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Lago Titicaca, tan antiguo como misterioso

Con una antigüedad de 3 millones de años, el lago navegable a mayor altura del mundo es la frontera natural entre Perú y Bolivia y contiene una riqueza cultural, animal y vegetal inigualables

Lago Titicaca
Vista de la isla Amantani, en la parte peruana del lago Titicaca

El lago Titicaca tiene un origen tan antiguo como misterioso. La pronunciación de su peculiar nombre resulta simpática al otro lado del océano, hasta el punto de que las bromas con la rivalidad entre Perú y Bolivia justifican que, depende de la nacionalidad del que hable, unos se apropian del “titi” y dejan el “caca” para la parte contraria. Sin embargo, mucho más allá del nombre, su historia y la biodiversidad que encierra lo convierten en un ecosistema tan maravilloso como extraño por sus particulares circunstancias.

Situado en el altiplano andino en los Andes centrales, el Titicaca es el lago navegable más alto del mundo con una altitud media de 3.812 metros sobre el nivel del mar, y también el de agua dulce más grande de Sudamérica. De su extensión, 8.562 km², el 56% pertenece a Perú y el 44% a Bolivia, sirviendo de frontera entre ambos territorios. Tiene una antigüedad estimada de 3 millones de años y una profundidad media en 107 metros. La temperatura del agua se sitúa en 13º de media y más de 25 ríos vierten sus aguas en el lago Titicaca.

El 31 de octubre, de hace 40 años, en 1978, se realizó la Declaración del Lago Titicaca como Reserva Nacional a instancias y con la financiación del Gobierno de Perú para conservar sus extraordinarios recursos naturales. La Reserva del Lago Titicaca es un tesoro natural conformado por el lago, los islotes artificiales y las zonas de cultivo. Las aguas del lago captan la radiación solar durante el día y la emiten por la noche, haciendo que el clima no sea tan frío. El lugar físico de la Reserva, dentro del Lago Titicaca, se encuentra en las inmediaciones de las provincias peruanas de Puno y Huancané.

AL LAGO TITICACA EN UN TREN ALUCINATE

En los últimos años, la Reserva Nacional del Titicaca ha podido identificar 116 especies de fauna vertebrada, entre las que hay 15 mamíferos, 87 aves, 4 reptiles y 4 anfibios, además de peces óseos correspondiente al género ‘Orestias’ y 2 especies correspondiente al género ‘Trychomicterus’. Animales como la rana del lago Titicaca, cuya piel holgada le permite respirar bajo la superficie del lago, o la esponja Balliviana, que ha vivido allí durante 7.000 años, son algunas de las especies autóctonas que destacan, aunque también es fácil observar conejillos de indias silvestres, la vizcacha (un roedor parecido a la chinchilla), lobos, llamas, alpacas y zorros andinos. La fauna de invertebrados, por su parte, aunque aún no es bien conocida, también es extremadamente rica en el lago.

Lago Titicaca, tan antiguo como misterioso

El Titicaca fue poblado por numerosas culturas andinas, incluidas los purakas, los tiwanakus y los incas, de ahí que se hable de él como cuna de las antiguas civilizaciones de Perú. La presencia de algunas de estas civilizaciones, especialmente los incas, se puede constatar en el lago gracias a las ruinas existentes, entre las que se encuentra un misterioso templo submarino que se cree que tiene entre 1.000 y 1.500 años de antigüedad y que ha dado pie a todo tipo de misterios sobre la creación de la humanidad.

De lo que no cabe ninguna duda es que el lago Titicaca es considerado un lugar sagrado por los incas, que lo incluyen en la creación de su civilización a partir de que el dios Con Tiki Viracocha emergió del lago llevando a algunos humanos con él. Después de ese momento, ordenó que el sol (Inti), la luna (Mama Killa) y las estrellas se levantaran, y Viracocha creó más seres humanos de piedra y luego les dijo que poblaran el mundo. Los incas, por tanto, creían que el lago Titicaca era su lugar de origen, y que al morir sus espíritus volverían al lago.

El lago Titicaca contiene numerosas islas, algunas de las cuales juegan un papel importante en la mitología inca. La Isla del Sol, por ejemplo, se relaciona con el hogar del dios del sol inca, Inti. Además, este es el lugar de nacimiento, según una leyenda inca, de Manco Capac, el fundador de la primera dinastía inca, que fue criado desde las profundidades del lago Titicaca por Inti y después, junto a sus hermanos, fue enviado a la tierra por el dios sol emergiendo del lago. La leyenda también explica que Manco Capac llevaba un bastón de oro y recibió instrucciones de construir un Templo del Sol en el lugar donde el bastón se hundiera en la tierra, así que, utilizando cuevas subterráneas, los hermanos viajaron a Cusco, donde construyeron un templo en honor a su padre, Inti.

La leyenda popular sobre la creación del lago habla de que la población vivía felizmente en lo que era un valle de tierra fértil. Los dioses de las montañas, los Apus, solo prohibieron una cosa: que los humanos subieran a la cima de las montañas porque allí ardía el fuego sagrado. Pero el diablo también vivía en esas tierras y, ante tanta felicidad, tentó a los hombres para que subieran a la cima de las montañas. Cuando eso ocurrió, tal fue la furia de los Apus que liberaron a los Cougars, que devoraron a la población, excepto a una pareja.

Ante esta situación, el Dios Sol, Inti, lloró durante 40 días y 40 noches, formando así el lago Titicaca. Cuando el sol volvió, la pareja, que huyó en un bote, vio que los pumas que había en el lugar se habían convertido en piedra, lo que da pie a la posible etimología del nombre del lago: Titi, que significa gato o puma, y kaka, piedra, forman el nombre local que se le da.

Y es que, curiosamente, la forma del lago vista desde el espacio recuerda precisamente a la caza de un puma. Otros apuntan el origen de su nombre al de la isla Intikjarka, que deriva del idioma aymara y quechua. Pero las leyendas no solo se refieren a su nombre, por lo que se dice que el Lago Titicaca tiene ciudades con mucho oro y plata, o sirenas vivas en el agua que atraen la muerte con su canto.

Lo que sí han encontrado los arqueólogos a 30 metros de profundidad es las ruinas de un antiguo templo preinca de dimensiones tan grandes como un campo de fútbol, una terraza para cultivos, un camino y un muro de 800 metros de largo. Estos descubrimientos han sido atribuidos a los indígenas Tiwanaku.

La Reserva Nacional Titicaca también apoya la antigua civilización de los uros, que viven en islas flotantes hechas con una especie de caña que se denomina totora, que es como también llaman a las embarcaciones construidas con ellas. Los uros se mudaron a estas islas cuando los incas se expandieron a sus tierras y aún viven y pescan allí, haciendo uso de esta especie de flora como alimento para el ganado, para construir embarcaciones y techos, como combustible y también con un uso medicinal y artesanal. De la presencia de la totora depende la calidad de vida de los habitantes, que también favorece el equilibrio de ecosistemas y poblaciones silvestres.

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