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Pocholo, el verso libre de la familia Franco

Sobrino de Carmen Franco, no reniega de los suyos pero vive a su manera: en un camión en Ibiza y preparando su regreso a la televisión

Pocholo Martínez Bordiú en Madrid a finales de 2017.
Pocholo Martínez Bordiú en Madrid a finales de 2017. GtresOnline

En realidad se llama José María Martínez-Bordiú, pero ya ni él mismo se reconoce en el nombre que le cayó por bautismo, porque él es un verso libre acompañado de una mochila. Lo curioso es que su apodo, convertido ya en seña de identidad, nada tiene que ver con esa energía desenfrenada que lleva décadas desbordándole, sino con que de pequeño encadenaba una enfermedad con otra. Y de estar pocho, Pocholo.

Hasta los que le tienen ganas o prevención, no pueden evitar perdonarle algunas de sus excentricidades porque terminan por hacerles reír. Pero la intensidad de su carácter debe ser de las que exigen una distancia prudente si no se quiere sucumbir a la hiperactividad que desborda por actitud y verborrea. Para muestra la frase elegida por Cuatro para anunciar la séptima edición de Ven a cenar conmigo. Gourmet Edition, programa con el que Pocholo vuelve a la televisión tras años de ausencia: “Fantasía en la cocina, tensión en la sobremesa”. La audiencia está servida. Reencontrarse con el sobrino de Carmen Franco sentado a la mesa con Carmen Lomana (fina, empresaria y colaboradora de televisión), Miriam Saavedra (histriónica y ganadora de la última edición de Gran Hermano Vip) y José Antonio Canales Rivera (torero y sobrino del desaparecido Francisco Rivera Paquirrí), da para echar un rato sin esperar nada de lo que salga de los fogones de cada casa.

La primera sorpresa será ver adónde invita Pocholo a cenar a los comensales cuando le toque ser el anfitrión. Porque el inclasificable Dj, empresario, deportista, aventurero, vive en Ibiza en un camión Pegaso de 30 toneladas. Que para más disloque lleva adosado un vagón de tren de mercancías tuneado por él mismo para acoger un depósito de 1.000 litros de agua, otro de 2.000 de gasoil, placas solares y ocho motos. Así lo describió Pocholo el pasado verano cuando llegó con su inseparable mochila de cuero a visitar a Bertín Osborne para participar en el programa Mi casa es la vuestra.

Hasta aquí el presente. Pero Pocholo, 56 años, tiene una historia al margen de sus mediáticas apariciones en televisión en la primera mitad de los 2000 (Hotel Glam, Aventura en África, Ibiza 06 o 007 SDF Sin Domicilio Fijo). Nació en Madrid aunque su infancia transcurrió junto a sus padres –José María Martínez-Bordiú,abogado jienense, y Clotilde Bassó y Roviralta, ama de casa de origen acaudalado y nacida en Barcelona– y sus cuatro hermanos en Marbella, en la misma casa que después perteneció a Encarna Sánchez y más tarde a Antonio Banderas.

Pocholo Martínez-Bordiú durante la presentación del documental 'Pacha, el arquitecto de la noche', en mayo de 2015.
Pocholo Martínez-Bordiú durante la presentación del documental 'Pacha, el arquitecto de la noche', en mayo de 2015. Cordon Press

Un angelical y sonriente niño rubio de aspecto y un auténtico terremoto de carácter. Cumplió con el servicio militar, entonces obligatorio, en el Ejército del Aire porque se negó a librarse a cambio de que en su pasaporte apareciera la palabra inútil, y al poco de cumplir 18 años su padre le envió a Miami a trabajar en el International Bank of Miami y a estudiar finanzas. Allí vivió seis años, pero en más de una ocasión ha afirmado que en ese tiempo ya se dio cuenta que le divertía más ganar dinero como modelo y practicar deportes que atarse a un despacho. Conoció Ibiza y se liberó de horarios para ganarse la vida en el mundo de la noche. Relaciones públicas, Dj, pequeño empresario… y también XVIII barón de Gotor, un título heredado de su padre, hermano de Cristóbal Martínez-Bordiú esposo de Carmen Franco, la única hija del dictador. “No soy nada de Franco. Respeto a todo el mundo. Pero la familia que tengo es la que hay y siempre hemos estado muy unidos”, le dijo a Bertín Osborne en su programa.

Allí también habló de otro episodio que marcó su vida: la boda con Sonsoles Suárez, hija del primer presidente de la actual democracia española. “Me enamoré locamente de Sonso y nos casamos”. “Sí en esa boda había jaleillo”, afirmó riéndose sobre la prevención de los padres sobre el futuro de la pareja. Y añadió: “El amor a veces se complica por mil motivos, pero nos seguimos queriendo. Nos fuimos a Buenos Aires, salió mal un negoció y acabamos en el campo, cuidando caballos. No había ni luz, el bar más cercano estaba a 50 kilómetros. Yo me quedé cinco años, pero Sonsoles no lo aguantó”.

Ahora regresa a armarla a la tele, a seguir mostrando que su vida es “peculiar”, pero que él está “encantado” con ella. Sigue en Ibiza, trabajando en la discoteca Pachá y pensando en colaborar con sus actuales propietarios para expandir el negocio en Miami. Por cierto, este periódico intentó encontrase con él, pero no concede entrevistas “sin caché de por medio”. Pocholo y su mochila, en estado puro.

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