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Los grandes partidos contienen el auge de los euroescépticos pese al desgaste

Los sondeos prevén un empate de populares y socialistas en los comicios de mayo

La Unión Europea es un puzle que a menudo parece irresoluble, una barroca creación incapaz de dar respuesta a aquella pregunta de Henry Kissinger (“¿cuál es el teléfono de Europa?”). Por ahora no ha conseguido poner en marcha un auténtico Gobierno democrático europeo. Pero está en ello. Las respuestas habituales —una mayor integración política, un verdadero federalismo: más Europa— son todavía conceptos oscuros. Y el diseño institucional sigue pareciendo una singular confederación de Estados con un Ejecutivo de coalición en el que participan todos y no existe oposición, salvo por un Parlamento que no termina de cuajar. La próxima legislatura será esencial; a apenas 100 días de las elecciones más importantes para el proyecto europeo desde su fundación (con permiso de las elecciones alemanas), estas son las principales tendencias, según las últimas encuestas:

Fuentes: Parlamento Europeo y ‘Notre-Europe’ – Instituto Jacques Delors.
Fuentes: Parlamento Europeo y ‘Notre-Europe’ – Instituto Jacques Delors.

»Bipartidismo, pero menos. Las dos grandes familias —populares y socialistas— sumarían, según las últimas proyecciones, en torno al 55% de los votos: lo suficiente para formar una gran coalición. Pero Europa no escapa a esa tendencia general, casi global, relacionada con el declive del bipartidismo: las dos fuerzas engloban ahora el 61% de los escaños en la Eurocámara.

»Empate técnico de los dos grandes. Conservadores y socialdemócratas aparecen empatados en las encuestas. El resultado final es muy difícil de anticipar, entre otros motivos, porque aún no se sabe en qué grupos parlamentarios entrarán algunos partidos. Lo único que parece claro es que no se repetirá la situación actual, en la que los populares sacan a los socialistas una ventaja de 80 escaños.

»Castigo a verdes y liberales. Al margen de los grandes grupos, las próximas elecciones castigarán a verdes y liberales; y servirán de empujón para los dos extremos del arco parlamentario: los que están a la izquierda de los socialistas y los que están a la derecha de los populares. La santa alianza de fuerzas favorables al actual marco europeo (populares, socialistas, liberales y verdes) englobaría el 70% de los escaños. La gran coalición con las dos grandes familias también bastaría para obtener la mayoría; pero no parece posible ni una mayoría de centro-derecha, ni una de centro-izquierda.

»Euroescépticos. Los extremistas de diversos signos subirán, de eso no hay duda. Pero parece muy difícil que conviertan el Parlamento Europeo en una nave ingobernable. Sumando todas las fuerzas euroescépticas de derechas —un cajón de sastre en el que caben grupos tan distintos como los nazis griegos, hasta los soberanistas pasando por los conservadores británicos y polacos— podrían llegar al 20% de los escaños. Este ascenso tendrá efectos políticos por servir de altavoz a fuerzas antieuropeas, pero difícilmente obstaculizará el funcionamiento de las instituciones.