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El robo de teléfonos, cuestión de Estado en América Latina

18 países de la región se reunen en Colombia para abordar los principales problemas de seguridad y buscar soluciones

Latinoamérica es uno de los lugares sin guerra más peligrosos del planeta. Las 10 ciudades más inseguras del mundo están en la región. Lo dicen las estadísticas de homicidios, pero no solo ellas. Hay otros crímenes cotidianos que tienen atemorizada a buena parte de la población. Seguramente el más frecuente es el robo del teléfono móvil —más de la mitad de los usuarios lo han sufrido, que en América Latina tiene un agravante: en la mayoría de las ocasiones implica violencia.

Y no es solo cosa de rateros. “El robo de celulares es una mafia que tiene tentáculos internacionales”, ha asegurado este lunes 27 el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. 18 países de la región están reunidos en el país en la novena Semana de la Seguridad, un encuentro que promueve el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para que los Gobiernos compartan experiencias y estrategias en protección de la ciudadanía.

Más allá del daño físico y psicológico que la inseguridad les supone a los latinoamericanos, la delincuencia es un enorme lastre al desarrollo. El BID calcula que sus países pierden entre 2,5 y 3,5 puntos de Producto Interior Bruto (PIB) cada año por su culpa. Además, los Estados tienen que dedicar un promedio de un 4,5% de su riqueza a la seguridad, detrayendo estos recursos de otras inversiones. En los países en desarrollo la cifra baja hasta el 1,5%. “Es un problema económico y, sobre todo, de derechos humanos”, ha dicho Rafael de la Cruz, representante del BID en Colombia.

Más allá del daño físico y psicológico que la inseguridad les supone a los ciudadanos latinoamericanos, la delincuencia es un enorme lastre al desarrollo

Esta semana de reuniones entre ministros y altos cargos tendrá el lema Legitimidad y confianza: retos para la consolidación de la política pública de la seguridad ciudadana y la justicia. Como explicó Nathalie Alvarado, coordinadora del área de seguridad ciudadana del BID, en Latinoamérica existe una gran desconfianza en las instituciones: “Si una víctima encuentra en el mecanismo de la denuncia un instrumento claro para detectar y judicializar a los delincuentes, se reestablecerá esta confianza”. Según la especialista, el encuentro tratará de responder a tres grandes cuestiones: qué políticas se están implementando, cuáles son sus características y qué reformas innovadoras están surgiendo.

“Se trata de buscar experiencias y soluciones para problemas concretos”, ha añadido De la Cruz. En el caso de los robos de celulares, que mueven más de medio millón de dólares diarios en la región, según datos de Interpol, el representante del BID puso el ejemplo de una estrategia que se ha mostrado exitosa en varios países denominada delivery unit, que se basa en crear equipos dedicados al monitoreo intensivo de un asunto para corregir y ajustar acciones cuando no se consiguen los resultados deseados. Una de las grandes asignaturas pendientes en materia de seguridad en Latinoamérica es precisamente mejorar las estadísticas para conocer mejor el problema, según explicaba Alvarado.

Los encuentros de esta novena semana de Seguridad Ciudadana se repartirán entre Bogotá y Medellín. En la capital se está desarrollando ya el Diálogo Regional de Políticas, que reúne a ministros y altas autoridades del sector de los 18 países participantes a puerta cerrada. La segunda parte comienza el próximo jueves 30 y se denomina Clínica de Seguridad Ciudadana, un espacio dedicado al intercambio de conocimiento técnico donde participarán más de 300 personas, entre académicos, autoridades y especialistas.

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