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Salud en las manos de ciegos nigerinos

Níger inaugura su primera sala de fisioterapia autogestionada por personas con discapacidad visual

Dos de los fisioterapeutas del proyecto, el día de la inauguración de la sala, en Níger.
Dos de los fisioterapeutas del proyecto, el día de la inauguración de la sala, en Níger.

Tiene tres estancias y una zona para la recepción y espera de pacientes. Está equipada con camillas médicas y material especializado de fisioterapia. En ella, cuatro fisioterapeutas titulados con más de cinco años de experiencia profesional ofrecerán servicio para atender diferentes enfermedades. También realizarán masajes deportivos. No cabe duda de que se trata de una sala profesional, sin embargo, su peculiaridad es que los trabajadores son personas con discapacidad visual que autogestionan las premisas en una iniciativa pionera en el país.

Después de meses de preparación y formación, por fin, el pasado 15 de octubre, abría sus puertas en Niamey, la capital de Níger, esta iniciativa que lleva por nombre Kambara Bani (Su salud en nuestras manos, en djerma) y que depende de la Unión Nacional de Ciegos de Níger (UNAN), que ayudará en la gestión del centro, y la ONG nigerina Diko. El objetivo es facilitar la inserción laboral de jóvenes con  discapacidad visual mediante el refuerzo del asociacionismo. Innovar y emprender son los sellos de esta iniciativa que ya ha despertado el interés en países vecinos como Benín o Burkina Faso.

Este proyecto nació en 2015, en un encuentro entre la cooperante española Helen Pardo que había trabajado anteriormente en Níger y Siddo Oumarou, fisioterapeuta, secretario general de la UNAN y actual presidente de la Federación de Personas Discapacitadas de Níger (FNPDN). El objetivo de esa reunión era intercambiar impresiones sobre las dificultades de las personas con discapacidad visual para incorporarse al mercado laboral y tener condiciones de vida dignas en Níger.

En ella, Oumarou solicitó apoyo para entrar en contacto con la Escuela universitaria de fisioterapia de la ONCE con el fin de que fisioterapeutas nigerinos con discapacidad visual recibieran formación especializada y asesoramiento técnico. Así se evitaba que estas personas tuvieran que desplazarse a Marruecos, Túnez o Francia, como se ven obligados a hacer los nigerinos que desean realizar estudios de postgrado.

La iniciativa ha despertado el interés en países vecinos como Benín o Burkina Faso

La Escuela universitaria propuso a la fisioterapeuta tinerfeña Yaiza López para llevar adelante esta labor. Ella, con discapacidad visual, se ha encargado de formar a los cuatro jóvenes con que ya trabajan en el proyecto en los dos viajes realizados a terreno entre enero y junio de este año. A pesar de que estas personas ya contaban con estudios básicos de fisioterapia, en la práctica prestaban sus servicios en diversos hospitales del país como voluntarios, por lo que solo percibían algún tipo de remuneración cuando los pacientes solicitaban sus servicios a domicilio.

De ahí que, desde un primer momento, el proyecto contemplase la apertura de un espacio donde las personas necesitadas de sesiones de fisioterapia o masajes pudieran acudir. Un espacio asociativo donde pudieran apoyarse profesionalmente los fisioterapeutas. Al final, la Dirección del Estadio General Seyni Kountché cedió un espacio dentro de sus instalaciones aunque fue preciso reformarlo al no contar con las condiciones necesarias ni con instalación eléctrica. Ahí comenzó un segundo reto, encontrar financiación para el acondicionamiento de la sala. Decenas de nigerinos han participado en el proyecto con aportaciones materiales o prestaciones de servicios. Músicos, fotógrafos, gestores, o realizadores audiovisuales son solo algunos ejemplos del apoyo recibido que ha permitido avanzar a esta iniciativa pionera en África del Oeste.

Este proyecto es una salida laboral para las personas con discapacidad visual, una alternativa a la mendicidad

La sala se encuentra en uno de los puntos neurálgicos de la capital en la que se sitúan sedes administrativas y deportivas como el Palacio de los Deportes o la Academia de artes marciales y donde cada tarde, cientos de personas caminan y practican el patinaje, el aerobic o el taewkondo. Esto pronostica un buen éxito y augura gran aceptación a la iniciativa, que desde el primer día de su apertura, cuenta ya con reservas. Los precios oscilan entre los 6.000 francos CFA (9 euros) para el tratamiento de las enfermedades y 10.000 francos CFA (15 euros) en el caso del masaje deportivo. La organización del proyecto espera que pronto se asocien diferentes compañías aseguradoras y empresas públicas nigerinas, con el fin de hacer más accesibles estos servicios médicos a sus trabajadores, y garantizar la sostenibilidad de la sala.

“Queremos que los servicios ofrecidos se diferencien en dos cosas: en la calidad de los tratamientos, que destaquen por las técnicas y conocimientos en muchas enfermedades, y al mismo tiempo formar e implicar a otros fisioterapeutas para abarcar otras especialidades”, afirma López.

Además de las prestaciones ofrecidas, “este proyecto es una salida laboral para las personas con discapacidad visual, una alternativa a la mendicidad”, afirma López. Y es que en un país como Níger, a muchas de estas personas no les queda otra alternativa que mendigar. La mayoría de ellas vive en zonas rurales y tiene muchas dificultades para incorporarse al mundo laboral. Esta es una realidad que gracias a iniciativas como esta empieza a cambiar poco a poco.

Como parte de este proyecto, la UNAN desea promover el voluntariado entre personas con discapacidad para que gente como Yaiza, pueda intercambiar experiencias y conocimientos con los profesionales nigerinos.


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