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El vale de la confianza en Mozambique

El fiado de las cuentas y la reciprocidad de favores permiten subsistir a familias del país

Un cuaderno de notas en una barraca de Isla de Mozambique.
Un cuaderno de notas en una barraca de Isla de Mozambique.
Isla de Mozambique

Después de muchos años en Mozambique, llegué a ver de cerca a personas como Ancha, una trabajadora en una casa particular, casada, con 27 años, dos hijos y más familiares a su cargo. Vivía solo con lo que equivaldría a 80 euros al mes. Eso significaba no tener dinero nunca y que además no bastara realmente para sobrevivir durante 30 días. Pero personas como ella utilizan varias formas de subsistencia en el país, como el sistema de vales, basado en el fiado y la confianza entre el vendedor y el cliente.

Cuando llega el salario, Ancha tiene que pagar todas las deudas del mes anterior, así que apenas se queda con nada para los siguientes días. Un círculo vicioso del cual es muy difícil salir y una de las razones por que no se puede escapar de la pobreza. En respuesta a esta dinámica, una de las formas que adoptan las personas con salarios muy bajos es el sistema de vale, basado en la confianza. Es un método muy simple que permite a las personas poder comer algo cada día.

Los vales se hacen en su mayoría en las tiendas de alimentos, y algo menos en los mercados; probablemente porque en las tiendas los productos son siempre los mismos y es un lugar y espacio definido; mientras que en los mercados es más caótico y la probabilidad de poder olvidar quién te debe dinero o a quien tienes que devolvérselo es más alta. Nadie en el mercado tiene tampoco un cuaderno para apuntar a los deudores, en las tiendas es más fácil.

Como se puede leer en Antropología de la Deuda, de Magdalena Villareal, “la deuda involucra diferentes generaciones: desde los ancianos hasta los menores de edad”. Por eso, para poder sobrevivir con tan poca financiación, hay que organizarse bien, como lo hace la señora Ancha. Ella gasta lo mínimo y puede alimentar a toda la familia, cada día.

Para ahorrar dinero en comida hay quien hace solo una comida más abundante al día. Otros van ingiriendo pequeñas cantidades para no tener mucho tiempo la barriga vacía

Hay dos métodos principales para ahorrar dinero en comida; el primero es comer pan y fritos de desayuno, y hacer solamente una comida abundante y nutritiva por día. Puede ser el almuerzo o la cena. Otros se organizan el día ingiriendo pequeñas cantidades para no tener por mucho tiempo la barriga vacía. Hacen un desayuno alrededor de las 11.00 con huevos y pan, para luego almorzar sobre las 16.30. Algunos pueden permitirse pan y té en la cena para toda la familia y eliminan así el hambre de la noche.

Los que cuentan con un círculo mayor de relaciones no sufren tanto esta pobreza. Siempre pueden pedir dinero a los amigos. Por ejemplo, el señor Abdul, trabaja en un hotel, tiene 30 años, y tres hijos, y ofrece comida a otras personas. Si un día Abdul necesita dinero para comprar la comida del almuerzo o la recarga del móvil, o para tomarse una cerveza o poner gasolina en la moto, puede encontrar el favor de vuelta en ese vecino al que alimentó. Eso crea un círculo de reciprocidad que si el señor Abdul cuida bien, dando y devolviendo con regularidad, no se rompe nunca.

Los que cuentan con un círculo mayor de relaciones no sufren tanto esta pobreza

En esa dinámica, si en alguna ocasión no puedes ofrecer un favor no supone un problema. Pero si rechazas ayudar cada vez que te lo solicitan, el entorno comenzará a sospechar de que se está mintiendo, por lo que puedes quedar cada vez más afuera del círculo, o tendrás más dificultad en recibir ayuda en el futuro, tanto de esa persona como de sus allegados.

Otro de los aspectos destacados es que las cantidades que suponen cada ayuda no tienen que ser proporcionales. Lo que pides no tiene que ser la misma cantidad de lo que te ofrecieron y al revés, porque si hay confianza, se va ampliando tu posibilidad de recibir en el futuro de esa persona y al revés, nunca se considera una ofensa.

Kyra Castello es italiana, graduada en Antropología Social y Cultural en Barcelona. Su tesis versa sobre la cultura de la isla de Mozambique, donde reside.

El blog África No Es Un País no se hace responsable ni comparte siempre las opiniones de los autores.

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