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Aminata vuelve a brillar en Gandiol

Senegal inaugura el centro cultural que lleva el nombre de la fallecida arquitecta Nerea Pérez-Arrospide

Centro cultural Sunu Xarit Aminata, en Gandiol. Ampliar foto
Centro cultural Sunu Xarit Aminata, en Gandiol.
Gandiol (Senegal)

El rítmico sonido de los tambores de Bidew Bou Bess se extiende por la noche de Gandiol y retumba en las casas y en las dunas de arena. Es la noche de Fin de Año y cientos de jóvenes saltan brazos en alto coreando las canciones de este grupo senegalés. El centro cultural Sunu Xarit Aminata, recién inaugurado, echa a andar quizás como lo soñó un día la arquitecta vasca Nerea Pérez-Arrospide, de quien ha recibido su nombre senegalés, Aminata: efervescente, lleno de vida, abierto a la comunidad. No estaba allí para verlo, un accidente de tráfico se la llevó, pero fue la gran protagonista. El espacio que ella y su amigo Mamadou Dia empezaron a alumbrar en 2013 se ha convertido en una flamante realidad.

Fue un fin de semana intenso en el barrio gandiolés de Pilot Barre que acogió la segunda edición del Festival Taaru Gandiol. El viernes, los pintores aún daban los últimos retoques a las letras de colores que adornan la entrada del espacio Hahatay, mientras decenas de chiquillos revoloteaban entre las sillas situadas bajo dos enormes carpas. Sobre el escenario, jóvenes del barrio iban calentando el ambiente y a pie de arena un grupo de mujeres mostraba lo mejor de su producción local, desde zumo de bissap o baobab hasta preparados “que lo curan todo” a base de plantas medicinales. Los visitantes, entre ellos un nutrido grupo de españoles, curioseaban entre los edificios y disfrutaban del arte de los pintores locales Iba Ndiaye y Zeus.

El centro incluye una sala polivalente, una biblioteca, una radio comunitaria y una oficina para administración

El centro Sunu Xarit Aminata se compone de tres originales construcciones de ladrillo recubiertas de adobe y techos de paja que recuerdan la manera tradicional. Salpicados aquí y allá de dibujos idénticos a los que lucen los cayucos que salen a pescar desde las playas próximas, incluye una sala polivalente, una biblioteca, una radio comunitaria y una oficina para administración. Además, se ha reservado un amplio espacio para proyecciones audiovisuales al aire libre. Pretende ser un polo de intercambio cultural y aprendizaje, pero también un espacio para el desarrollo de la comunidad.

El viernes 29 de diciembre, el cantante senegalés Saliou Sarr, miembro de una conocida saga de comprometidos hermanos senegaleses y conocido como Alibeta, dejaba su particular sello afro-jazz con un primer concierto intimista, pausado, que se llenó de voces sorprendentes. Todo estaba listo para la inauguración oficial, que tuvo lugar el sábado por la mañana en presencia de las autoridades locales, jefes comunitarios y religiosos y representantes de organismos culturales de Saint Louis, región a la que pertenece este pueblo de pescadores. Tras los saludos y agradecimientos habituales y el rezo del imam, llegó el turno de los auténticos protagonistas.

Ainhoa Pérez-Arrospide y Mamadou Dia, en primer plano, durante la inauguración del centro cultural el pasado 30 de diciembre, en Gandiol.
Ainhoa Pérez-Arrospide y Mamadou Dia, en primer plano, durante la inauguración del centro cultural el pasado 30 de diciembre, en Gandiol.

Mamadou Dia estaba exultante. En 2006, como tantos otros, este joven gandiolés llegaba a la isla de La Gomera en cayuco en lo que fue el comienzo de una larga travesía que le llevó a Murcia y que narró en su conocido libro 3.052. Persiguiendo un sueño. Sin embargo, el aventurero decidió volver. Consciente de que “la emigración no es la solución” decidió poner en marcha un proyecto de desarrollo en su propio pueblo con un especial acento en la educación. Por eso, con la ayuda de voluntarios que viajan desde España y con el trabajo de los gandioleses, agrupados en torno a la asociación Hahatay, sonrisas de Gandiol, levantó una guardería con botellas de plástico y apoyó a las mujeres del pueblo con una pequeña explotación de pollos y un espacio para procesar el pescado.

"Ya lo tenemos, ahora hay que llenarlo de vida y actividades”, dice Ainhoa Pérez-Arrospide en la inauguración

Hasta que el camino de Dia se cruzó con el de Nerea Pérez-Arrospide Navallas, una joven arquitecta vasca que había llegado a Senegal para trabajar con una ONG. Ambos diseñaron los primeros planos de un centro cultural para Gandiol y soñaron juntos el comienzo de las obras. Sin embargo, Pérez-Arrospide fallecía en septiembre de 2015 a consecuencia de un accidente de tráfico y el proyecto quedaba en el aire. Fue en su funeral en Bilbao donde sus familiares y amigos decidieron hacer suyo el proyecto de la joven y buscar los fondos necesarios para la construcción del centro cultural que, al final, fue bautizado con el nombre senegalés de la joven, Sunu Xarit Aminata, que significa nuestra amiga Aminata.

Dos años y 80.000 euros después conseguidos gracias al tesón de decenas de personas encabezadas por Periko, Elena y Ainhoa, padres y hermana de Nerea, el reto ahora es dar sentido y animación a tanto esfuerzo colectivo. “Ya lo tenemos, ahora hay que llenarlo de vida y actividades”, dijo Ainhoa Pérez-Arrospide durante la inauguración, quien, emocionada, no pudo contener las lágrimas cuando se descubrió la placa en honor a su hermana.

Plano de los edificios del centro cultural Aminata, en Gandiol.
Plano de los edificios del centro cultural Aminata, en Gandiol.

Luego, teatro, danza, desfile de moda, fútbol, baloncesto y hasta un espectáculo de simb (falsos leones) que sirvieron de preámbulo al concierto de Fin de Año del grupo Bidew Bou Bess (la nueva estrella que nace de la oscuridad, en wolof, la lengua nacional). Como los raperos senegaleses, el centro cultural Sunu Xarit Aminata, que en estos días acoge un primer encuentro de promotores culturales y mediios de comunicación comunitarios, brilla en los días y las noches de Gandiol como muestra de que no hay accidente que pueda con el poder de una buena idea.

Libros en uno de los edificios del centro cultural Aminata, en Gandiol. ampliar foto
Libros en uno de los edificios del centro cultural Aminata, en Gandiol.

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