Así veranean los amish, una comunidad de granjeros estadounidenses

Al caer la noche, las heladerías son unos de los lugares más concurridos para los amish y menonitas que visitan Pinecraft, en Florida.
Al caer la noche, las heladerías son unos de los lugares más concurridos para los amish y menonitas que visitan Pinecraft, en Florida.Dina Litovsky

Era pleno invierno, el mes de febrero, cuando Dina Litovsky recibió el encargo de fotografiar las vacaciones de varias comunidades amish y menonitas. Pero en Pinecraft (Sarasota, Florida, EE UU), el sol brillaba con la suficiente intensidad para alegrar los días de asueto de los miembros de estos grupos etnorreligiosos protestantes que escapaban de las gélidas temperaturas de otros enclaves de Norteamérica.

DE NOVIEMBRE a abril, la estación de autobuses de Pinecraft (Florida, EE UU) se convierte en uno de los espacios más transitados del lugar. El mayor porcentaje de los pasajeros son amish, pero también abundan los menonitas. Dependiendo de su lugar de procedencia, el viaje suele durar entre 15 y 18 horas. Para algunos supone el único periodo del año en el que se relacionan con gente ajena a su congregación. Las reglas no son las mismas para las distintas comunidades amish, pero para todos suponen días de relax; cambian sus caballos y calesas por bicicletas, practican juegos al aire libre y descansan en las playas sin despojarse de sus largos vestidos monocromos. Algunos utilizan teléfonos móviles distanciándose de códigos de conducta que reniegan de la dependencia tecnológica. Otros incluso se dejan retratar, pasando por alto una tradición que considera la fotografía como una manifestación de la vanidad personal, contrario a su deseo de ser recordados por las vidas humildes y ejemplarizantes que vivieron. 

Texto de Gloria Crespo Maclennan
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