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Tres escenarios posibles tras el 26-M

Las proyecciones dan un hemiciclo con tres grandes bloques: progresistas, conservadores y euroescépticos

Elecciones europeas 2019
Pedro Sánchez, junto a Angela Merkel y Emmanuel Macron durante una cumbre europea en octubre pasado.

Tres tercios, a partes casi iguales. Las proyecciones de escaños para el Parlamento Europeo después de las elecciones de la próxima semana (cada país en una fecha entre el 23 y el 26 de mayo) apuntan a un hemiciclo con tres grandes bloques de un peso similar: conservadores, progresistas y euroescépticos o antieuropeos. Pero las líneas de demarcación de esos tres grupos son muy borrosas, y la formación de las bancadas a partir del 2 de julio (primera sesión del nuevo Parlamento) sigue abierta y sometida a los cálculos que cada partido nacional hará a partir del escrutinio del próximo domingo. El arranque de legislatura sigue lleno de incógnitas, incluido el papel que desempeñarán los inesperados eurodiputados británicos. Pero los sondeos actuales permiten configurar tres posibles escenarios, con elementos que podrían cruzarse de uno a otro a partir del primer pleno de julio.

Escenario Angela Merkel

La posibilidad con más enteros sigue siendo un statu quo con ciertas variaciones. Es decir, la supervivencia de la gran coalición entre populares y socialistas que ha dominado el Parlamento Europeo durante 40 años, pero incorporando el apoyo del nuevo grupo liberal y tal vez, incluso, de los Verdes.

La gran coalición ampliada es el escenario más deseado por el Partido Popular Europeo (PPE) y el más favorable a los Gobiernos de esa formación, con el alemán de Angela Merkel en primer lugar. “Solo unidos podremos estabilizar Europa”, repite el líder del grupo popular en el Parlamento Europeo, el alemán Manfred Weber, durante la campaña electoral.

En ese caso, Berlín contaría con gran peso para el reparto de cargos que se pondrá en marcha tras las elecciones. Alemania ya tiene situados aspirantes para los dos puestos más importantes en liza, con Weber compitiendo por hacerse con la Comisión Europea y el presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, como sólido candidato en la sombra para relevar al italiano Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo.

Lo más probable es la supervivencia de la coalición de populares y socialistas que ha dominado el Parlamento 40 años

A favor de esa gran alianza juega la tradición de consenso de la actividad política comunitaria, muy alejada de la división ideológica que marca la mayoría de los Parlamentos nacionales. “La experiencia del Parlamento Europeo es de poca polarización y de un gran papel institucional”, señala Dídac Gutiérrez-Peris, profesor de la Universidad Sciences Po en París y director de asuntos europeos en el instituto de opinión pública Viavoice en Francia.

Escenario Pedro Sánchez

El statu quo deseado por Merkel y sus correligionarios puede quebrarse si la diferencia entre el PPE, probable primera fuerza, y los socialistas (S&D) se estrecha drásticamente y abre margen para una coalición progresista. La participación del Reino Unido en las elecciones, que no estaba prevista hace un par de meses, ya puede reducir a la mitad (de 40 a 20 escaños) la distancia del PPE con sus inmediatos seguidores, S&D.

La reciente victoria del PSOE en las elecciones generales del 28 de abril en España, y su probable repetición en los comicios del 26 de mayo, ha reanimado a los socialistas europeos. El optimismo se ha disparado hasta el punto de que el candidato socialista a presidir la Comisión Europea, el holandés Frans Timmermans, habla abiertamente de la posibilidad de formar una coalición progresista encabezada por S&D y que podría incluir a los europeístas de Macron, a los Verdes y hasta a algunos elementos del grupo de izquierdas en que militan Podemos y Syriza. Varios líderes socialistas, como el primer ministro de Portugal, António Costa, o el italiano Matteo Renzi, ya hacen campaña en Francia a favor de La República en Marcha, el partido de Emmanuel Macron.

Ese escenario favorece al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que tras su victoria electoral se ha convertido en la cabeza visible de los socialistas europeos. El resto de líderes socialistas europeos le ha designado como su representante en la negociación para el reparto de cargos que se iniciará tras el 26-M. “El resultado podría ser que el PPE acabase en un espléndido aislamiento”, avisa Susi Dennison, investigadora y directora del programa European Power en el think tank European Council for Foreign Relations.

Escenario Macron

La esperada emergencia de las fuerzas antieuropeas a rebufo del éxito de la Liga de Matteo Salvini en Italia podría transformar la próxima legislatura en una batalla continua entre europeístas y antieuropeístas. Ese escenario podría facilitar que Macron, principal abanderado de la causa europea tras sus impactantes discursos en La Sorbona y en Atenas, asumiese un papel protagonista como eje de la respuesta comunitaria al bloque de Salvini, Marine Le Pen y compañía.

Sin embargo, no está nada claro que los antieuropeos vayan a lograr coordinarse para formar un bloque con peso real en el Parlamento. “Vistos desde fuera, estos partidos resultan todos muy parecidos, pero no lo son, y hay muchas tendencias y matices”, subraya Jaume Duch, director general de Comunicación del Parlamento Europeo. Duch ve poco probable que la extrema derecha y los euroescépticos formen un solo grupo unido.

De momento, formaciones como RN, de Le Pen, o Vox, de Santiago Abascal, se reservan todas las cartas. El primer ministro húngaro, Vik­tor Orbán, integrado todavía en el PPE, también oculta su jugada, aunque no se descarta que abandone a los populares si Salvini logra configurar un grupo potente, con poder real dentro de la Eurocámara.

En ese caso, algunas delegaciones nacionales, tanto del bando conservador como del progresista, podrían secundar una respuesta liderada por Macron, lo que podría dar a los liberales su segunda presidencia de la Comisión Europea en 60 años de historia.

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