que haya una influencia biológica, existen otros factores que ocurren cuando somos pequeños y que generan esta brecha entre géneros", asegura la autora principal del estudio y doctora en Psicología, Jillian Lauer.

Al revisar los estudios sobre los que la investigación ha puesto el foco, Lauer y su equipo descubrieron que los padres tienden a usar el lenguaje espacial y realizar actividades relacionadas con la rotación mental de forma más frecuente con los niños que con las niñas —por ejemplo, usando juegos de bloques y construcción—. Esto, apunta el trabajo, promueve estereotipos de género y afecta a la confianza de las niñas hasta el punto de generar ansiedad durante la infancia, sobre todo cuando deben hacer algún ejercicio de este tipo delante de los niños. El hecho de entrenar estas capacidades desde niños también parece tener relación con la dominancia masculina en los campos científicos.

Aunque Lauer considera que hay que investigar más en las razones por las que se produce esta brecha, la investigadora cree que "tanto padres como educadores deben dar las mismas oportunidades a niños y a niñas desde pequeños para desarrollar las capacidades espaciales", ya que la ciencia demuestra que se trata de algo que mejora con el entrenamiento.

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