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El desamor epistolar entre Irán y Estados Unidos

El general Soleimani, de los Pasdarán, se niega a abrir una carta del director de la CIA

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán Mohammad Bagheri, el primer vicepresidente iraní Ishak Cihangiri, el presidente iraní Hassan Rouhani y el general de división Qasem Soleimani.
El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán Mohammad Bagheri, el primer vicepresidente iraní Ishak Cihangiri, el presidente iraní Hassan Rouhani y el general de división Qasem Soleimani.

Irán y EE UU no se entienden ni siquiera por carta. Después de casi cuatro décadas sin relaciones diplomáticas, ni siquiera el acuerdo nuclear alcanzado durante el mandato de Barack Obama ha servido para romper el hielo. Al contrario, su sucesor, Donald Trump, lleva un año tratando de cargarse ese pacto. Sin embargo, la idea de una relación epistolar con el régimen de los ayatolás parece haber sobrevivido en el nuevo equipo estadounidense.

A principios de este mes se supo que Mike Pompeo, el director de la CIA, había enviado una carta nada menos que al general Qasem Soleimani, jefe de la Fuerza Qods, encargada de las operaciones exteriores de la Guardia Revolucionaria, el Ejército ideológico de la República Islámica, también conocido como Pasdarán. Obama abrió ese camino con las misivas que envió al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, en 2009 y 2012. Aunque no hubo noticia de que el clérigo respondiera, quien sí lo hizo al año siguiente fue el presidente Hasan Rohaní, en un gesto que permitió entender que el acuerdo nuclear tenía el respaldo de Jamenei.

Pompeo no ha tenido tanta suerte. Un oficial de alto rango iraní reveló a primeros de mes que el general Soleimani había recibido una carta del jefe de la CIA a través de uno de sus intermediarios en la zona. “Nuestro comandante se negó a recibir la carta porque no tenemos nada de qué hablar”, explicó el portavoz.

Poco después, el propio Pompeo confirmaba el asunto. “Envié una nota. La envié porque [SOLEIMANI]había dado a entender que fuerzas bajo su control podrían amenazar los intereses de EE UU en Irak”, declaró. “Se negó a abrir la carta; si les digo la verdad, no me ha partido el corazón”, añadió.

Pompeo, que se opuso en su día al acuerdo nuclear, admitió sin embargo en ese foro que Irán respeta técnicamente el pacto, por el que limitó su programa atómico a cambio del levantamiento de sanciones. La suspensión de estas por parte de EE UU vuelve a estar en el aire después de que el Congreso haya devuelto a la Casa Blanca la decisión.

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