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El museo de los fracasos sentimentales

fracasos sentimentales

Las rupturas sentimentales y los fiascos profesionales se convierten en carne de museo

Hay quién decide buscar la belleza en el dolor que produce el desamor, porque si hay algo que todo ser humano ha experimentado, es la herida de una relación cuando se rompe. Es la vulnerabilidad, por un lado, y la empatía, por otro, lo que nos une a unos con otros siendo la fragilidad de las relaciones y la temporalidad de cada experiencia que vivimos, el denominador común. Eso pensaban los artistas croatas Olinka Vistica y Drazen Grubisci cuando al romper, después de cuatro años de relación sentimental, fundaron en 2006 el Museum of Broken Relationships (Museo de las Relaciones Rotas).

Se trata de un lugar muy peculiar, catártico, lo que le valió en 2011 el Premio Kenneth Hudson al museo más innovador. Se basa en el arte conceptual: desde el anonimato los participantes donan un objeto personal vinculado a una historia de amor personal terminada, junto con un texto en el que explican la simbología del artefacto. A diferencia de un espacio artístico convencional, la obra aquí está cargada de emociones. Las piezas están además en constante renovación. Una parte del proyecto es interactiva y los visitantes pueden donar sus objetos y compartir sus historias en un espacio íntimo denominado “Confesional”. La colección itinerante ha recorrido Argentina, Bosnia y Herzegovina, Alemania, Filipinas, Serbia, Eslovenia, Singapur, Sudáfrica, Inglaterra y Turquía. El éxito llevó a abrir hace dos años una nueva sede del museo en Los Ángeles. Allí pueden contemplarse desde muestras de vello púbico hasta un frasco lleno de lágrimas o los pechos de silicona que una mujer se había implantado para agradar a su examante, pasando por un frasco de perfume masculino a punto de acabarse, que es lo único que una mujer conserva de su marido, que murió a causa del cáncer. Cada objeto tiene una historia, una vida.

 Esta iniciativa ha impulsado muchas otras en la misma línea, que buscan aprender de los errores. Por ejemplo, el Museum of Failure (Museo del Fracaso) creado por el psicólogo Samuel West. Una galería pop-up, que abrió en Suecia en julio del 2017 y que ahora visita Los Angeles. Aquí se exponen 80 productos y servicios convertidos en grandes pifias: desde las gafas de Google hasta el dispositivo Apple Newton o el perfume Harley-Davidson. Lejos de mostrarlos como una experiencia negativa, son utilizados como lecciones de aprendizaje, como un primer paso hacia la innovación y el posterior éxito: lo que sale mal ya no se oculta; no solo se comparte, sino que se celebra.

 También se celebra, de un tiempo a esta parte, el divorcio. Aún retumba la sonada iniciativa del cantante Jack White (líder de los White Stripes) cuando organizó en 2011 junto con su mujer de por entonces, Karen Elson, una fiesta por todo lo alto en honor a los seis años que habían vivido juntos y a su inminente divorcio.

Cada vez son más lo que invierten en ese día más dinero que el que gastaron en su despedida de soltero. Y no solo en Occidente. Según Arab News, este tipo de celebraciones son tendencia en Arabia Saudí: las mujeres invitan allí a sus familiares a un resort donde se organiza un banquete con tarta incluida. Para los que busquen trabajo con futuro, la nueva especialidad es la fotografía y organización de fiestas de ruptura.

 

 

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