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La desconocida salud mental de los 30 millones de huérfanos indios

El descontrol del Gobierno sobre miles de centros acogida marca la ignorancia sobre el estado psicológico de millones de menores y las posibles alternativas de adopción

Los 39 niños del Albergue Don Bosco, una de las casas de acogida registradas por los servicios sociales gubernamentales, tienen apoyo psicológico y manutención diaria. Ver fotogalería
Los 39 niños del Albergue Don Bosco, una de las casas de acogida registradas por los servicios sociales gubernamentales, tienen apoyo psicológico y manutención diaria.

La actividad frenética en la casa de acogida no cesa. En una sala, varios niños interpretan una obra de teatro. En otra habitación, atienden un taller de educación en valores. En el patio, decoran puertas, paredes y postes con guirnaldas y globos para celebrar Diwali, el festival de la luz del calendario hindú (equivalente al año nuevo occidental). Los infantes corretean alegres de un lado para otro en el albergue, un refugio de menores en el corazón de la ciudad más poblada y desigual de India: Bombay. Y un oasis para decenas de niños en situación marginal en un país con, al menos, 30 millones de huérfanos.

“Aquí tengo a mi familia y me lo paso muy bien porque juego y aprendo”, cuenta Gokul Sunil Godeshkar en el único momento en que se sienta a charlar y poco antes de salir disparado para divertirse con otros niños, su familia en el albergue Don Bosco. Media hora antes, este torbellino de 11 años se presentó con respeto al visitante y le cogió de la mano para recorrer las dependencias del albergue como el mejor embajador de esta decana institución de acogida que cuenta con centros en una docena de ciudades indias.

“La hiperactividad de un niño se identifica cuando este es incapaz de centrarse y completar tareas sencillas”, explica Tezasvi Chowdary en referencia al inquieto Gokul, quien ha aprendido a controlar sus impulsos después de meses de terapia con la psicóloga. Orientadora de los 38 niños en Don Bosco, Tezasvi cuenta que las sesiones individuales, los talleres en grupo y la ayuda de psicoterapias aún innovadoras en India, como la arteterapia, ayudan a los menores enviados al centro por los servicios sociales tras el abandono familiar.

La hiperactividad es, junto a problemas de comportamiento y baja conducta prosocial, una de las principales trabas emocionales de los huérfanos indios según un estudio publicado en el Indian Journal of Psychological Medicine. Se trata de uno de los pocos ensayos al respecto en el país asiático, donde apenas se ha investigado sobre la salud mental de los menores sin familias. “Tenemos el apoyo de un psiquiatra para casos extremos, pero solo ha habido un niño con dificultades de aprendizaje por motivos neurológicos”, confirma Tezasvi.

Desde el cercano Hospital de Sion, el doctor Nilesh Shah confirma la información de Tezasvi, pero matiza entre los huérfanos de instituciones como Don Bosco y los llamados niños de la calle: “Los niños huérfanos que viven en instituciones no tienen patologías diferentes de las que pueda tener cualquier otro menor. Mientras que la mayor parte de los niños que viven en las calles tienen psicopatologías bien desarrolladas por traumas que experimentan fuera o que motivaron la huída de su hogar”.

La hiperactividad es una de las principales trabas emocionales de los huérfanos indios

El psiquiatra explica que existen diferentes casas de acogida para huérfanos en India: los refugios adscritos al Comité de Bienestar del Niño como Don Bosco, los centros para menores delincuentes y las instituciones privadas no registradas. La disparidad de centros corrobora la ausencia de cifras y estudios estandarizados en relación a la cantidad de niños huérfanos en India y a las instituciones que les acogen.

Existen 29,6 millones de niños sin familias en India y unos 44 millones de indigentes, según Unicef. SOS Aldeas Infantiles sugiere, por su parte, que el número de huérfanos está en torno al 4% del total de la población, lo que supondría alrededor de 50 millones. Estimaciones, seguramente inferiores a la realidad, que aumentarán en el país del mundo con mayor población infantil. Pese a las abultadas cifras, la Fundación Childline, gubernamental, señala que apenas hay medio millón de niños bajo atención institucionalizada.

Descontrol en centros que acogen a millones

El cuidado que reciben los menores del centro Don Bosco es una excepción en el país asiático. “La explotación, la violencia sexual y psicológica, y el abuso en casas de acogida y orfanatos es común”, describía un artículo de Save the Children sobre India publicado en 2017. En junio, por ejemplo, se conoció la violación continuada de 40 niñas en un centro administrado por el Gobierno del Estado de Bihar. El caso dio lugar a una auditoría externa del Instituto de Ciencias Sociales Tata (TISS), cuyo informe final subraya la “enorme preocupación” sobre la situación de las 110 instituciones para menores en esa región.

La falta de supervisión sobre el estado de los menores en India tuvo aun mayor impacto cuando se descubrió la venta de bebés en un hospicio de las Hermanas de la Caridad de Ranchi, capital del Estado de Jharkhand. Desde hace tres años, la congregación católica no está vinculada al nuevo sistema de adopción en India porque permite participar a personas solteras, divorciadas o separadas. Ante este caso de adopciones irregulares y tráfico de niños, el propio Ministerio del Desarrollo de la Mujer y la Infancia admitió ante el Tribunal Supremo que solo un 33% de las casas de acogida están registradas.

No recuerdo a nadie de mi familia. Pero los niños con los que pasé mi infancia también eran huérfanos, así que nunca me he sentido triste

Akash Shirsat, 18 años

Ambos casos ponen de relieve la inoperancia de la Ley del Menor del año 2000, que exigía la identificación y registro de todas las casas de acogida de India. Después de una sentencia del Supremo en 2013, finalmente se inició un estudio gubernamental que finalizó el año pasado. Sin embargo, los datos aun están por analizar por parte del Ministerio del Desarrollo de la Mujer y la Infancia tras 18 años de incumplimiento de la ley.

Existen 5.850 Instituciones para el Cuidado de Niños (CCI) registradas según datos de la Comisión Nacional por la Protección de los Derechos del Niño (NCPCR), pero se estima que existen, al menos, 2.000 más de los que se desconocen sus actividades y el número de niños que los habitan. La ley establece que solo los CCI registrados pueden estar unidos a agencias de adopción, por lo que las autoridades indias no solo se enfrentan al reto de identificar estos centros informales, sino a incluir a las decenas de millones de niños de las calles en instituciones de acogida, ya que ahora apenas medio millón reciben la atención necesaria.

Ignorancia sobre los sistemas de adopción

“Los niños de las calles es una de las imágenes más vistas de India. Los servicios sociales deberían llevarlos a Instituciones para el Cuidado de Niños de cada distrito. Si no se encuentra a sus familias, entonces deberían ser puestos en adopción”, explica Meera Marthi, orientadora de adopciones en la Fundación Familias Felices. Una norma que también se debería aplicar a los 41.000 niños que actualmente se encuentran en cuidados institucionales por orfandad o abandono, y que habrían de ser puestos bajo cuidado tutelar o en adopción.

“No recuerdo qué edad tenía cuando la policía me encontró en la calle y no recuerdo a nadie de mi familia. Pero los niños con los que pasé mi infancia también eran huérfanos, así que nunca me he sentido triste”, cuenta Akash Shirsat, de 18 años, a punto de completar su estancia en Aditya Birla. En las cercanías al aeropuerto, este centro subscrito al Gobierno lleva 40 años acogiendo a huérfanos de Bombay de entre 16 y 18 años a los que ofrece talleres de formación profesional de cara a su emancipación; cuando alcancen la mayoría de edad. Akash es uno de los más de medio centenar de adolescentes que llegaron al centro desde varias instituciones de menores: “Tenía cinco años cuando el supervisor de una institución me dijo que existían familias fuera del centro y que algunos niños también eran adoptados. Pero nunca quise ser adoptado porque un amigo mío regresó a la casa de acogida porque no estaba acostumbrado a su nueva familia adoptiva”.

Sin apenas apoyos psicológicos previos en los centros de acogida, la falta de adaptación de los niños huérfanos a sus familias es tan común como el rechazo de las propios adoptantes en India. Save The Children informa  de que “solo un pequeño número de infantes se dan en adopción a pesar de que decenas de milles necesitan un hogar estable y una familia. Muchos de ellos son rechazados por sus padres [adoptivos] si sufren problemas médicos o si tienen más de dos años”, lo que hace que, según explica la organización, “los niños sean tratados como mercancía que puede ser devuelta”.

El Departamento de Medicina Familiar del Colegio Médico de Pune, ciudad cercana a Bombay, realizó en 2015 un estudio sobre la actitud de parejas estériles ante la adopción que ofrece respuestas al abandono muchos niños indios. Aunque la mayoría de los encuestados sabía de la existencia de la adopción como método para crear una familia, poco más de la mitad estaba dispuesta a considerar esa opción porque querían que su descendencia tuviese sus genes. El estado actual del sistema adoptivo en el país asiático, centrado en las necesidades de los padres y no en la de los niños, dibuja un panorama sombrío para el futuro de los más de 30 millones de niños huérfanos y abandonados en India y su salud mental.

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