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“Al principio, costaba que los albañiles me hicieran caso”

La arquitecta Elena Carrillo se dedica a formar a mujeres en Centroamérica sobre construcción de cocinas seguras en el hogar. Acaba de ganar un premio que le permitirá financiar futuros proyectos

La arquitecta Elena Carrillo, recientemente premiada por sus proyectos sociales en Centroamérica.
La arquitecta Elena Carrillo, recientemente premiada por sus proyectos sociales en Centroamérica.

El objetivo de la arquitecta Elena Carrillo (Albacete, 1987) es disipar los malos humos de las casas de cientos de hogares en Centroamérica. Cada año más de cuatro millones de personas mueren prematuramente por enfermedades causadas por la contaminación del humo de las cocinas (OMS). La mayoría, mujeres. "Es algo que se puede solucionar tan fácilmente...", apunta.

La solución es sencilla, la aplicación lleva más tiempo. Para comenzar a ponerla en marcha creó en Nicaragua el proyecto Mujeres de Arcilla, con el que forma a mujeres en materia de construcción y uso eficiente y seguro de sus hogares. Lo hace con el Colectivo Zompopo, que fundó junto a dos compañeros (otro arquitecto y una socióloga) en 2012. El equipo trabaja con pequeños grupos de familias, a las que instruye sobre cómo construir nuevas cocinas con fogones mejorados utilizando materiales locales. La mujer está siempre en el centro de este proceso. Al final de la construcción ellas mismas diseñan la decoración. Carillo acaba de obtener el premio Tierra de Mujeres, que cada año concede la empresa francesa Yves Rocher, y asegura que usará el dinero para poner en marcha nuevas iniciativas.

"Primero ven las herramientas, y como en su cabeza todo el proceso de obra está muy masculinizado, te dicen que ellas no pueden hacer eso. No es solo cuestión de mejorar los fogones, es también un proyecto para darles confianza", detalla. Aunque pueda parecer un trabajo puramente manual, hasta llegar a la fase de construcción hay que atravesar muchas etapas. "Para mí, esto también es una formación, aprendes cómo hay que hacer una entrevista, a respetar los tiempos, los momentos... La clave está en llegar con humildad, no en plan 'os voy a enseñar cómo tenéis que hacerlo". El equipo implica a todos los miembros de la familia para que se asuma como algo colectivo, ya que muchas veces se han encontrado con un marido reticente. "Cuando después les preguntamos qué es lo que más les ha gustado de la experiencia, ellas nos cuentan que ha sido precisamente estar con otras mujeres, compartir ese espacio de trabajo les llena", señala.

Las mismas barreras a las que se enfrentan las locales, las ha sufrido ella. Desde bromas machistas en los cursos, hasta que la pongan en duda en la ejecución de los proyectos: "Al principio me costaba que los albañiles me hicieran caso. Cuando llegaba el momento de la toma de decisiones miraban a mi pareja (su compañero arquitecto en el colectivo) y buscaban en él la confirmación de la orden que acababa de dar".

Primero ven las herramientas, y como en su cabeza todo el proceso de obra está muy masculinizado, te dicen que ellas no pueden hacer eso

Carrillo pasó el año final de carrera en Brasil y ahí fue donde empezó a encontrar respuestas a los interrogantes que la habían acompañado siempre: "Desde pequeña no me encajaba la repartición del mundo. Sabía que quería aplicar a mi profesión esa parte social". Más adelante, desarrolló algunas iniciativas en México y decidió que quería llevar a cabo su labor en Centroamérica. Durante estos años ha seguido formándose en bioconstrucción para aplicar sus conocimientos a iniciativas sobre el terreno, como ha hecho en Mujeres de Arcilla. La sostenibilidad y la perspectiva de género son sus dos pilares. "Lo nuestro es la construcción igualitaria", asegura. Uno de sus referentes es la arquitecta chilena Joan McDonald, cuya carrera se ha centrado en mejorar la calidad de vida de los millones de personas que viven en tugurios y barriadas en todo el mundo.

Tras un pequeño alto en el camino para recoger el galardón, Carrillo tiene previsto viajar a Francia para hacer un nuevo curso y volver a Latinoamérica. "Mucha gente me preguntó en su momento si me iba por la crisis. No. Me fui porque quería hacer una arquitectura diferente".

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