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La promesa electoral sobre ciencia de todos los partidos es “imposible” de cumplir

Los expertos advierten de que los compromisos de campaña sobre I+D+i son irreales y peligrosos

El presidente nacional del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, a su llegada este miércoles al Instituto de Astrofísica de Canarias.
El presidente nacional del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Pablo Casado, a su llegada este miércoles al Instituto de Astrofísica de Canarias. EFE

Esta semana Pablo Casado, candidato del PP a la presidencia del Gobierno, prometió destinar el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) a investigación desarrollo e innovación (I+D+i) si accede a La Moncloa con el fin de convertir a España en la "California de Europa". PSOE, Ciudadanos Podemos también se han comprometido —incluso en el plazo de la próxima legislatura— a ese esfuerzo para que España alcance la media de la UE en este campo.

El objetivo es un viejo conocido de los gobiernos de España en la última década. El plan estatal de investigación 2008-2011 que elaboró el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero fijaba un objetivo del 2% para 2010, pero ese año el dato observado fue del 1,35%. El plan 2013-2016, ya con Mariano Rajoy en La Moncloa, contemplaba un 1,48% para 2016, pero en ese año el dato fue del 1,19%. El actual plan 2017-2020 se plantea llegar al 2% en 2020, pero en 2017, último dato disponible, España está incluso más lejos de Europa que hace una década, en el 1,20%.

“Es un secreto a voces”, opina Aleix Pons, experto en I+D+i de fundación Cotec para la innovación. “A falta de conocer los datos de 2018 y 2019 no es muy aventurado decir que será imposible alcanzar el objetivo del 2% del PIB en 2020”, asegura.

La promesa electoral sobre ciencia de todos los partidos es “imposible” de cumplir

Alcanzar a Europa en este campo durante esta legislatura, en 2023, plantea otro reto titánico. “Para alcanzar el 2% en 2023 sería necesario incrementar la inversión en I+D del conjunto de los agentes económicos en nada menos que 15.576 millones de euros, es decir, duplicar la inversión actual en I+D” señala Pons.

A juzgar por lo sucedido en otros países de nuestro entorno, esa meta no es realista. Por ejemplo, República Checa pasó del 1,17%, en 2005 al 1,97% en 2014, después de nueve años de crecimiento continuado. Eslovenia saltó del 1,3% al 2%, también en una década. China, que en 2001 se encontraba en un volumen de inversión en ciencia respecto al PIB similar al de España, ha rebasado a la UE en este campo, pero le llevó 12 años pasar del nivel en el que estaba España a alcanzar la media europea. De hecho su inversión ya ha sobrepasado a la UE. La propia Unión Europea tardó 20 años en aumentar cinco décimas su inversión en I+D+i hasta llegar al 2%.

"Decir que sería malo un crecimiento tan rápido de la inversión total en I+D es equivalente a advertir de los peligros de la obesidad a un niño desnutrido. Siendo cierto, no procede”, opina Jorge Barrero, director general de la fundación Cotec para la innovación. “Sugerimos compromisos más concretos y centrados como, por ejemplo, el incremento sostenido del presupuesto público de I+D, los capítulos uno a siete de los presupuestos, en un cifra que, al menos, doble el incremento del PIB”, añade.

Algo parecido sucede con las promesas de los partidos de traer de vuelta a España a miles de científicos —10.000 el PSOE o 20.000 Podemos—. “Hay que tener mucho cuidado porque la ciencia no sabe de atajos”, explica Nazario Martín, que representa a 40.000 científicos españoles como presidente de las sociedades científicas. “Si traes de vuelta a científicos te hacen falta también invertir en nuevos laboratorios y en contratos para otro personal. Por eso lo que venimos exigiendo desde Cosce a los gobiernos es una subida del 6% de la inversión pública en investigación durante una década. Al final de esos 10 años esto nos llevaría a invertir lo mismo que en 2009, antes de la crisis. Cualquier objetivo más ambicioso es irreal.”, resalta.

Todos los partidos han prometido también un pacto de Estado por la ciencia que facilite un aumento de la inversión más allá del horizonte de una legislatura. Martín es escéptico. “Para los gobiernos de turno es muy difícil mantener estos compromisos, igual el primer año aumentan la inversión, pero después les es imposible mantenerlos, aunque otros países han sido capaces de hacerlo”.

También es vieja la idea de convertir a España en la California de Europa que maneja Casado, pues ya en 2006 la manejaba Carlos Martínez-Alonso como presidente del CSIC durante el  Gobierno del Socialista Rodríguez Zapatero. La comparación es realmente osada, pues California invertía más del 3% de su PIB en investigación y desarrollo en 1991 y en la actualidad está en un inalcanzable 4,3%.

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